domingo, 31 de mayo de 2015

La banca alemana no está por encima de cualquier sospecha

A diferencia de los griegos o los mediterráneos, en general, que tienen fama de golfos, los alemanes tienen fama de ser gente seria, fiable, rigurosa. “Cobra buena fama y échate a dormir”, dice el refrán.

Pues según el semanario alemán Manager Magazin, la semana pasada el Deutsche Bank, el primer banco privado alemán, abrió una investigación interna sobre sus sucursales en Rusia, sospechosas de blanqueo de un dinero cuyo origen parece más bien negro. Algunos ejecutivos ya han sido suspendidos de empleo y sueldo.

A través de complejas operaciones en mercados internacionales de derivados, el banco lavó dinero de sus clientes rusos, cuyo nombre no ha trascendido.

No son los primeros ni los únicos manejos del Deutsche Bank. A finales de abril le multaron con 2.250 millones de euros por manipulación de las tasas interbancarias en el mercado de Nueva York. El banco estuvo a punto de perder la licencia bancaria que le permite operar en Estados Unidos.

La secretaria adjunta del Ministerio de Justicia, Leslie Caldwell dijo: “Durante años, empleados de Deutsche Bank manipularon ilegalmente tasas de interés en todo el mundo [...] con la esperanza de manejar el mercado de forma fraudulenta para generar beneficios para ellos y en detrimento de los clientes del banco”.

Otro secretario adjunto del mismo Ministerio, Bill Baer, añadió: “Deutsche Bank conspiró en secreto con sus competidores para manipular los tipos de interés de referencia del centro del sistema financiero mundial”.

El Deutsche Bank emplea a casi 100.000 trabajadores repartidos por todo el mundo y mueve 32.000 millones de euros. También se encuentra asediado por 6.000 pleitos que pueden afear sus balances contables. En fin, son los menos indicados para dar lecciones de nada.

Mientras esto ocurre, en Bruselas lo que preocupa es que el Deutsche Bank se llene los bolsillos con el dinero que Grecia le debe...

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