jueves, 18 de junio de 2015

Los tribunales españoles se pasan la ley por el forro de los cojones

El artículo 15.2 de la Ley de Memoria Histórica obliga a las administraciones públicas a retirar escudos, insignias, placas y otros objetos o menciones conmemorativas de exaltación, personal o colectiva, de la sublevación militar, la Guerra Civil y de la represión de la dictadura.

En 1959 la Falange levantó en Vigo la Cruz do Castro, una construcción de 12 metros de altura que justificaba la Guerra Santa contra la República.

La Asociación Viguesa pola Memoria Histórica do 36 pidió al Ayuntamiento de la ciudad, gobernado por Abel Caballero, alcalde del PSOE, algo absolutamente inusual y extraordinario: que cumpla la ley y derribe la Cruz do Castro.

Pero el Ayuntamiento de Vigo se pasó la ley por el forro de los cojones, como han dicho gráficamente las asociaciones de defensa de la memoria histórica.

Entonces la Asociación Viguesa pola Memoria Histórica pidió lo mismo a los tribunales: que cumplan con la ley y derriben la Cruz do Castro.

Pero el 5 de junio el Tribunal Superior de Justicia de Galicia se volvió a pasar la ley por el mismo forro que el Ayuntamiento del PSOE.

Lo curioso es analizar los argumentos de dicho Tribunal para tomar el pelo al personal. Según los magistrados el monumento que en 1959 se erigió para la exaltación del franquismo ha perdido cualquier "simbología fascista" ya que ha desaparecido su "carga política". ¿Por qué? El Tribunal no lo dice, pero ha debido ser por arte de magia.

¿Acaso los jueces españoles creen en la magia? Naturalmente que sí. Lo mismo que el PSOE que gobierna en Vigo. Lo que pasa es lo que lo llaman de otra manera: milagros.

Tanto el PSOE como los jueces gallegos utilizan el mismo argumento milagrero para hacer desaparecer el carácter fascista de un monumento en 1959 y reconvertirlo en un símbolo “puramente religioso” en 2015. Para ambos la Cruz do Castro es una construcción religiosa “puesto que es evidente que se trata de una cruz latina”.

Pero como todos los trapaceros, los jueces caen en sus propias argucias cuando sentencian que la memoria que se ha de conservar y la que se ha de derribar no es la que dice la ley sino la que imponen ellos por sus santos cojones, es decir, una memoria religiosa. Pero, ¿vivimos en un Estado Laico o en un Estado Islámico (perdón, nacional-católico)?

Los magistrados del Tribunal Superior de Justicia de Galicia han dejado claro que en un Estado Islámico (perdón, nacional-católico), como España, lo fascista y lo religioso es lo mismo. Antes (en 1959) y ahora (en 2015).

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