miércoles, 8 de julio de 2015

Del Corpus christi a la guerra fría

Durante la guerra fría San Francisco fue escenario de varios experimentos de guerra bacteriológica en los que el ejército utilizó a la población como cobayas humanas.

En los años cincuenta la aviación roció la bahía con una nube de bacterias Serratia marcescens. El siniestro experimento se denominó en clave Operación Sea Spray. Al menos uno de los que fueron rociados desde el aire, Edward Nevin, falleció. Además, otras personas padecieron enfermedades diversas y 11 de ellas tuvieron que ser llevadas a los hospitales con síntomas de una severa infección urinaria.

El ejército estadounidense trataba de observar la manera en la que una ciudad reaccionaba frente a un ataque biológico. Situaron puestos de vigilancia en varios puntos claves de la bahía de San Francisco para comprobar el alcance de la infección.

Las conclusiones del ejército fueron que el experimento había sido un gran éxito. Las ciudades de topografía similar a San Francisco podían hacer frente a un ataque bacteriológico.

Como consecuencia del éxito, hasta la época de Nixon, se llevaron a cabo otros experimentos similares sobre una población civil inadvertida de los experimentos que estaban llevando a cabo sus propias tropas con ellos.

La bacteria Serratia marcescens es conocida desde la Antigüedad. En su “Historia de Alejandro” el cronista Quinto Curcio Rufo cuenta que en el asedio de la ciudad de Tiro, al cortar rebanadas de pan los soldados vieron fluir algunas gotas de sangre. El pan estaba afectado por dicha bacteria, que produce un pigmento de color rojo que se llama “prodigiosina”.

Durante la Edad Media, los cristianos se aprovecharon de este efecto del pan contaminado con la bacteria para deslumbrar a los incautos diciéndoles que era un milagro. En los ritos religiosos la sangre de Cristo volvía a brotar del pan. Uno de esos milagros sirvió para conmemorar la festividad del Corpus Christi, aún vigente en la actualidad.

1 comentario:

  1. ¡Vaya! Ahora me temo que la "Cruz Roja" no lo sea por la sangre ce Jesús Cristo, sino por esa bacteria.
    -En Daimiel, creo en 2010, cuando "Cruz Roja" pretendía de mí algo de dinero en sus botes, no supieron aclararme al respecto, sino que me rehuían. (La pucha que las tiró, a todas esas gansas católicas.) Saludo y tal y todo eso

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