viernes, 31 de octubre de 2014

El peso específico de la verdad

N. Bianchi

Escribe Engels, ese brontosaurio: "la concepción materialista de la historia parte de la tesis de que la producción, y tras ella el cambio de sus productos, es la base de todo orden social; de que en todas las sociedades que desfilan por la historia, la distribución de los productos y junto a ella la división social de los hombres en clases, es determinada por lo que la sociedad produce y cómo lo produce y por el modo de cambiar sus productos. Según eso, la última causa de todos los cambios sociales [en lo que Antonio Machado discreparía] y de todas las revoluciones no debe buscarse en las cabezas de los hombres ni en la idea que ellos se forjen de la verdad eterna, sino en las transformaciones operadas en el modo de producción y de cambio; han de buscarse no en la filosofía, sino en la economía".

En otras palabras: no es el onanismo mental el que mueve nada, sino el hecho de tener un puesto de trabajo y qué lugar ocupas en la cadena (incluidos los parados). Así, y ya sé que suena mecanicista, pensarás de una manera o de otra. E incluso pensarás que lo que piensas es lo correcto o, en caso de duda, dirás, bueno, vaya, esa es mi "opinión", lo que tranquiliza y te deja muelle, pero, en el fondo, algo te dice que te engañan, que no piensas, sino que-te-piensan- Y eso porque ni te paras ni te-dejan-pararte-a-pensar.

Lo que mueve al mundo es la producción, el trabajo. No lo mueve ni el lujo -lo puede menear y nada más- de la oligarquía ni el dinero negro ni la corrupción ni los "clásicos" Madrid-Barcelona ni la madre que los parió en este podrido sistema capitalista, porque el "sistema" lleva apellido que a veces se olvida. Un sistema (capitalista) que nació chorreando sangre y pudre las conciencias con aquello tan burgués de que "todos tenemos un precio".

Mienten porque no soportan la verdad, una verdad, que, por descontado, se la refanflinfla. La verdad no puede ir desnuda, una desnudez revolucionaria, y es así que, por vergüenza, hubo que vestirse, como se viste la mentira, con el ropaje de las palabras, y saqueando el lenguaje.

Por supuesto, no faltará quien diga, bueno, "esa es tu verdad". Me topé con un "demócrata" que, como vampiro totalitario que soy, me clavó su estaca democrática en mi corazón rojo. Y es que los "demócratas" siempre disparan a "democratizar", igual que los "pacifistas" que siempre disparan a "pacificar".

Buenos días.

jueves, 30 de octubre de 2014

Google pone la tecnología al servicio del imperialismo

En su reciente libro "When Google Met Wikileaks", aparecido en setiembre, Julian Assange, el fundador de Wikileaks, reitera los estrechos lazos que unen a Google con el imperialismo. Con la excusa del acceso a la información "libre" Google está contribuyendo a la política imperialista de desestabilización y las "revoluciones" de colores, tanto en Cuba como en el mundo árabe.

El libro de Assange confirma, pues, las informaciones que Al-Akhbar anticipara hace dos años, en la que ponía a Google en el primer puesto entre los contribuyentes de la campaña electoral de Obama. Google coordina sus pasos con la Casa Blanca, escribió entonces Al-Akhbar (1).

En numerosos países, las redes sociales se han convertido en el caballo de troya del imperialismo. La Agencia para el Desarrollo Internacional de Estados Unidos financió la creación de un clon de Twitter en Cuba, Afganistán, Kenia y Pakistán. "El Departamento de Estado ha adoptado las redes sociales como una herramienta para la diplomacia del siglo XXI, con el fuerte respaldo de la propia Clinton", decía la BBC hace unos pocos años (2).

Google Ideas, dirigida por Jared Cohen, es otro proyecto imperialista de desestabilización dirigida. Cohen fue consejero diplomático de Condoleeza Rice y Hillary Clinton en el Departamento de Estado. Es especialista en anti-terrorismo en Oriente Medio y el sudeste asiático y miembro del Consejo de Relaciones Internacionales. El año pasado la revista Time le situó entre los 100 personajes más influyentes de Estados Unidos (3), mientras que en 2007 New Yorker hizo un panegírico suyo en el que decía que ya en sus años de estudiante se había desplazado a Irán para ayudar a la juventud en su "lucha" contra el régimen de los ayatolás.

En 2010 se entrevistó en Damasco con Bashar Al-Assad para comunicarle que los monopolios estadounidenses estaban dispuestos a multiplicar sus inversiones en el país, a condición de que el gobierno dejara de bloquear redes sociales como Facebook y YouTube.

Según Al-Akhbar, las sucias actividades de Cohen al frente de Google Ideas le valieron la enemistad de Stratfor, la poderosa empresa privada de seguridad, cuyos correos destapó Wikileaks en 2011. Ambos compiten por el mismo mercado.

Assange menciona un correo interno de Stratfor de 27 de febrero de 2012 en que el responsable de información refería que Cohen se disponía a viajar a la frontera entre Irán y Azerbaián: "Google tiene el apoyo y la protección aérea de la Casa Blanca y el Departamento de Estado. En realidad, ellos hacen las cosas que la CIA no puede hacer. Pero estoy de acuerdo contigo. Se va a hacer secuestrar o matar. Para serte sincero, sería lo mejor para destapar el papel secreto de Google en los levantamientos. El gobierno de Estados Unidos podrá pretender que no sabe nada y sería Google quien cargaría con el saco de mierda".

En su libro Assange describe una constelación de fundaciones y asociaciones que están directa o indirectamente ligadas a Google Ideas, entre ellas cyberdissidents.org y movements.org, creadas por Cohen, que se han fusionado con Advancing Rights Watch, una ONG fundada por Robert Bernstein, que dimitió en 2010 de Human Rights Watch.

Bernstein dijo entonces que Human Rights Watch había sido excesivamente crítica sobre las violaciones de los derechos humanos en Israel. Para el imperialismo la defensa de los derechos humanos es selectiva. No en vano Bernstein inició su carrera junto a Sajarov denunciando la falta de libertades en la Unión Soviética. Del mismo modo, el montaje Advancing Rights Watch pretende ser beligerante sólo con las "sociedades cerradas". En otras palabras: a través de su poderosa red de intoxicación Google, Cohen y Bernstein pretenden apoyar la política sionista de desestabilización del mundo árabe.

"Las aspiraciones geopolíticas de Google -concluye Assange- están firmemente entrelazadas con las de la agenda de los asuntos extranjeros de la superpotencia mundial más grande. A medida que crece el monopolio de Google sobre la búsqueda y los servicios de internet [...] su influencia sobre las elecciones y los comportamientos de la totalidad de los seres humanos se traduce en un verdadero poder para influir sobre el curso de la historia".

Junto con el director de Google, Eric Schmidt, Cohen escribió el libro "La nueva era digital" que, en palabras de Assange, es un proyecto de lo que califica como imperialismo tecnocrático.

(1) StratforLeaks: Google Ideas Director Involved in ‘Regime Change’, http://english.al-akhbar.com/node/5222
(2) Diplomacia en tiempos de Twitter... y frapuccinos, http://www.bbc.co.uk/mundo/internacional/2010/07/100705_eeuu_twitter_departamento_estado_clinton_jrg.shtml
(3) http://time100.time.com/2013/04/18/time-100/slide/jared-cohen/

miércoles, 29 de octubre de 2014

Kamo, el brazo armado del partido bolchevique

Juan Manuel Olarieta

Como Stalin, el bolchevique Simon Aryakovich Ter-Petrosian nació en Gori, Georgia, aunque era tres años más joven. Pero a diferencia de Stalin, Ter-Petrosian era de origen armenio. Ambos se conocieron cuando Stalin trabajaba en el Observatorio de Tiflis y Ter-Petrosian sólo tenía 19 años. Stalin le prestó la novela "Germinal" de Zola para que la leyera y, cuando su padre murió, ocupó su lugar: "el camarada Stalin es mi tutor", solía decir. Formaban parte de la brigada de hierro bolchevique en el Cáucaso, donde sus camaradas le conocían por el apodo de "Kamo".

Padeció su primera detención en 1903, aunque logró escapar de la cárcel al año siguiente, reincorporándose al Partido inmediatamente, como miembro de los comandos armados que dirigía Leonid Krasin, un ingeniero que fabricaba los explosivos en un laboratorio clandestino en Finlandia. "Kamo" se encargó de la compra de armas por toda Europa, así como de su transporte e introducción en el interior de Rusia.

En diciembre de 1905 resultó herido en un enfrentamiento armado con los cosacos. Le encerraron en el castillo de Metej, en Tiflis, donde fue torturado y obligado a cavar su propia tumba. Le llevaron dos veces al pie de la horca, antes de que se escapara de nuevo.

Al año siguiente se trasladó a Finlandia disfrazado de oficial del ejército, donde conoció a Lenin. En compañía de Krasin y vestidos ambos con uniforme del ejército ecuatoriano, compraron un cargamento de armas en Hamburgo que Ter-Petrosian trasladó al Cáucaso junto con un alijo de explosivos fabricados por Krasin. En el Cáucaso Ter-Petrosian dirigió varios asaltos a armerías y bancos, alguno de los cuales resultó fallido y estuvo apunto de perder su ojo izquierdo por la explosión imprevista de una de las bombas que portaba.

Los bolcheviques no sólo mantenían en secreto su actividad armada ante la policía zarista, sino también ante los mencheviques. Estaba a punto de celebrarse el Congreso de Londres, otro intento de unidad entre ambos grupos, y los mencheviques se oponían frontalmente a la lucha armada, especialmente las expropiaciones bancarias, que practicaban los bolcheviques.

Las acciones armadas no sólo salpicaban a los mencheviques sino a la propia socialdemocracia alemana. En un registro la policía descubrió en Berlín el almacén de papel que utilizaban los bolcheviques para falsificar dinero. Detuvieron a varios militantes y la prensa dijo que una parte de aquel alijo de papel se utilizaba para imprimir el periódico "Vorwärts" de la socialdemocracia alemana. Al unísono los reformistas, alemanes y rusos, respondieron insultando a los bolcheviques de la manera que hoy conocemos de sobra en España: anarquismo, terrorismo individual, delincuentes comunes...

En el mes de abril la dirección bolchevique (Lenin, Stalin, Krasin, Bogdanov y Litvinov) se reunió en Berlín para preparar el asalto al furgón blindado de Tiflis, la capital de Georgia. La información del traslado de fondos la llevaba Stalin. Se la había proporcionado Gigo Kasradze, un empleado del Banco del Estado, y Voznesensky, que trabajaba en la oficina de correos. Éste conocía la fecha exacta de un gigantesco movimiento secreto de dinero en efectivo previsto para el 13 de junio de 1907.

Al mes siguiente se celebró en Londres el congreso de unidad de la socialdemocracia rusa. Los mencheviques siguieron con su chantaje. No podían cambiar la línea política de los bolcheviques pero, al menos, podían impedir sus espectaculares golpes de mano. Al fin y al cabo las acciones armadas también les comprometían a ellos, que aún formaban parte del mismo Partido. Para ellos era una fuente de disgustos. A cambio de preservar una cierta unidad, lograron que los bolcheviques se comprometieran a abandonar la lucha armada y disolver los comandos guerrilleros.

Pero para los bolcheviques la lucha guerrillera aseguraba su supervivencia a largo plazo casi tanto como su programa. El asalto al furgón blindado de Tiflis era un operativo que, si salía bien, les podía asegurar las finanzas durante un buen periodo de tiempo. Pero exigía un despliege importante por parte de la "brigada de hierro" del Cáucaso y, por lo tanto, un enorme riesgo. De madrugada "Kamo" había llegado a Tiflis en una carroza, disfrazado de oficial del ejército zarista. En un bar de la capital georgiana llamado Tiliputchuri reune a un equipo de 20 bolcheviques armados con bombas y revólveres para enfrentarse a dos diligencias escoltadas por la caballería zarista.

Mientras algunos se distribuyen por la Plaza de Erevan, hoy llamada Plaza de la Libertad, para esperar la llegada del convoy, otros vigilan desde los tejados. Precedidas por el ruido de los cascos de los caballos, las dos diligencias entran en la Plaza procedentes de la oficina de correos. En la que va el dinero viajan también el cajero y el contable junto con dos escoltas armados. La otra está repleta de policías.

El asalto se inicia con el resplandor de una bomba que estalla, seguida por una potente detonación y luego otras nueve más que se escuchan en toda la ciudad. Las cristaleras de los escaparates y las viviendas caen en pedazos. Con los policías y militares el comando bolchevique emprende un frenético tiroteo. Uno de los bolcheviques intenta entrar en el furgón del dinero. En ese momento uno de los caballos se espanta, arrastrando al furgón, hasta que Kupriashvili, otro de los miembros del comando, le lanza una granada que le detiene.

Entonces "Kamo" se acerca con su carroza y otro miembro del comando, Chibriashvili, introduce en ella las sacas con el dinero, llevándose 341.000 rublos. Quedan dentro otros 20.000 rublos, de los que se apodera uno de los conductores del furgón, que luego será detenido por el robo. En su huida "Kamo" se cruza con un vehículo de la policía, que se detiene para advertirle de que tenga cuidado porque acaba de producirse un ataque armado.

Nunca se había producido una acción armada de semejante envegadura. Fue la portada de toda la prensa del mundo. El zarismo alertó a la policía y a los militares. Se produjeron redadas por todo el país, pero el comando logró romper el cerco.

El problema fue el botín. Del total, unos 90.000 rublos eran billetes pequeños, fáciles de poner en circulación. Pero el grueso estaba en billetes de 500 rublos y la policía disponía del número de serie. Guardaron los sacos en casa de unos amigos de Stalin, donde los camuflaron dentro de colchones para no levantar sospechas. "Kamo" logró sacar una parte a Finlandia, donde entonces vivía Lenin. Con otra estuvo comprando armas y explosivos por Bulgaria, Francia y Bélgica. Pero la policía zarista logró encontrar su pista y cuando se desplazó a Berlín, le detuvieron. Al registrar su maleta le encontraron armas y explosivos.

La caza a los bolcheviques se extendió por toda Europa. Varios militantes fueron detenidos cuando cambiaban los billetes de 500 rublos en Estocolmo, Munich y Ginebra. Lenin tuvo que abandonar Finlandia para trasladarse a Suiza. En París a Litvinov le sorprendió la policía con 12 billetes robados. Krasin y Bogdanov lograron enviar una parte a Estados Unidos. Lenin ordenó quemar el resto.

Los mencheviques montaron en cólera. Se sienten traicionados e insultan públicamente a los bolcheviques en la prensa: criminales, bandidos, terroristas... El escándalo trasciende a la II Internacional y al conjunto del movimiento obrero internacional. Chicherin, que luego fue ministro de Asuntos Exteriores de la URSS, abrió una investigación interna, de la que se desprendía que "Kamo" se disponía a colocar varios explosivos en la sede central de la banca Mendelssohn en Berlín.

Por consejo de Krasin, en la cárcel de Berlín "Kamo" simuló que estaba loco, por lo que después de un año y medio le extraditaron a Rusia, donde le volvieron a encerrar en el castillo de Metej, desde donde le llevaron a un siquiátrico del que volvió a escapar. Huyó a Alemania y luego escondido en un barco llegó hasta Paris, donde volvió a encontrarse con Lenin y con un panaroma muy desagradable: el partido bolchevique se había escindido. Lenin se fue por un lado y Bogdanov y Krasin por el otro. En lo personal fue una dura situación porque el georgiano se sentía "ardientemente ligado" a los tres, según escribió Krupskaia, la mujer de Lenin.

Pero había que continuar la tarea de comprar armas, así que "Kamo" se desplazó a Estambul donde fue detenido y casi inmediatamente logró ser liberado. De ahí pasó a Bulgaria, donde le ocurrió lo mismo: le volvieron a detener comprando armas pero Dimitri Blagoev, el fundador del comunismo ruso y búlgaro, volvió a lograr que le pusieran en libertad. Finalmente, le detienen en Tiflis en 1912 en un intento de expropiación de una sucursal bancaria. Le condenan a muerte pero, a última hora, le conmutan la pena por la cadena perpetua.

Ya no lograría volverse a fugar de la cárcel. No salió en libertad hasta la Revolución de Febrero de 1917. Cuando tras el triunfo de Octubre estalló la guerra civil, Ter-Petrosian se encargó de organizar la guerra de guerrillas en la retaguardia de los ejércitos blancos. Luego estudió en la Academia Militar de Moscú. En 1922 murió en Tiflis en un accidente de circulación cuando conducía una bicicleta por la calle.

En sus memorias Krupskaia le definió así: audaz sin límites, ingenuo como un niño y de corazón ardiente.

martes, 28 de octubre de 2014

El derecho a la vida

Nicolás Bianchi

-GORGIAS: La vida no existe, lo que hay son las condiciones de vida y trabajo. Viven los animales y las plantas y hasta los minerales, la Naturaleza con mayúscula. El ser humano, animal social, no; a lo más, se des-vive. O existe desviviéndose, místicamente hablando.

-EPIMÉNIDES: Tal vez, pero puedo pellizcarme y decir ¡ay!

-G: No sigues viviendo sino que sigues con vida, que no es lo mismo, aunque lo parezca.

-E: Bueno, tengo casa, trabajo, mujer, querida, estoy abonado al Plus y soy bueno al mus. No me quejo, vivo.


-G: Pero no eres libre. Tu queja sería porque no te alcanza para otro superfluo vicio. Os engañan y os confunden.

-E: Me amarga vos.


-G: No es lo mismo trabajar como necesidad realizadora de la persona que, y perdone la licencia del venablo, ¡por cojones!, como pasa bajo el capitalismo. Los animales no trabajan;el hombre, sí. Esta es la diferencia, o una diferencia. Los primeros viven y el segundo se (o lo) desvive pues se "mata" a trabajar siendo explotado. El animal come, bebe y engendra, pero no trabaja. Al igual que hacen los reyes y los parásitos con la diferencia de que para el animal la vida es un medio de vida y ambos (medio y vida) no se distinguen y son indiscernibles. Para un rey -cuya misión es comer, beber y engendrar, pero no robar ni enriquecerse indebidamente y no le pongo ejemplos porque es usted cretense, amigo Epiménides, famoso por su Paradoja- o un parásito la vida no es un medio sino un modo de vida. El rey, como decimos, come, vive y reproduce la estirpe y se toma la vida (que le viene heredada y regalada) como medio para vivir a modo. El parásito, igual, pues aspira a vivir "como un rey" otrosí sin hincarla. Del proletariado (que viene de "prole": tener muchos hijos) querrían hacer lo mismo.comer, beber, ver fútbol, engendrar y reproducir nuevos proletarios pero tomándose la vida como medio y no como modo. Como veo que no se me entiende, que para eso soy un buen sofista, yo, Gorgias, millonario y patriota, más amante de Agamenón que de su porquero, esto sí, lo diré más claro: yo, capitalista y sujeto, te uso a ti como objeto y como medio y/o instrumento para vivir a modo, como dirían los aztecas o los mejicanos que no conozco todavía ni sé de ellos al no descubrirse cuando hablo el nuevo continente, no hay que pasarse con esto de la sofística, decía, digo, que democracia y capitalismo son conceptos incompatibles, como el agua y el aceite. Lo mismo que legitimidad y monopolio de la violencia. O llamar Estado de Derecho donde se tortura o se desahucia a la gente. Es mentira. Es la Caverna de Platón, mi maestro. La ideología es tan real como la falsa conciencia. Se miente para recrearla y vivir a modo y pues ni modo, cantinflescamente hablando. Inteligencias, diría Carlyle, vulpinas, zorrescas, putos de la pluma. Gente vendida, como yo, pero sin mi elegancia.

-E: Vale, tío, pero todo eso, que no por sabido conviene repetir para que no se olvide, ¿qué coño tiene que ver con el derecho a la vida y tal y tal, etc.?

-G: Recurriré a Marx, sin que sirva de precedente, quien decía esto de los partidos políticos burgueses: "vuestro derecho no es otra cosa que la voluntad de vuestra clase convertida en ley". Yo, burgués, maté, pero, una vez en el poder, a mí no se me puede matar. ESTO ES EL DERECHO A LA VIDA. Y aquí se acaba la historia y no hay más historias. Defiendo tanto el derecho a la vida como el derecho a morirse de hambre, vivir en un palacio o bajo un puente como Carpanta. Soy un liberal...

lunes, 27 de octubre de 2014

El próximo Maidan será la Revolución Bolchevique

En relación a las elecciones celebradas en Ucrania, el 25 de octubre el diario británico The Economist, uno de los portavoces del imperialismo, manifestaba su temor a una próxima revolución bolchevique: "El próximo movimiento Maidan, dice The Economist, se parecerá menos a un carnaval y más a la Revolución Bolchevique de Octubre de 1917. He ahí lo que debe concentrar la atención del gobierno ucraniano"(*).

Los imperialistas tienen motivos sobrados para asustarse. Hace unos días, A. Zacarchenko, el Primer Ministro de la República Popular de Donetsk declaró que iba a nacionalizar un número importante de empresas. De momento el Estado ya ha asumido el control de tres empresas importantes, dos de los cuales son propiedad del oligarca R. Ajmetov. La primera fábrica ya ha sido ocupada y está bajo el control de los obreros.

Zacarchenko también se ha comprometido a que el Estado va a controlar los precios de los alimentos y, lo que es más importante: la población va a poder suspender el pago de las deudas contraídas con los bancos.

El Donbass vive un decisivo proceso de radicalización de la clase obrera. Los obreros de Zugres, Obras de Ingeniería de Energía y Mecánica (ZEMZ), se han organizado, poniéndose por encima de los administradores de la empresa. Han puesto la fábrica bajo su propiedad en autogestión. Desde los tiempos de la URSS la fábrica ZEMZ tiene una larga trayectoria. Está especializada en la producción de grúas industriales pesadas que se utilizan actualmente en India, México, Vietnam y otros países en el mundo.

¿Qué intenciones tienen los trabajadores de ZEMZ? Han publicado una declaración a partir de la cual se extraen las siguientes claves:

"La gestión de la fábrica está completamente bajo el control de los trabajadores.

"Los trabajadores tiene derecho a destituir de inmediato al director de su puesto y para la remoción de los administradores son necesarios dos tercios de los votos emitidos por votación directa.

"El sueldo del director no podrá exceder el salario medio de un obrero. Las gratificaciones serán decididas y votadas por los trabajadores de forma colectiva.

"El director tiene derecho a un período de vacaciones anuales. Su duración su salario durante ellas serán votadas por los trabajadores".


En pocas palabras: los trabajadores han expulsado a sus jefes y les han sustituido con sus propios representantes. Esto significa que ahora ellos tienen el control y el dominio de su puesto de trabajo. La declaración concluye recordando que esta iniciativa ha sido aceptada por el Soviet Supremo de la República Popular de Donetsk.

La nacionalización sin indemnización y colocación de las fábricas bajo el control de los obreros es el comienzo de un cambio real de la situación en Donbass y Lugansk.

Dada la importancia de los trabajadores industriales en el Donbass, es posible que tales iniciativas se extiendan a otros centros de trabajo y, eventualmente, podrían involucrar al resto de la clase obrera en Ucrania, que fue devastada por el capitalismo y las draconianas condiciones laborales impuestas durante años a las masas por el FMI y el gobierno de Kiev.

(*) The battle for Ukraine’s future, http://www.economist.com/news/europe/21627706-country-running-out-time-overcome-corruption-battle-ukraines-future?zid=307&ah=5e80419d1bc9821ebe173f4f0f060a07

De herejes

N. Bianchi

Todas las religiones, exceptuando los ritos iniciáticos, las sociedades secretas (pongamos los Templarios) y discretas (digamos el Opus Dei), esotéricas, etc., una vez organizadas (como la católica), oficializadas y en el co-poder, se convierten de perseguidas en perseguidoras, ineluctablemente, sin solución de continuidad y "sub specie aeternitatis". Esta regla de oro vale igual para la cristiana que la musulmana que la judía (las tres grandes religiones monoteístas) que la budista (que no puede decirse, en rigor, que sea una "religión" y sí, más bien, una filosofía o una "religión laica") que la sintoísta (que tampoco es, en puridad, una religión en Japón). ¿A quién persiguen? A los herejes, palabra que viene del griego airesis y que significa "elección, separación". En los tiempos de Jesucristo (ya casi se antoja baladí saber si fue un personaje histórico o ficticio porque su "densidad histórica" se ha impuesto, "velis nolis, nolens volens", como una verdad a fuerza, quizá, de repetir machaconamente una mentira y una falsedad histórica), con atmósferas más bélico-filosóficas que puramente religiosas y no digamos teológicas, hereje sería un esenio (un "abertzale" de entonces, secta a la que, dicen, perteneció Jesucristo que, de haber existido, repito, hubiera sido un judío patriota antirromano "desjudaizado", después, por el tarsiota Pablo, judío romanizado y este. sí, realmente existente) respecto de un ordenancista saduceo (los de las "trampas saduceas", que decían los políticos franquistas tecnócratas) pero no un nazareno (como era el mítico Sansón, el greñudo, que sería, hoy, y entonces para los romanos, un "terrorista"). Después, y ya con pleno sentido religioso, fue el cristianismo -más bien el agustinismo político-, ya acomodado y apoltronado, quien decidió en sus Concilios, los mandamases, lo que es herejía, lo que es canon y lo que va a misa, nunca mejor dicho. Con el tiempo, la escuela aristotélico-escolástica, tomística, y ya no de Agustín de Hipona que tenía a la filosofía como "ancilla" (esclava) de la religión, se dedicó a justificar las sanciones de la jerarquía eclesiástica con enrevesados argumentos "quodlibetanos" (hala, al diccionario) y de claustro. Al hereje, leña, pero razonada. Era la llamada Segunda Escolástica y la "doble verdad", un intento (imposible) de conciliar razón y fe, o sea, Aristóteles con la Revelación o átame esa mosca por el rabo.

Hubo en la historia montañas de herejías, pero un montón. En la Alta y Baja Edad Media, no tan "oscura" como suele decirse, había donatistas, pelagianos, priscilianos y, mayormente, arrianos (como eran los hispanovisigodos que veis en los reyes de la baraja española). Más tarde, en el siglo XIII, el patarismo (en la Pataria, hoy Padania italiana) y el valdismo y el catarismo ("cátaros", en griego "puristas", esto es, aquellos que se veían en la excelente película "El nombre de la rosa" basada en la novela histórico-policíaca-detectivesca de Umberto Eco). O los husitas checos, bogomilos, begardos... Estos herejes (un hereje nunca se llama a sí mismo "hereje", les llaman, les etiquetan) no eran, como diría Durkheim, "anómicos", esto es, aceptaban la religión cristiana pero basada en las puras reglas. Iban a las fuentes. No eran fanáticos. Eran, un poco, si puede decirse así, la quintaesencia de unos principios.

Aquí, afortunadamente, tenemos una Constitución sacra, eterna y perenne para poder meter en cintura (léase "reglas del juego") a los nuevos herejes se disfracen como plazcan: abertzales, comunistas, anarquistas, antifas, ácratas, okupas, antidesahucios, antisistema y, por supuesto, el "entorno". Y hasta gentes de orden como en Catalunya. Lo dijo el siniestro quelonio Alfonso Guerra muy bien: "el que se mueva no sale en la foto". O sea que a ponerse guapos...

domingo, 26 de octubre de 2014

Dos líneas sobre el 'integrismo'

N. Bianchi

Términos que forman ya parte del léxico y el diccionario político internacional son de sabor y cuño inequívocamente español como, por ejemplo, "liberal", "guerrilla", "pronunciamiento" o "quinta columna", casi todos de la España decimonónica. También "integrismo", vocablo que acuñó Ramón Nocedal (no confundir con Cándido, su padre) cuando, hacia el año 1888, fundó el Partido Integrista que, desgajado del carlismo, dejó a este escindido en dos facciones. El programa, diríamos hoy, del integrismo se basaba en el absoluto imperio de la fe católica "íntegra", condena del liberalismo (el de entonces de, por ejemplo, Stuart Mill, y no la ficción actual que funge de tal) como pecaminoso, vaticanismo a ultranza, negación de "los horrendos delirios que con nombre de libertad de conciencia, de culto, de pensamiento y de imprenta abrieron las puertas a todas las herejías y a todos los absurdos extranjeros".

Lo que de hecho propugnaban los nocedalistas era un Estado teocrático, inquisitorial (sic), republicano (o sea, que decirte "republicano" no te convierte automáticamente en "progresista"; también los falangistas lo eran y lo siguen siendo) y enteramente sometido a las consignas religiosas y temporales de Roma. Nocedal le rebasaba al propio Carlos VII, jefe de los carlistas, por la extrema derecha y en quien, incluso, advertía veleidades liberaloides.

Pero con los términos políticos acontece que su abuso no sólo los desgasta, sino que los generaliza y, así, "integrista" (o "radical") se puede confundir con islamismo o... comunismo.

Por cierto, el periódico de Ramón Nocedal desde donde vociferaba sus diatribas, se llamaba sintomáticamente, no sabemos si tautológica o como oxímoron, "El Siglo Futuro".

El vocabulario político internacional haciendo suyos españolísimas voces políticas y aquí hablando de "trending topics". De risa, por no llorar.

sábado, 25 de octubre de 2014

La táctica imperialista de la provocación

Para desatar una guerra contra España, en 1898 la marina de Estados Unidos hundió el acorazado USS Maine en el puerto de La Habana, matando a 260 de sus propios soldados, de los que sólo dos eran oficiales. La prensa gringa desató la correspondiente campaña sensacionalista "exigiendo" al gobierno la entrada en la guerra.

Para justificar el desencadenamiento de la Segunda Guerra Mundial, en 1939 un grupo de soldados hitlerianos vestidos con uniforme polaco asaltaron una estación de radio desde la que emitieron un mensaje antialemán en polaco para justificar así la posterior invasión.

Para justificar su entrada en la Segunda Guerra Mundial, en 1941 Estados Unidos permitió que Japón atacara la base naval de Pearl Harbour y matara a 2.300 soldados de sus propias tropas. Previamente habían sacado del puerto a los portaviones para que no sufrieran daños.

Para justificar un ataque contra Cuba, en 1960 el Pentágono aprobó la Operación Northwoods para desencadenar actos de terrorismo en suelo estadounidense capaces de conmover a la opinión pública para que diera su apoyo a la agresión. El plan incluía población civil estadounidense acribillada a tiros en las calles, navíos con refugiados de Cuba hundidos en alta mar, personas acusadas de atentados que no cometieron y el secuestro de aviones comerciales. Uno de los planes era un accidente en el que un avión cubano atacaba y derribaba a un avión lleno de estudiantes universitarios norteamericanos. Kennedy rechazó el plan, por lo que sumó puntos para ser asesinado.

Para justificar la agresión contra Vietnam, en 1964 Estados Unidos simuló un ataque contra el destructor USS Maddox en el Golfo de Tonkín ampliamente divulgado por la prensa de todo el mundo. Medio siglo después se desclasificaron los documentos confidenciales en los que se detallaba la preparación del simulacro.

Para justificar el golpe de Estado en Indonesia, en 1965 la CIA y el ejército local inventaron otro golpe de Estado previo dirigido por el Partido Comunista. Los comunistas no fueron los victimarios sino las víctimas: un millón de ellos fueron asesinados.

Para justificar el golpe de Estado de Pinochet, en 1973 la CIA y los fascistas chilenos inventaron el Plan Zeta por el que el gobierno de Allende se disponía a dar un autogolpe de Estado. En 1999 los archivos desclasificados de la CIA demostraron que tal Plan jamás existió y que su divulgación a los medios fue una operación de guerra psicológica.

Para justificar el rearme de los talibanes en Afganistán y Pakistán, en 1979 la CIA esparció a través de los medios la infamia de una supuesta "invasión" de Afganistán por el ejército soviético. La URSS fue el primer país del mundo en firmar en 1923 un tratado por el que se reconocía a Afganistán en un plano de igualdad y su ejército siempre estuvo presente allá a petición del propio gobierno porque, al formar parte de los no alineados, no recibía ayuda militar de Estados Unidos.

Para justificar la agresión a Irak, en 1990 una supuesta enfermera de Kuwait compareció ante el Congreso (y la prensa) estadounidense para denunciar, en medio de un mar de lágrimas, que el ejército iraquí había entrado en su hospital, sacando a los niños de las incubadoras para arrojarlos al suelo y dejarlos morir allí. En todo el mundo se desató una ola de indignación. La enfermera no vivía en Kuwait en el momento de los hechos. Era hija del embajador de Kuwait en Washington y pertenecía a la familia real kuwaití.

Para justificar los bombardeos sobre Yugoeslavia y la Guerra de Kosovo, en 1999 la OTAN inventó la masacre de Račak en la cual la policía había asesinado a 46 civiles. Era mentira. De ellos 37 eran mercenarios kosovares de la UÇK que tenían restos de pólvora en las manos, es decir, que habían disparado armas de fuego, y todos los cadáveres habían recibido los disparos a distancia, esto es, en combate.

A partir de 1980 la CIA financió de manera encubierta la contrarrevolución en Nicaragua y otros países latinoamericanos con la venta masiva de drogas en Los Ángeles y otras ciudades de Estados Unidos, para lo cual apoyó a los cárteles colombianos de la cocaína y sembró Afganistán de opio.

Para justificar la invasión de Afganistán, en 2001 Estados Unidos simuló un ataque de varios aviones comerciales dirigidos por fundamentalistas árabes contra tres edificios en Nueva York, así como contra el Pentágono, en los que miles de sus propios ciudadanos fueron asesinados.

Para justificar la invasión de Irak, en 2003 el general Colin Powell presentó en la ONU las "pruebas" del programa de armas de destrucción masiva de Irak, acusando a Sadam Hussein de comprar uranio en Níger y albergar a terroristas de Al Qaeda. Absolutamente todo era falso.

Para justificar una agresión contra Siria, el año pasado los imperialistas atacaron la ciudad siria de Ghouta con armas químicas, asesinando a 1.300 personas. Las ONU calificó los hechos como un "crimen de guerra" que la prensa mundial, Human Rights Watch, las ONG, los "defensores de los derechos humanos" y los pacifistas aprovecharon para desencadenar la correspondiente campaña de intoxicación responsabilizando al gobierno de Siria. Las propias milicias opositoras confesaron luego a la agencia Associated Press que ellos eran los responsables del crimen, aunque lo atribuyeron a un accidente. También reconocieron que las armas procedían de Arabia Saudí.

viernes, 24 de octubre de 2014

En la muerte ayer del novelista Ramiro Pinilla

Juan Manuel Olarieta

Con 91 años murió ayer el novelista Ramiro Pinilla, una de las plumas más importantes de la literatura vasca del siglo XX. Había nacido en Bilbao en 1923, un mal momento en un siglo de oscuridad casi total. Su nombre y su obra han pasado desapercibidos porque la cultura siempre ha estado reñida con el fascismo. Es posible que nadie recuerde ahora una entrevista en televisión o una reseña de sus novelas en una revista literaria. Su caso demuestra que en el siglo XX ha existido cultura a pesar del fascismo.

Hace ya más de medio siglo que Pinilla obtuvo el Premio Nadal y el Nacional de la Crítica. En 1971 quedó finalista del Premio Planeta. Antes del fallo le llamaron por teléfono para decirle que había ganado y que debía ir a la gala a Barcelona para recogerlo, momento en el cual se consuma el fraude: el primer premio se lo dan al franquista José María Gironella. Para taparle la boca, aquella noche Lara, el propietario de la Editorial, otro franquista, le dio 5.000 pesetas. Así funciona la cultura que, en una sociedad capitalista es un mercancía como cualquier otra.

Un paralelismo entre Gironella y Pinilla daría para mucho. Precisamente para evitar comparaciones entre ambos, la Editorial Planeta demoró seis meses la publicación de "Seno", la novela finalista de Pinilla.

Gironella fue quien más novelas vendió con el franquismo. Entonces la gente leía aún menos que ahora y, desde luego, casi nadie guardaba novelas en los armarios de su casa, pero es casi seguro que, si había alguna, era "Los cipreses creen en Dios" o "Un millón de muertos" del autor catalán, que forman parte de la mala conciencia del franquismo sobre la guerra civil y sobre sí mismo.

Por el contrario, los escaparates de las librerías ignoraron a Pinilla, que tuvo que crear su propia editorial, Libropueblo, para vender sus novelas llamando a las puertas de las casas porque en un escritor la autenticidad es aún más importante que la veracidad, una sensación que no se puede fabricar y que está en muy pocos autores: Rosalía de Castro, Luis Cernuda, Miguel Hernández...

Como todos los clásicos, Pinilla siempre estuvo fuera del mercado, las modas, la frivolidad y la superficialidad del momento. Sus novelas son lo que siempre fueron las novelas, el arte de contar historias, aunque en su caso la historia no sea más que una: el fin de una época y el inicio de otra distinta. En sus novelas los personajes se repiten y las localizaciones siempre son las mismas, aunque cambia el paisaje: los caseríos se derriban para dejar sitio a los esqueletos de hierro de los altos hornos o los astilleros.

Hay novelistas (Balzac, Zola, Galdós, Sholojov) en los que se describen las clases y la lucha de clases mejor que en cualquier manual. En Pinilla el motor de la historia asume una forma genealógica, biográfica, en un entorno reducido en lo personal, casi exclusivamente familiar, y en lo geográfico, Getxo, un arenal donde una ría y una época se acaban para romperse, como la Santísima Trinidad, en tres pedazos: la oligarquía, la burguesía nacionalista y el proletariado.

En la posguerra el novelista bilbaino tomó partido, formando parte de aquellos comunistas que en 1947, en las condiciones más difíciles que cabía imaginar, desencadenaron una huelga general a lo largo de la ría, la primera que conoció el franquismo. En sus novelas están presentes aquellos acontecimientos, cuando salir a la calle no era divertido sino que significaba quedarse sin pan para comer, o morir defendiendo una barricada, o acabar en la cárcel de Santoña durante muchos años.

No hace tanto que Anasagasti se permitió el lujo de insultar públicamente a Pinilla y su obra. Como buen garrulo, el senador del PNV no tenía ni puta idea, pero ese es otro retrato de los políticos que padecemos. Hace un siglo Pérez Galdós ya dijo que aquí "la política" es una conjugación del verbo comer. Esto no da para más. Es el momento de comerles o de que nos coman, y me refiero al alimento del cuerpo tanto como al del alma.

jueves, 23 de octubre de 2014

Podemos defiende la política imperialista de desestabilización mundial

Juan Manuel Olarieta

La defensa del imperialismo estadounidense siempre ha sido una de las señas de identidad del trotskismo, porque esta degeneración del movimiento obrero se ha nutrido siempre, especialmente durante la guerra fría, del apoyo de la CIA. Su presencia es obvia en esos pequeños círculos de intelectuales burgueses que son típicos de los países imperialistas, y se conserva sólo por sus serviles ataques contra el socialismo y el movimiento obrero.

La eurodiputada de Podemos, Teresa Rodriguez-Rubio, forma parte de esos círculos trotskistas, antes adheridos a Izquierda Unida y ahora a Podemos, como parte integrante de una de esas "corrientes internas" en las que los entristas se mueven como pez en el agua.

Lo mismo que la revista trotskista "Sin Permiso"(1), Rodríguez-Rubio también ha saludado la campaña de desestabilización emprendida por Estados Unidos contra China en Hong Kong bajo el lema "Arriba los que luchan" (2), que no es sólo una consigna característica del trotskismo para sembarar confusión y desorganización, sino una marca del momento que estamos atravesando, de la que se están aprovechando en la forma oportunista que siempre ha sido típica suya: en la forma de la organización de tinglados como Podemos.

Bajo un tufo izquierdista, consignas como "Arriba los que luchan" son las típicas del reformismo de hace un siglo: "los objetivos no son nada, el movimiento lo es todo", escribió Bernstein, lo que ha quedado como indicativo de un revisionismo despreciable. Me da lo mismo que me hablen de España que de Hong Kong. Personalmente a mí las mareas ciudadanas me han acabado mareando. ¿Hay una lucha en Hong Kong?, ¿quién está luchando?, ¿por qué lucha?, ¿cómo lucha?, ¿contra quién lucha?

Los revisionistas como Bernstein, los partidarios del mogollón y de "la lucha", no sólo no me motivan nada sino que me generan una profunda desconfianza. Hong Kong ha sido una colonia británica durante 150 años dirigida desde Londres por un sátrapa sin escrúpulos y una marina de guerra. Hasta ahora, o sea, hasta que en 1997 a China le devolvieron lo que era suyo, nunca escuché a nadie preocuparse por la democracia en aquel enclave comercial.

Los imperialistas, y esos estudiantes de Hong Kong que son sus tentáculos, no luchan contra nada porque no lo necesitan: lo tienen todo. Los que realmente luchan son los que combaten al imperialismo y a sus monaguillos "occupys", en España y en Hong Kong. No existe ninguna otra lucha.

Desde 1847 bajo el colonialismo británico, Hong Kong, el "puerto perfumado", prosperó mucho. Lo que nadie quiere contar es que esa prosperidad procedía de su conversión en el centro mundial más importante del tráfico de opio. Nadie quiere contar que mientras los imperialistas británicos y sus delegados chinos acumularon fortunas gigantescas, en el continente millones de personas padecían los estragos de los fumaderos de droga, hasta que en 1900 las masas se levantaron contra aquel envenenamiento masivo, desencadenando la guerra de los boxers, un problema que no acabó hasta la revolución socialista de 1949.

Pero en Hong Kong no es oro todo lo que reluce. Si esos estudiantes se hubieran sentado en las calles de un barrio obrero no hubieran salido en los telediarios del mundo entero. Lo que los "ocuppys" han ocupado es Central, el lugar de la bolsa, las finanzas y los negocios de Hong Kong, donde el nivel de vida es engañoso. En contra de lo que dicen los imperialistas a través de los medios de comunicación a su servicio, una quinta parte de la población de Hong Kong vive en la pobreza.

Para paliar las pésimas condiciones de vida de los obreros del enclave, China ha introducido algo que los colonialistas nunca hicieron: un salario mínimo de 3,60 dólares, absolutamente insuficiente para cubrir el astronómico alquiler de una vivienda. La miseria es tan espantosa que los obreros de Hong Kong han tenido que emigrar al continente. Desde que Hong Kong fue devuelto a China, está ocurriendo lo contrario de lo que dicen los medios imperialistas: el antiguo centro comercial colonial ha perdido alrededor de un 80 por ciento de sus puestos de trabajo industriales y las fábricas se han desplazado a la parte continental.

En Hong Kong los obreros no pueden subsistir con el salario que les pagan los capitalistas. Su problema, pues, no es esa "democracia" a la que se refiere Rodríguez-Rubio, "que no tiene nada que ver con las monstruosas experiencias burocráticas del estalinismo"(3), otra típica expresión babosa que siempre está en boca de los trotskistas. A diferencia de los estudiantes de Hong Kong, que pertenecen a la burguesía, los obreros no pueden elegir el sitio en el que viven. No les queda otro remedio que refugiarse en una de esas "monstruosas experiencias burocráticas del estalinismo" que es China. Si no pueden elegir su lugar de residencia, es decir, si tienen que emigrar fuera de Hong Kong, tampoco pueden votar. Hablar de democracia en Hong Kong es un sarcasmo, propio de verdaderos degenerados burgueses: cuando los obreros se hayan ido de la localidad sólo van a poder votar los que tienen los bolsillos llenos; son ellos los que quieren tener todo el poder en sus manos.

Pero eso no es más que una excusa burda, propia de farsantes. En realidad nadie pretende ninguna clase de democracia en Hong Kong: se trata de una campaña imperialista de desestabilización -otra más- dirigida contra China, a la que pretenden atenazar de un extremo (Hong Kong) a otro (Xinjiang). Eso es lo que los caciques de Podemos, como Rodríguez-Rubio, están apoyando.

(1) http://www.sinpermiso.info/articulos/ficheros/4izqhk.pdf, http://www.sinpermiso.info/articulos/ficheros/hk.pdf
(2) https://twitter.com/TeresaRodr_/status/517782388580290562
(3) http://www.reddit.com/r/podemos/comments/2b1baf/soy_teresa_rodr%C3%ADguezrubio_y_puedes_preguntarme_lo/

Un nuevo grupo guerrillero hostiga al Califato Islámico en Siria

Se ha dado el nombre de "Sudario Blanco" y ha desencadenado una guerra de guerrillas contra el Califato Islámico, especialmente en el este de Siria, utilizando los mismos métodos de acción que los fundamentalistas.

El grupo se compone de 300 militantes jóvenes y está dirigido por Aboud Aboud, quien ha manifestado que sus objetivos no son de tipo político sino que pretenden devolver golpe por golpe al Califato Islámico.

Se han dado a conocer con el lanzamiento de un ataque sorpresa contra Deir Ezzour, el principal bastión del Califato Islámico en el este de Siria. El grupo tiene su base de apoyo en Abu Kamal, una localidad cercana a la frontera con Irak y se ha especializado en fulgurantes ataques nocturnos llevados a cabo por pequeños destacamentos guerrilleros.

Según su portavoz Alí Al Kamali, actúan de manera coordinadada con otros grupos que también combaten al Califato Islámico y hasta la fecha han ejecutado a 100 milicianos de la organización fundamentalista.

"Sudario Blanco"
no es la única organización que actúa de esa forma contra las posiciones del Califato. También se conocen a otros grupos como el "Batallón de los Ángeles de la Muerte" y "Espectro" especializados en la caza implacable de los fundamentalistas.

La perfecta ejecución de las acciones ha desatado la sospecha de que los componentes de estas organizaciones han sido adiestrados por los servicios de inteligencia del gobierno sirio, si bien Offiziere, por el contrario, les relaciona con la oposición (*).


(*) Shadowy Terror Group ‘White Shroud’ Hits Back at ISIS, 31 de julio de 2014, http://www.offiziere.ch/?p=17419

miércoles, 22 de octubre de 2014

La ingeniería genética multiplica la imbecilidad

Juan Manuel Olarieta

Sin mencionar la fuente originaria, el Insurgente inserta una "información" de Rusia Today según la cual un "científico" llamado Stephen Hsu asegura que la ingeniería genética podría multiplicar la inteligencia. El artículo es una buena síntesis de todas y cada una de las imbecilidades que desde 1900 rodean a la genética, la primera de las cuales es suponer que existe algo así como una "ingeniería genética", otro término que a base de repetirlo acabará incorporándose al diccionario.

No existirá nunca ningún tipo de "ingeniería genética" por un motivo que el materialismo vulgar, tan presente en la genética, no acaba de asimilar: los cambios en los seres vivos no son de tipo mecánico, es decir, no se rigen por las leyes de la mecánica, ni tampoco de la física, sino fundamentalmente por leyes biológicas que son características y propias de ellos. El genoma no se compone de genes intercambiables que se quitan y se ponen como las ruedas de un coche.

Dicho de otra manera: las formas superiores de movimiento de la materia, en este caso, de los seres vivos, no se pueden reducir a las inferiores, como son las mecánicas, aunque estén presentes. Todas las taras de la genética del siglo pasado se pueden resumir en ese empeño reduccionista absurdo.

Lo mismo cabe decir de la inteligencia, que acusa ese mismo reduccionismo. Hace muchos años que las (seudo)ciencias se esfuerzan por reducir una facultad humana, como es la inteligencia, a alguno de sus componentes más simples. Es típico del pensamiento anglosajón positivista que alude a la inteligencia como "mind", lo que se ha colado al castellano con la horrorosa traducción de "mente". Por eso miden la inteligencia por el tamaño del cerebro al más puro estilo del materialismo vulgar de mediados del siglo XIX, tan criticado por Marx y Engels, que sostenía que el cerebro segregaba pensamientos lo mismo que el riñón segrega orina.

El concepto positivista de "mente" conduce la inteligencia al terreno subjetivo: una persona es inteligente lo mismo que es zurda o tiene el pelo rubio. Entonces la inteligencia (o la falta de ella) forma parte de la identidad de cada ser humano. Es un factor de invidualización y diferenciación que, como cualquier otro, también es consecuencia de los genes, al estilo del nefasto artículo de Rusia Today. Uno o varios genes determinados producen humanos inteligentes y otros los producen imbéciles. Su cambiamos unos por otros, como cambiamos de zapatos, entonces obtendremos personas más (o menos) inteligentes.

En este tipo de seudociencia concurre, finalmente, otro rasgo característico del positivismo anglosajón, según el cual sólo hay verdadera ciencia cuando se puede medir, por lo que para estudiar científicamente la inteligencia hay que medirla, es decir, hay que reducir sus aspectos cualitativos a su dimensión cuantitativa. Entonces aparece ese fraude de medición al que la estúpida sicología de las facultades universitarias llama "cociente de inteligencia".

Cada uno de los eslabones de ese tipo de argumentos es falsa. La inteligencia es una facultad humana compleja que no se reduce a sus rasgos síquicos individuales, ni tampoco a su aspecto cuantitativo. Por ejemplo, muchas exposiciones de la teoría de la evolución toman el volumen del cerebro como un índice del desarrollo de los precursores del ser humano. A mayor volumen craneal, más inteligencia y, por lo tanto, más humano o más cercano al hombre.

Es más, durante décadas la ciencia ha soportado a numerosos imbélices titulados (catedráticos, profesores, maestros) que durante décadas trataron de demostrar que la mujer era un ser inferior al hombre porque el tamaño de su cerebro era menor. Por lo tanto, las mujeres son menos inteligentes que los hombres. Casi no tienen cabeza. Ni luces.

Estas concepciones ideológicas proceden de la burguesía del siglo XVIII, que reduce el ser humano a su inteligencia (animal racional, "Homo sapiens"). Lo propio del humano es la inteligencia. De ahí que la revolución burguesa estuviera presidida por la Ilustración, por el conocimiento, que es un ejercicio de eso que llaman "la razón" y que sobrevalora "las luces", algo que el artículo deja bastante claro: el superhombre tiene que ser alguien superinteligente. Lo que hace avanzar a la humanidad es la inteligencia, la ciencia o los conocimientos. Ya sólo nos falta que nos digan qué es lo que hace avanzar al conocimiento científico. ¿O acaso avanza sólo, por su propio impulso?

El ser humano no es sólo inteligencia, por importante que ésta sea, y la inteligencia no es sólo una facultad síquica, individual, sino social, y por eso está relacionada con el lenguaje, como dijeron Marx y Engels. La inteligencia deriva la capacidad humana de relacionarse mutuamente a través del lenguaje, la comunicación y el intercambio de los seres humanos unos con otros. La inteligencia es social porque es dialéctica y se expresa como tal, dialécticamente, en actos colectivos tales como reuniones, debates, coloquios y polémicas de unos seres humanos con otros.

Si entendemos que la inteligencia es la capacidad para acumular y coordinar conocimientos, de ella podemos decir lo que Leibniz decía de la lógica: que es el arte de debatir. En palabras de Marx y Engels: es el dinero del espíritu. Lo mismo que el dinero sirve para el intercambio de mercancías, la inteligencia sirve para el intercambio de información, de conocimientos.

Del afán reaccionario que obsesiona a determinados científicos desde el siglo XIX por crear superhombres, no quiero ni hablar... de momento. Pero no puedo resistir la tentación de decir que en realidad no tratan de crear superhombres sino superbobos. Para lograrlo no hace falta cambiar de genes; basta pasar el rato mirando la televisión. ¿No queda claro que lo que pretenden es crear superidiotas?

martes, 21 de octubre de 2014

Sobre desobediencia civil

Nicolás Bianchi

La voz "desobediencia civil" se asocia al transcendentalista norteamericano decimonónico Henry David Thoreau. Por el mero hecho de propugnar la desobediencia civil, Thoreau ya, de entrada, nos cae bien -por lo menos a la gente de izquierdas-, simpático, ¿no es verdad? Pero ha transcurrido mucho tiempo y no en balde.

Thoreau, como R. W. Emerson y, más atrás, Thomas Jefferson eran, antes de la Guerra de Secesión, fundamentalmente antiurbanos y enemigos de la ciudad como corpus, entramado y cañamazo tipo Boston, Nueva York y, sobre todo, Filadelfia. Es comprensible su actitud en aquel contexto. Las crecientes ciudades del Este americano se llevaban las tortas de la intelectualidad norteamericana por los vicios que engendraban las ciudades... europeas. Unas urbes europeas (Liverpool, sobre todo) bullentes y bulliciosas (como después lo sería San Francisco, ya al Oeste) en plena expansión y desarrollo gracias a un capitalismo comercial y premonopólico que, como contrapartida, generaba también parias y desheredados: vagabundos, prostitutas, borrachos, rateros, lumpen... Esto es lo que -espíritus nobles como lo eran- les horrorizaba a Thoreau y demás. Creían que la ciudad norteamericana iba a reproducir los males y lacras que segregaba la muy poco romántica ciudad europea. Pero ello sin llegar a criticar, porque no podía ser de otra forma, el capitalismo.

La principal obra de Thoreau, "Walden o la vida en los bosques", es una biblia de antiurbanismo pero también es una diatriba contra la vida de la aldea y de la granja. Los valores que se defienden son los del individuo aislado, que vive en la naturaleza y exento de toda atadura social, como un Jeremiah Johnson, la película de Sidney Pollack protagonizada en 1972 por Robert Redford. "¡Sencillez, sencillez, sencillez!", preconiza Thoreau. Quien anhelara irse a los bosques camino de Oregón -Thoreau- no sólo sentía antipatía hacia la ciudad sino hacia la misma civilización, sin quen eso lo convirtiera, conviene precisar, en un socialista utópico (como los integrantes de la Brook Farm) pero tampoco en un añorante de la época feudal o un furibundo nativista.

Thoreau "passaba" de todo y de todos: de ahí que Henry James (hijo) le describiera como un "personaje selvático".

La gran masacre de Gaza sin comentarios






































lunes, 20 de octubre de 2014

Un científico ruso anuncia el comienzo de una era glacial

En una entrevista publicada el 19 de setiembre por Ria Novosti (1), el astrofísico ruso Habibullo Abdusamatov aseguraba que en breve comenzará en el hemisferio norte una nueva Pequeña Edad de Hielo y que los primeros efectos de este ciclo frío se comenzarán a notar a partir de este mismo invierno.

Según Abdusamatov, el factor predominante que influye sobre el clima de la Tierra es la actividad solar, que sigue una fluctuación cíclica. En la entrevista sostiene que el ciclo anterior de calentamiento del planeta ha terminado a causa de la reducción de la radiación solar, lo que se transformará en su contrario, un enfriamiento generalizado del clima al que llama “Pequeña Edad de Hielo” que se iniciará en el mes de diciembre.

Los estudios de la alternancia de los períodos de actividad magnética del Sol conducen a pronosticar que el pico de esta nueva Edad de Hielo se producirá alrededor del 2060: “Desde hace más de 17 años la temperatura global no está creciendo, y se está estabilizando. No hay calentamiento desde 1997. La energía de la radiación solar disminuye constantemente desde 1990 y ahora sigue haciéndolo rápidamente. Desde 1990, el sol no calienta la Tierra como antes”.

Abdusamatov reconoce que no puede asegurar con exactitud cuánto disminuirá la temperatura, pero toma como referencia a la Pequeña Edad de Hielo, cuando en la primera mitad del siglo XIX el Támesis, el Sena y otros ríos europeos se congelaban: “Hoy el Támesis fluye durante todo el año, pero en el futuro estará congelado por lo menos durante un par de meses”.

La nueva Edad de Hielo provocará una subida de un grado y medio de la temperatura, pronostica el científico: “La temperatura media en todo el mundo caerá cerca de un grado y medio cuando empiece la fase de enfriamiento profundo de la Pequeña Edad de Hielo. Se espera aproximadamente entre 2050 y 2070”.

La fase más cruda de frío durará entre 45 y 65 años. Aunque no tendrá las consecuencias que tuvieron las invasiones de hielo en las  eras geológicas anteriores que duraron varios miles de años, la humanidad debe prepararse de antemano para compensar la influencia del enfriamiento en la industria, la agricultura y otros aspectos. Supondrá un retorno a los tiempos prehistóricos glaciales, el último de los cuales apareció hace 80.000 años, en la era Cuaternaria o Pleistoceno.

Durante esa glaciación, en Europa el hielo cubrió la mayor parte de la isla de Gran Bretaña, el norte de Alemania y Polonia y en norteamérica sepultó el territorio de Canadá y la zona de los grandes lagos, en la frontera con Estados Unidos.

Los datos de la Agencia Espacial Europea publicados en diciembre del pasado año (2) apuntan en la línea defendida por Abdusamatov: en contra de las previsiones, la capa del hielo en el Ártico no sólo no ha desaparecido sino que se ha expandido, es más gruesa y más consistente que la media.

La Agencia Europea ha efectuado estas mediciones gracias al satélite CryoSat, que se lanzó en 2010 y que, pese a haber sufrido algunos problemas técnicos el año pasado, ha permitido conocer con exactitud el volumen y el grosor del hielo del Ártico.

La capa de hielo actual es unos 30 centímetros más gruesa que en 2012. Alrededor del 90 por ciento del aumento del volumen de hielo el año pasado se debió al incremento de la cantidad de hielo que ha aguantado más de un verano sin derretirse y solo un 10 por ciento es gracias a la formación de nuevas capas heladas. “No esperábamos que el aumento de la superficie de hielo que ha resistido al verano se reflejara en el volumen, pero así ha sido”, dijo la responsable del estudio, Rachel Tilling.

Últimamente abundan las informaciones sobre el crecimiento del hielo en el Ártico. Un invierno gélido ha dejado 1.580.500 kilómetros cuadrados más de hielo que el año pasado: un aumento del 29 por ciento, un área tres veces el tamaño de España.

En 2009 el director ejecutivo de Greenpeace, Gerd Leipold, tuvo que reconocer a la BBC (3) que erró al predecir que el hielo en el Ártico se derretiría en 2030. Quien no rectificó fue la propia BBC, cuyo pronóstico era que el Ártico se quedaría sin hielo en el verano de 2013.

Está ocurriendo todo lo contrario. No obstante, el hielo en el Ártico se recupera a partir del mínimo alcanzado en 2007.

(1) Ria Novosti, 19 de setiembre, http://ria.ru/interview/20140919/1024726102.html#ixzz3FTbZQHYG
(2) http://www.dailymail.co.uk/sciencetech/article-2738653/Stunning-satellite-images-summer-ice-cap-thicker-covers-1-7million-square-kilometres-MORE-2-years-ago-despite-Al-Gore-s-prediction-ICE-FREE-now.html
(3) http://news.bbc.co.uk/2/hi/programmes/hardtalk/8184392.stm

domingo, 19 de octubre de 2014

El Califato Islámico inicia la retirada de Kobani

Según ha anunciado el canal de la televisión libanesa Al-Mayadine, que cita fuentes de las milicias kurdas, el viernes los terroristas del Califato Islámico iniciaron la retirada de la ciudad de Kobani después de intensos combates. Según esas mismas fuentes, los terroristas se han refugiado en los pueblos vecinos.

Los kurdos de Kobani han publicado imágenes que muestran los cadáveres de los terroristas del Califato Islámico, mientras que a su vez la cadena Al-Mayadine difundía las manifestaciones de júbilo por las calles de Kobani.

Walat Dervich, un alto responsable kurdo de Kobani, ha confiado a la cadena Al-Mayadine que los enfrentamientos, que habían llegado a los tres ejes principales de la ciudad, se habían transladado a la parte exterior de Kobani. "Todos los intentos de los terroristas para apoderarse de Kobani han fallado", ha añadido. "Incapaces de infiltrarse en la ciudad, los terroristas están lanzando ataques con mortero", dijo Walat Dervich, asegurando que después de cinco días el equilibrio de poder ha cambiado, porque las fuerzas kurdas, que hasta este momento estaban a la defensiva, ahora han pasado a la ofensiva.

Unos días antes el Observatorio Sirio de Derechos Humanos anticipó la retirada de los fundamentalistas como consecuencia de las elevadas pérdidas que han padecido ambos bandos. El Observatorio, que se opone al gobierno de Damasco y tiene su sede en Londres, cifra en 550 los muertos desde el inicio de la ofensiva a mediados de setiembre, aunque reconoce que el número se podía llegar a duplicar.

Con tanques T-57 el Califato Islámico llegó a apoderarse en el centro de la ciudad de la Plaza de la Libertad, lo que transformó la guerra en un enfrentamiento callejero. Pero no pudo mantener sus posiciones y algunas fuentes hablan de "desbandada".

No obstante, la agencia Reuters ha detectado hoy bombardeos del Califato sobre las posiciones kurdas, así como el lanzamiento de 28 misiles y choques esporádicos entre ambos contendientes, especialmente en los barrios del este y sur de la ciudad, junto al hospital.

La victoria kurda ha supuesto una sorpresa inesperada para los imperialistas. El miércoles el portavoz del Pentágono, James Kirby, pronosticó que Kobani "podía caer" en manos del Califato Islámico y se mostraba "muy pesimista" sobre las posibilidades de defensa de las fuerzas kurdas.

Charlamentarismo

Nicolás Bianchi

Con ese término definía Miguel de Unamuno en un artículo titulado "Sobre el marasmo actual de España" el seudoparlamentarismo de la Restauración borbónica (antes de la II República). No está mal charlar y paliquear en... las tabernas, y muy profundas cosas se oyen a veces. En los parlamentos raras veces se refleja la lucha de clases. En el español en absoluto salvo la época de la II República, cuando Gil-Robles quiso instaurar el fascismo por "vía parlamentaria" (ahora no hace falta ni eso) y, al no poder, vino la guerra civil y una sublevación militar-fascista que no se levantó contra la República, sino contra la victoria del Frente Popular en las elecciones del 16 de febrero de 1936. De aquella guerra y de sus ganadores y sus barros vienen estos lodos charlamentaristas. El Parlamento español no refleja nada y menos la realidad como cuando ocurrió, por ejemplo, en la huelga general ya de por sí desteñida y "light" habida en 1988, se encaparozonó en sí mismo, aislado, y legislaba ajeno a lo que pasaba ahí fuera al más puro estilo bizantino.

"¡Libertad! Bien entendida, ¡hermosa palabra...! Un pueblo jamás se hace maduro ni prudente, siempre es niño", dice el Duque de Alba en el "Egmont" de Goethe. ¡Libertad bien entendida! dice Unamuno de coña. Y para hacerla entender, ¡palo y tentetieso!, otrosí: te haré libre a ostia limpia.

Eso hacen el PP y el PSOE, que no son partidos sino aparatos del Estado, la "casta", que dirían los penúltimos invitados -Podemos- al festín estatal del rico Epulón a ver qué migas caen. No hay más programa para esta "casta" que la razón de Estado, la Constitución taumatúrgica e hipnótica como camisa de fuerza, los Estatutos sin viagra y la unidad de destino en lo universal. Estos son los embelesos de los "demócratas" ordeñadores de pueblos, de los que hacen del pueblo rebaño, grey. Y todo ello quintaesenciado por la inmarcesible ley del honor (español): "procure siempre acertarla/el honrado y principal/pero si la acierta mal/defenderla, y no enmendarla".

Al-Qaeda agarra la sartén por el mango en Libia

Juan Manuel Olarieta

Tras la intervención imperialista y el asesinato de Gadafi en 2011, decir que en Libia se impuso el caos es una redundancia que, por lo demás, no dice nada: ¿qué es el caos? No lo sabemos. Lo que sí sabemos es que cuando emerge, cualquier remedio es mejor. Por lo tanto se puede decir que el caos es aquello que hace bueno a quien venga después, a quien acabe con él. Pues en Libia eso es Abdelhakim Belhadj, al que los imperialistas pusieron de comandante militar de Trípoli durante la agresión.

Belhadj no es el caos, como habíamos creído, sino quien va a acabar con el caos. Además, es el cabecilla del partido Al-Watan (La Nación) a través del cual dirige la coalición Fajr Libya (Amanecer de Libia), compuesta por las milicias fundamentalistas de Misrata y Trípoli que en agosto acabaron con los grupos armados en Zintan, una ciudad situada a unos 160 kilómetros al sur de Trípoli que es clave para el control del aeropuerto.

Esta victoria militar ha puesto a Belhadj en el centro del tablero de ajedrez. Ya sabeis: el poder nace de la punta del fusil, o algo así decía Mao. Tras su hazaña ha saltado de los tiroteos callejeros al universo de la alta diplomacia. Ha viajado a Argel y París y también se ha entrevistado con el enviado especial de la ONU, Bernardino León.

En plena guerra civil la agencia rusa de noticias Ria Novosti ya denunció que la continua aparición de Belhadj en el canal de televisión Al-Jasira (que pertenece a Qatar, uno de los países implicados en el ataque a Libia junto con Estados Unidos, Francia, Inglaterra) presagiaba su papel clave en la Libia del mañana (*).

Acertaron de pleno. A finales de setiembre de este año Belhadj se entrevistó en Pretoria, Sudáfrica, con Jacob Zuma, que preside el comité de la Unión Africana creado especialmente para tratar la crisis de Libia, confirmándole que si bien había roto sus vínculos con Qatar por atizar la guerra civil en el país, los mantenía con el primer ministro turco Erdogán.

Además de furibundo antiislamista, Zuma siempre fue un valedor de Gadafi. Pero Belhadj le dijo lo que quería escuchar: le habló de reconciliación nacional, de incluir en ella a todos los libios sin distinciones, de perdonar a sus enemigos y, sobre todo, de poner fin al caos.

No hay nada como escuchar lo que uno quiere oir y Zuma salió de la reunión diciendo a los periodistas que Belhadj no era nada de lo que todos creíamos, sino que tenía talla de Jefe de Estado.

¿Qué es lo que hasta entonces creíamos de Belhadj? Pues que era uno de tantos terroristas de manual incubados por la CIA en las montañas de Afganistán, donde combatió a los infieles soviéticos al lado de los talibanes y de Al-Qaeda.

Precisamente por su pertenencia a Al-Qaeda, Francia siempre le denegó el visado de entrada, hasta que, por fin, las cosas se han aclarado: en Libia es posible que los terroristas de antes sean los gobernantes de ahora, así que hace unos pocos meses París invitó al viejo terrorista para ser entrevistado por una cadena de televisión y pronunciar una conferencia que, dicho sea de paso, fue reventada por los partidarios de Gadafi.

En 1992, después de que los talibanes masacraran Kabul, Belhadj se trasladó a Libia para hacer contra Gadafi lo que la CIA le había enseñado. Creó el Grupo de Lucha Islámica para combatir al gobierno, al servicio de los mismos, o sea, del imperialismo. Las Fuerzas Especiales de Estados Unidos entrenaron en secreto durante dos meses a sus milicianos, que lograron capturar Trípoli después de sangrientos combates.

Siempre creimos que Belhadj es uno de tantos peones, carne de cañón, una sospecha que se confirmó cuando las tornas cambiaron tras la voladura de las Torres Gemelas en 2001, momento en el cual Gadafi se arrodilló ante los imperialistas y, a cambio, estos pusieron al Grupo de Lucha Islámica en su listado de organizaciones terroristas, lo cual dejaba las cosas bien claras: eran ellos, los imperialistas, quienes habían estado entrenando a los terroristas. Toda una confesión de culpabilidad.

La carne de cañón, como Belhadj, es la mejor para hacer picadillo y los imperalistas lo aprovechan para cocinar sus guisos: tras el 11-S le sirvieron en bandeja a Gadafi al que hasta entonces había sido un fiel y devoto peón. En 2004 Belhadj fue detenido en el aeropuerto de Kuala Lumpur, Malasia, desde donde fue trasladado a Bangkok, Tailandia, donde estuvo retenido en una prisión secreta que tenía la CIA en el mismo aeropuerto.

Los imperialistas aún cometieron contra él una traición más repugnante, la tercera, cuando le entregaron atado de pies y manos en Libia. Se lo sirvieron en bandeja a Gadafi y permaneció siete años en la cárcel de Abu Salim, hasta que en 2010 fue amnistiado a cambio de renunciar al terrorismo.

En la cárcel de Abu Salim Belhadj fue interrogado por la policía española, que le acusa de ser el instigador del atentado contra los trenes de Atocha el 11 de marzo de 2004. Días antes de las voladuras “El Tunecino”, cabecilla de la célula del 11-M le llamó por teléfono. A su vez Belhadj también llamó a España dos meses antes del atentado. Su interlocutor fue Mohd Othman, un jordano que era socio de “El Tunecino”.

Quizá sea ahora el mejor momento para que la Audiencia Nacional emita una orden internacional de busca y captura. ¿O también le van a dar un visado, como Francia, para que venga aquí a pronunciar una conferencia al más alto nivel?

(*) Ex-líder de un grupo islamista fanático fundamentalista a la cabeza de los 'rebeldes' libios, 28 de agosto de 2011, http://www.voltairenet.org/article171236.html

sábado, 18 de octubre de 2014

Todos los caminos conducen... ¿a Roma o al fascismo?

Juan Manuel Olarieta

La semana pasada el juez antiterrorista francés Marc Trévidic se trasladó a Argel para investigar la decapitación de siete monjes trapenses en 1996, una atrocidad que hasta hace bien poco los medios de intoxicación imputaban a los islamistas del GIA argelino. Es un asunto macabro que abrió la veda islamofóbica en Francia: los islamistas asesinan a los cristianos con sus conocidos y bárbaros procedimientos. Como en el imperio romano, el martirio continúa.

El juez Trévidic reabrió un asunto que su predecesor, el vichysta Bruguière, había tenido enterrado en uno de los muchos cajones de su despacho, hasta que en 2009 el general François Buchwalter, antiguo agregado militar en Argel y miembro del espionaje, declaró ante el juez que el degollamiento no fue obra de los islamistas sino del ejército argelino.

Los siete religiosos fueron secuestrados por el GIA, que pretendía canjearlos por presos pertenecientes a su organización. El cautiverio se prolongó durante dos meses, hasta que en el curso de un rastreo del ejército argelino, los helicópteros localizaron un campamento del GIA, lo ametrallaron, matando a todos, tanto a los islamistas como a los cristianos.

Al comprobar sobre el terreno los "daños colaterales" hicieron la puesta en escena macabra de la decapitación, de manera que sólo aparecieron sus cabezas abandonadas en un camino.

No cabían ninguna clase de dudas: aquello sólo podía ser obra de unos fanáticos religiosos opuestos a religión de las víctimas. Para sostener el fraude el gobierno argelino hizo desaparecer los cuerpos y, con ellos, desapareció la manera en la que habían fallecido.

En el relato completo de los hechos hay, sin embargo, una parte del fraude que corresponde al gobierno francés que, a través del general, conocía la versión exacta de los hechos porque -según contó al juez- él personalmente informó de ello por escrito al Ministerio de Defensa, al Estado Mayor del ejército y al embajador. Pero en los gobiernos europeos -como en la mafia- impera la ley del silencio.

En cualquier mafia un asesinato se tapa con otro y dos meses después del asesinato de los trapenses se produjo el asesinato de Claverie, el obispo de Orán, seguramente silenciado porque sabía la verdad de lo sucedido. Como en el siglo XVII, parecía haber estallado una nueva guerra de religiones.

Otro al que hubo que silenciar fue el canadiense Armand Veilleux, actual abad del monasterio de Scourmont, en Bélgica, que fue enviado a Argel por los cistercienses para informarse de lo sucedido. Para poder ver los cadáveres tuvo que protestar enérgicamente y se se encontró sólo con sus cabezas. El embajador le permitió abrir los féretros a cambio de que guardara silencio... Siempre el silencio.

Así son las cosas. Un poder sólo se resigna ante otro poder y, en este caso, el Estado francés sólo descargó su mala conciencia con el abad Veilleux. De no ser por él nadie hubiera sospechado nunca que aquellos féretros no contenían los cadáveres íntegros sino únicamente las cabezas.

Desde 1996 el asesinato de los monjes es un tema recurrente en los medios franceses. Sobre el asunto en 2010 se estrenó la película "Des hommes et des dieux" (Hombres y dioses) que fue premiada en Cannes. También la cadena Canal+ ha rodado un documental. No cabe duda de que en Francia es un tema tan candente como mal planteado, ya que ahora los medios se refieren a ello como si se tratara de un asunto "interno" del gobierno argelino. Los imperialistas franceses se lavan las manos.

Pero es indudable que el crimen macabro ni es sólo responsabilidad de Argelia ni tampoco tiene ningún carácter religioso sino que replantea por enésima vez -y de una manera dramática- las relaciones entre cierto tipo de organizaciones fundamentalistas y el imperialismo, en este caso el imperialismo francés. En el caso de Al-Qaeda es el imperialismo estadounidense. El asunto no cambia; lo que cambia es el escenario, que se desplaza de la costa atlántica de África a las profundidades de Asia central.

No obstante, es verdad que en este caso también cambia la presencia del Vaticano, al que le interesa imputar el crimen al "islamismo", por lo que ha guardado silencio (otro silencio) sobre la matanza. Nadie habla de los miembros del GIA que fueron ametrallados y murieron junto con los monjes católicos. Si aquí hay un conflicto religioso el asunto se deberá plantear -en todo caso- al revés: no es una matanza imputable a los fundamentalistas sino dirigida contra ellos. Los islamistas son las víctimas, no los verdugos.

Pero una vez más la intoxicación mediática le ha dado la vuelta a la tortilla. Según el capitán argelino Abdelkader Tigha, la puesta en escena del asesinato de los monjes pretendía conducir a la cristiandad a condenar definitivamente el islamismo, es decir, a poner a los cristianos de todo el mundo a sostener las políticas imperialistas en Oriente Medio y el norte de África, o dicho de otra manera, de llevar adelante la política imperialista en nombre del cristianismo, lo mismo que en la época de las Cruzadas.

No fue el único montaje publicitario sino uno más de la cadena. Otro consistió en una carta remitida en 1995 a la embajada francesa en Argel en la que, además de revindicar un atentado en París, el GIA instaba a Chirac, Presidente de la República, a convertirse al Islam.

Hoy en Francia los fascistas del Frente Nacional hacen de la lucha contra los musulmanes su particular caballo de batalla. Pero no tiene mucho sentido votar a un partido para que haga algo que el propio Estado ya está llevando a cabo. Por ejemplo, en nombre de la laicidad llevar velo ya está prohibido para los musulmanes. Como en el resto de Europa, también en Francia todos los caminos conducen... ¿a Roma o al fascismo?

viernes, 17 de octubre de 2014

La expulsión de los bakuninistas

150 años de la fundación de la Primera Internacional (y 13)

No puede pasar desapercibido el crítico momento elegido por los bakuninistas para atacar a la Internacional. Todos los gobiernos europeos, asustados por la revolución comunera de París, habían hecho causa común. Se abrió el momento de la persecuciones contra todo lo que tuviera el más mínimo sesgo proletario y, en primer lugar, a la Internacional, convertida en cabeza de turco. Como escribió Engels:

"Precisamente en este momento en el que todas las fuerzas de la vieja sociedad se han unido para desorganizar la Internacional por medio de la violencia; en el que la unidad y la cohesión son más necesarias que nunca; precisamente en este momento, un grupo pequeño -y que según propia confesión disminuye de día en día- de miembros de la Internacional en un rincón de Suiza ha considerado necesario lanzar a la luz pública una circular para sembrar la discordia entre los miembros de la Asociación".

Plantear en una situación tan delicada una "guerra abierta" -otra más- a la Internacional era ponerse de parte de la burguesía, hacer el juego a la reacción.

Esa "guerra abierta" de los bakuninistas contra la Internacional pronto se hizo sentir en España. Dos hechos la promovieron: la llegada de Lafargue a España y la prohibición de la Internacional.

Tras el aplastamiento de la Comuna de París, en enero de 1872, el gobierno prohibió la Internacional y la dirección de la sección española planteó correctamente su reorganización clandestina para continuar la lucha, dirigiéndose a los afiliados en los siguientes términos:

"Si después de todos nuestros esfuerzos para conseguir nuestra emancipación por las vías pacíficas se nos cierran la puertas de la legalidad, sabremos cumplir con nuestro deber; que cuando toda la clase obrera se ve privada del derecho de asociación, que es como el centro de gravedad, no le queda otro recuso que el triste y funesto de la revolución armada".

Esta posición era absolutamente justa pero, desde Suiza, Bakunin ordenó otra cosa porque tras la clandestinidad veía el fantasma del Consejo General y de Marx. Textualmente la Alianza dijo que los pequeños grupos clandestinos eran más difíciles de manipular y lejos de someterse a la Alianza, sería la Alianza la que acabaría sometida a ellos. Una vez más se demostraba que la batalla ideológica contra los anarquistas en la Internacional no era más que un problema de línea y de dirección política y que los bakuninistas estaban dispuestos a todo con tal de que nada ni nadie se les escapara de las manos. Su antiautoritarismo, su hipócrita crítica al Consejo General de Londres, no podía ser más falaz. Lo que se estaba poniendo una vez más al descubierto es que ellos nunca pretendieron luchar contra el dirigismo, sino dirigir ellos.

El otro hecho. Con tres años de retraso respecto a Fanelli, tras la Comuna de París llegó a España Pablo Lafargue, internacionalista y yerno de Marx. Fue detenido por la Guardia Civil al presentarse en la frontera, aunque le pusieron en libertad. De nacionalidad francesa, Lafargue había nacido en Cuba y hablaba castellano. Su sorpresa debió ser mayúscula cuando comprobó hasta dónde eran capaces de llegar los bakuninistas y se puso a la tarea de impedir sus manejos reuniéndose con Mesa, Iglesias y otros, hasta un total de nueve internacionalistas en Madrid. Esto, unido a que por aquellas mismas fechas Engels contacta con Mora, es lo que desata las suspicacias de Bakunin.

La nueva situación se pone de relieve en el giro que experimenta el periódico "La Emancipación" que estaba bajo la influencia de algunos de los nueve amigos de Lafargue. Este periódico se dirige al Partido Federal, un partido republicano burgués, pidiéndole que se defina sobre su actitud con respecto a la Internacional, prohibida por el gobierno. Esta anécdota sirve de excusa para expulsar a los nueve internacionalistas que estaban al tanto de las manipulaciones bakuninistas. El hecho es significativo:

- pone de manifiesto el verdadero carácter de los que alardeaban de antiautoritarios y adoptaban medidas disciplinarias extremas

- la carta, si bien contrariaba a la Alianza, expresaba de manera fiel la línea de la Internacional, por lo que la expulsión era irregular

- la Internacional en España se había convertido en una sucursal de la Alianza, sin ninguna relación con las demás secciones regionales

Lafargue asiste a la reunión de la Federación madrileña el 7 de enero de 1872 en la que se discuten los acuerdos de los bakuninistas de Sonvillier y se abre la primera discusión. Luego, en el mes de abril, se celebra el Congreso de Zaragoza de la sección española de la Internacional, al que los expulsados recurrieron, no sólo por su situación sino para que se adoptara en España un acuerdo equivalente al de la Conferencia de Londres ordenando la disolución de la Alianza. Obtienen lo primero pero no lo segundo.

Una torpeza de Bakunin descubre todo el tinglado que tenía montado en España: considerándole de su cofradía, le escribe una carta a Mesa de la que se desprende que la disolución de la Alianza era mentira. Apoyándose en esto, los nueve del círculo de Lafargue cometen a su vez otra torpeza: escriben a todos -ya no se sabe si de la Alianza o de la Internacional, que en España tanto monta- exigiendo su disolución, en cumplimiento de los acuerdos.

El 9 de junio de 1872 son de nuevo expulsados por ello, esta vez de manera definitiva, y crean el 8 de julio la Nueva Federación madrileña, que obtiene del Consejo General de Londres su reconocimiento. La ruptura era ya un hecho en España; aquí el proceso había empezado más tarde, pero se había resuelto antes.

Pero las espadas aún estaban en alto fuera de España. Los bakuninistas seguían reclamando la convocatoria de un Congreso que resolviera definitivamente la cuestión. Este Congreso se reunió en setiembre de 1872 en La Haya, agrupando a 65 delegados de 15 países diferentes. Por vez primera, Marx participó en él personalmente. Bakunin no estaba presente pero sí estaban sus partidarios. A este Congreso la Nueva Federación madrileña envió sus delegados y los bakuninistas españoles los suyos. Ya aparecen, pues, divididos, aunque en España la desproporción cuantitativa era abrumadora a favor de los anarquistas, que se burlaban de los internacionalistas llamándoles "la Federación de los nueve". Fueron éstos los que, pocos años después, fundaron el PSOE.

Ahora bien, sería un craso error considerar que la fuerza del anarquismo en España fue consecuencia de las manipulaciones bakuninistas. Por el contrario, ellos encontraron unas condiciones objetivas plenamente favorables para la expansión de sus ideas, de las que carecían los socialistas. Esas condiciones favorables pueden reconducirse a dos:

- el atraso económico español, donde predominaba la pequeña burguesía, el artesanado, el pequeño taller, el campesinado famélico y el tendero, un terreno abonado para los postulados bakuninistas

- el reformismo del PSOE, su legalismo a ultranza, que dio alas a la fraseología anarquista, a la que se unieron también buena parte de los revolucionarios honestos.

Los bakuninistas abandonaron la reunión de La Haya y los demás crearon una comisión especial para analizar la labor de zapa de la Alianza que recibió numerosos documentos de muchos países: Lafargue y Mesa enviaron información de España, Becker de Suiza y Danielson de Rusia, entre ellos, la carta amenzante que Nechaeiv envió a Liubavin y que éste entregó a Danielson. Algunos de esos documentos llegaron después del Congreso. Tras examinar los documentos, la Internacional tuvo la certeza de que la Alianza continuaba existiendo como sociedad secreta en su interior; la comisión especial propuso expulsar a Bakunin y Guillaume y la propuesta fue aceptada. En la resolución de expulsión se decía que Bakunin era expulsado además por un "asunto personal", el caso Nechaiev. El documento de expulsión, redactado por Engels en nombre del Consejo General, es de una contundencia aplastante:

"Nos hallamos por vez primera en la historia de la lucha de la clase obrera, ante una conspiración secreta urdida en el seno de la propia clase obrera con el fin de hacer saltar no el régimen explotador existente sino la Asociación misma, que le combate con la mayor energía. Se trata de una conspiración contra el propio movimiento proletario".

De esta dura experiencia dentro de la Internacional, pues, cabe afirmar al menos lo siguiente:

- no se produjo ninguna escisión dentro de la Internacional, sino que los bakuninistas fueron expulsados, a pesar de que pretendieran luego seguir utilizando para su provecho propio las siglas AIT

- no se trató de un enfrentamiento entre Marx y Bakunin, sino de una enfrentamiento de éste contra todas la demás corrientes que había dentro de la Internacional, a las que traicionó

- no se trató de un enfrentamiento de los autoritarios (o sea Marx) contra los antiautoritarios (o sea Bakunin) porque entre los primeros estaban los proudhonianos, que también eran anarquistas y, por tanto, antiautoritarios

- no hubo ningún bloque homogéneo en la Internacional, salvo los bakuninistas, que trataron de aprovechar la situación para apoderarse de ella

- en aquel momento, mientras Bakunin tenía su propia organización, la Alianza de la Social-Democracia, Marx no disponía de ninguna en la que pudiera depositar su confianza e intervenía en la Internacional en nombre propio.

Sobre la cuestión principal, el Congreso de La Haya confirmó plenamente la resolución de la Conferencia, a la cual añadió la frase siguiente casi literalmente tomada del Llamamiento fundacional de la Internacional: "Como los poseedores del suelo y del capital se aprovechan siempre de sus privilegios políticos para defender y perpetuar sus monopolios económicos y mantener sujeto al trabajo, la conquista del poder político es el gran deber del proletariado".

Marx, Engels y Lafargue siguieron trabajando con los documentos reunidos por la comisión y publicaron en julio de 1873 un folleto basado en esos informes que titularon "La Alianza de la Social Democracia  y la Asociación Internacional de Trabajadores". Poniendo al descubierto sus manejos e intrigas, asestaron un golpe definitivo a los intentos de Bakunin de influir sobre el movimiento obrero europeo.

Al terminar sus trabajos, el Congreso de La Haya aceptó la propuesta de Engels referente al traslado de la sede del Consejo General a Nueva York. En esta época la Internacional no sólo había perdido sus bases en Francia, donde a partir de 1872 el simple hecho de pertenecer a la Internacional era un crimen, sino también en Alemania, e incluso en Inglaterra. Este traslado del organismo central de la Internacional a América era considerado como provisional. Pero ocurrió que el congreso de La Haya fue el último que se celebró en la historia de la Internacional. En 1876, el Consejo General publicó en Nueva York un aviso anunciando que la I Internacional había dejado de existir. Sólo subsistieron la siglas en manos de unos usurpadores...



Fuente: censurada web Antorcha.org