sábado, 27 de junio de 2015

Lo que el viento se llevó

En un artículo publicado por el New York Post, el crítico de cine Lou Lamerick sostiene que la película “Lo que el viento se llevó” es racista y defiende la esclavitud. La referida película, a la que le dieron diez Óscar de Hollywood en 1940, se basa una novela de la escritora Margaret Mitchell y está considerada como uno de los pilares más importantes de la cultura cinematográfica.

La película se va a volver a proyectar el 4 de julio, la fiesta nacional estadounidense, en el Museo de Arte Moderno de Nueva York para celebrar el 75 aniversario de la invención del tecnicolor en el cine.

Fue la película más cara y más larga de la historia. También fue la más rentable. La novela, publicada en 1936, también fue laureada con el Premio Pulitzer, por lo que en todo el mundo el mensaje racista se ha transmitido a un público muy amplio.

La trama de la película arranca con la guerra civil que se desencadenó en Estado Unidos en 1860 y que se suele resumir muy esquemáticamente como un enfrentamiento entre los Estados del norte (antiesclavistas) con los del sur (proesclavistas).

La película presenta la guerra civil como la presentan en España las plañideras de nuestra guerra civil de 1936-1939; un lamentable enfrentamiento fratricida, que causó muchos sufrimiento (a todos en general, a todos por igual), que se hubiera podido evitar...

Lo cierto es que el sufrimiento depende de las clases sociales, sobre todo si hablamos de la esclavitud y es difícil que los esclavos consideren como un “sufrimiento” la pérdida de su condición.

Por lo tanto, bajo la apariencia de una crítica a la guerra civil subayace una crítica a la abolición de la esclavitud. Pero, además, la “culpa” de la guerra fue de los nordistas. De ahí que la bandera confederada, símbolo de la supremacía blanca, aparezca continuamente en muchos planos de la película.

Las referencias racistas son sutiles. El Ku Klux Klan no aparece, ni tampoco las alusiones abiertamente despectivas hacia los negros (“niggers”) a los que se les llama “morenos” (“darkies”). Sin embargo, los personajes Rhett y Ashley acuden a una serie de mítines políticos, cuyo contenido se deja en el aire porque dichas reuniones no eran otras que las del Ku Klux Klan.

Según Lamerick la película falsea la historia cuando afirma que los sudistas acudieron en masa a la guerra para defender un modelo de Estado confederal y no el mantenimiento de la esclavitud.

El color es tan importante en la calle (color de la piel) como en el cine (tecnicolor). El racismo de la sociedad se expresa a la perfección en el racismo de la polícula. La actriz negra Hattie McDaniel obtuvo uno de los Óscar con los que fue galardonada. Era la primera vez que un negro recibía un premio de la Academia de Hollywood. Los negros demostraron entonces que podían representar papeles secundarios a la perfección. No necesitaban ser actores porque es el mismo papel que representan en la sociedad estadounidense.

1 comentario:

  1. A la actriz negra le premiaron ser un modelo de sumisión para el resto.
    Es algo que nunca he entendido, negros actuando de "negros" o hispanos actuando de "sudacas" parece que el dinero compensa la perdida de dignidad personal y colectiva. Lo peor es que el público, negro o hispano, paga y hasta disfruta viendo como los ridiculizan: patético.

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