jueves, 2 de abril de 2015

Siguen aumentando las simpatías de los rusos por Stalin

Entre el 20 y el 22 de marzo, el centro ruso de sondeos de opinión Levada llevó a cabo una encuesta entre 16.000 personas sobre el papel de Stalin en la historia de Rusia. Hace un par de días el portal de información Ruskaia Naronaia Linia reprodujo los resultados obtenidos.

La conclusión es que el 39 por ciento de los rusos evalúan positivamente al dirigente bolchevique y el 45 por ciento consideran que la represión de los años treinta estuvo justificada por los objetivos y los resultados considerables que se lograron.

En los últimos años, dice el Centro Levada, la actitud de los rusos hacia Stalin ha evolucionado. Si a comienzos del siglo predominaba una actitud negativa respecto a su persona, actualmente una gran parte de las personas consultadas, el 39 por ciento, la evalúan favorablemente. Entre ellas, un 30 por ciento experimentan respeto, un 7 por ciento simpatía y un 2 por ciento admiración. Uno de cada tres encuestados dice sentirse indiferente hacia el dirigente soviético.

La percepción acerca de Stalin cambia con la edad del encuestado. Entre los jóvenes, uno de cada dos expresa indiferencia, mientras que los de más edad tienen tendencia a expresar respeto.

La percepción también cambia en función del entorno urbano o rural. Los moscovitas experimentan cinco veces más un sentimiento negativo (aversión, odio) que los habitantes del campo.

También cambia en función del nivel de ingresos económicos. Los rusos más acomodados adoptan cuatro veces más una actitud negativa hacia Stalin que los más humildes.

El nivel educativo también depende. Entre los rusos que sólo disponen de un nivel de educacióin elemental, el 43 por ciento expresan respeto hacia Stalin. Los que tienen un nivel de educación superior y que manifestan respeto por Stalin son dos veces menos numerosos.

En el segmento que ha expresado un actitud más positiva hacia Stalin, los rusos de más de 55 años, de escasos recursos económicos, con un nivel educativo elemental y que viven en el mundo rural, domina una posición favorable a que se levanten monumentos a la memoria de Stalin. Los moscovitas son quienes más se oponen a esa iniciativa. Uno de cada dos vecinos de la capital se opone a ello.

Disminuye la proporción de rusos que sostiene la opinión de que Stalin debería ser considerado como un criminal de Estado. En 2010 uno de cada tres rusos pensaba de esa manera, mientras que hoy es uno de cada cuatro.

Pero la posición de los moscovitas, de quienes viven holgadamente y de quienes tienen una educación superior difiere radicalmente de la de Rusia en su conjunto. Respectivamente, un 51, un 62 y un 33 están de acuerdo con la opinión según la cual Stalin debe ser considerado como un criminal político.

La proporción de quienes consideran su muerte como el fin de la represión y del terror masivo es más elevada en esos grupos que en los otros y que en el conjunto de Rusia. Aunque en su conjunto, en el país un 46 por ciento consideraron en 2012 que la muerte de Stalin acabó con el terror y abrió una oleada de libertad, dos años después el número de personas encuestadas que lamentan su muerte ha aumentado.

Entre 2012 y 2015 la proporción de rusos que consideran que el duro sacrificio del pueblo soviético en la época de Stalin estaba justificado por los considerables objetivos y logros alcanzados, ha pasado del 25 al 45 por ciento. Un 64 por ciento de los moscovitas y un 66 por ciento de los acomodados estiman, por el contrario, que que ningún objetivo ni ningún resultado, cualquiera qu fuera su tamaño, puede justificar los sacrificios afrontados.

Un 69 por ciento de los rusos se oponen al retorno del nombre de Stalingrado para designar a la ciudada que hoy se llama Volgogrado, mientras que un tercio apoya dicha solicitud.

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