lunes, 29 de septiembre de 2014

La Constitución como tótem

Nicolás Bianchi

Para Tomás de Aquino y la generalidad de los escolásticos, el primer argumento para demostrar filosóficamente la existencia de Dios (poner "dios", con minúscula, es una falta de ortografía, por eso lo ponemos con mayúscula, según la RAE, que en estas cosas somos muy disciplinados) es el que se funda en el principio ya enunciado por Aristóteles: todo lo que se mueve es movido por otro. El argumento es el siguiente: todo lo que se mueve, lo acabamos de decir, es movido por otro, luego éste, o no se mueve, y entonces tenemos un motor inmóvil, que es lo que se llama Dios, o es movido por otro motor; de este segundo motor puede proponerse el mismo dilema; y así hay que llegar, o a suponer una serie infinita de motores movidos unos por otros y sin haber uno inmóvil, o a admitir un primer motor inmóvil; pero aquella serie es absurda e intrínsecamente incapaz de explicar la existencia del movimiento: luego existe un motor inmóvil, Dios.

Para el Doctor Angélico, el dominico santo Tomás, los elegidos que vayan al cielo por ser buenos chicos vivirán eternamente en permanente visión beatífica (como los santos Botín, Isidoro, Portillo o Boyer) de Dios, aunque no su rostro porque es uno y trino, y en absoluto estado de inmovilidad.

Inmovilidad de los cuerpos celestiales y gloriosos, de la inteligencia y la voluntad. Inmovilidad de la inteligencia porque, cuando se ha llegado a la causa primera, en la cual todas las cosas pueden ser conocidas, la búsqueda de la inteligencia cesa. Inmovilidad de la voluntad porque ya no queda nada por desear. En el paraíso tomístico no se mueve ni Dios.

El nuevo o, mejor dicho, añejo inmovilismo con efectos taumatúrgicos y pruritos demiúrgicos se llama Constitución, Estatuto de Autonomía o Amejoramiento (navarro). Conceptos a los que habría que aplicar el carbono-14. Y ello por no disfrutar de una democracia... "que aún no tenemos". Por eso hay gente que se mueve y da el callo. Porque no creen que la Constitución española, de la que muchos saben sin haber nacido, sea un motor inmóvil. Y menos un dios o un tótem. Una Constitución monarco-fascista como último asidero para impedir, por ejemplo, que se exprese la voluntad del pueblo catalán agarrándose desesperada y leguyescamente a la ley como si esta fuera una camisa de fuerza, que lo es, ya se ve.

Y es que Franco se murió en la cama. Bueno, en la Residencia Sanitaria La Paz, para ser más exactos y de muy mala manera. En posición horizontal, pero no tumbado. Y de aquellos barros, estos lodos, que se dice.

miércoles, 24 de septiembre de 2014

Putin planea desconectar a Rusia de internet

En inglés la palabra network significa red de trabajo y se abrevia como net (red) para indicar la mutua conexión de dos ordenadores a distancia. De ahí proviene la palabra internet, que a veces se traduce como "red de redes", es decir, como la interconexión entre muchas redes y, por lo tanto, entre muchos ordenadores esparcidos por los cinco continentes. Anteriormente existían varias redes locales separadas (wlan) que, finalmente se unieron en un único nudo de interconexiones.

Ahora el proceso ha vuelto de lo internacional a lo local. Las turbias noticias que se vienen conociendo sobre el espionaje en la red indican los preparativos inminentes de guerra mundial, una de cuyas primeras víctimas va a ser -precisamente- internet. Su fragmentación parece inevitable.

Sin mencionar a Rusia, la semana pasada Fadi Chehadé, presidente del ICANN, el organismo que controla las normas técnicas de internet, advirtió del riesgo de fragmentación de la red a causa de lo que calificó como "veleidades autoritarias de los Estados". Algunos quieren hacer creer que la alternativa a esas tentaciones controladoras de lo público es refugiarse en entidades privadas, como el ICANN. Al ser privadas parece que, por ello mismo, son apolíticas.

Dentro de los preparativos para una defensa estratégica ante las continuas agresiones de Estados Unidos, el diario ruso Viedomosti informó de que Putin se iba a reunir con el consejo de seguridad para desconectar a Rusia de internet, a la que consideran como una técnica estadounidense de hegemonía política internacional.

La noticia fue oficialmente desmentida por el Kremlin, pero ese mismo día la información del diario británico The Guardian era parecida; más matizada aunque aún más clarificadora, ya que relacionaba el plan de desconexión con "un caso de emergencia" (1). Para el diario francés Libération ese caso de emergencia era una guerra (2).

Tras las represalias impuestas a Moscú, en abril un grupo de senadores rusos ya indicó la posibilidad de crear una versión de internet propia, llamada Cheburashka, a la que no se podría acceder desde los países de la Unión Europea o Estados Unidos (3). La creación de un nuevo sistema ruso de información, según el senador Maxim Kavdzharadze, permitiría liberarse de la influencia de  Estados Unidos "porque de lo contrario continuará el espionaje masivo y la filtración de información tecnológica".

"En  Estados Unidos nunca sabrán quién trabaja en el Ministerio de Defensa, la Agencia de Inteligencia, quién trabaja en el sector agropecuario o en otras carteras porque todo es secreto. Nosotros publicamos todo en internet, todo está abierto. No estamos hablando de censura, sino de la parte clasificada que no debe ir en detrimento del Estado".

El senador propuso lanzar Cheburashka conjuntamente con los países de la Organización de Shanghai u otros del Lejano Oriente. Los fondos para el desarrollo de un sistema de este tipo, según el senador, podrían salir de los presupuestos regionales de Rusia.

Mientras, en Estados Unidos a Obama la caverna más reaccionaria le acusa de poner el control de internet en manos de los rusos y los chinos, para Rusia el asunto Snowden fue la culminación del control que Estados Unidos mantiene sobre internet, además de la obsesiva vigilancia que ejerce sobre las comunicaciones digitales del mundo entero.

Frente a Rusia, los imperialistas preparan su campaña mediática de intoxicación, en la que Putin jugará, como es habitual, el papel de ogro: el gobierno ruso quiere controlar a sus ciudadanos, silenciar las críticas o monopolizar el flujo de información. Sin embargo, en febrero de 2009 fueron los imperialistas estadounidenses quienes provocaron el mayor apagón de internet que se ha registrado desde su aparición. Durante 15 días afectó a la totalidad de Oriente Medio, incluyendo Pakistán e India, pero especialmente a Irán, cuyas comunicaciones digitales fueron interrumpidas completamente.

En cualquier caso, parece obvio que internet es un instrumento de guerra del imperialismo, como se volvió a demostrar en 2011 durante la Primavera Árabe. En apoyo al gobierno de Bashar Asad, el Ejército Electrónico Sirio está lanzando ciberataques contra las cuentas de diversos medios de desinformación del imperialismo, como la CNN. En enero de este año ha atacado Skype y una de las cuentas oficiales de Microsoft.

Entre otras cosas, internet es un instrumento de injerencia y desestabilización. Según un informe de Izvestia que cita datos del Tribunal Supremo ruso, el número de sumarios abiertos con acusaciones de extremismo en Rusia se duplicó durante 2014, e internet es el responsable de ese incremento porque hay más actividad política en línea (4), es decir, porque la política se ha convertido en virtual, lo mismo que en otros países del mundo: ha pasado de la calle al ordenador.

Recientemente el servidor ruso de contactos VKontakte, que con más de 40 millones de cuentas es el más importante del país, cerró una serie de ellas relacionadas con el Estado Islámico.

Como consecuencia de Euromaidan y el golpe de Estado fascista en Ucrania, desde principios del 2013 el número de usuarios de Twiter ha aumentado en aquel país un 50 por ciento. La mayor parte del crecimiento se debe a la movilización fascista, ya que se usó ampliamente para aquel fin desestabilizador.

El golpe de Estado ha influido en el crecimiento del número de usuarios de Twitter en Ucrania: antes de noviembre de 2013 se crearon un total de unas 7.000 cuentas nuevas al mes, pero en diciembre esas cifras subieron a 16.000 y en enero de 2014 se abrieron 55.000 cuentas nuevas en Twitter.

Durante el golpe los ucranianos publicaron un promedio diario de 130.000 tuits, en comparación con los 90.000 tuits que se registraron diariamente en 2012. Solamente el 20 de febrero, cuando decenas de manifestantes fueron asesinados en el centro de Kiev, se publicaron 240.000 tuits.

Rusia quiere prevenir una desestabilización similar. Su desconexión supondría encerrar al país dentro de una intranet de alcance regional, lo que significaría la renacionalización de los dominios ru (rusia), rf (federacion rusa), pyc (rus) y su (union soviética), que aún está en uso. Aunque estos dominios están bajo el control de un organismo independiente vinculado al gobierno ruso, no parece suficiente. El dominio ru es el que más ha crecido en numero de sitios en el mundo tras el chino cn y el coreno kr.

Rusia es un país puntero en tecnología digital. Uno de los dos creadores del motor de búsqueda Google es el ruso Serguei  Brin, aunque el más utilizado es Yandex.ru, con un 47,5 por ciento de cuota de mercado, casi el doble que Google.

(1) Putin considers plan to unplug Russia from the internet 'in an emergency', http://www.theguardian.com/world/2014/sep/19/vladimir-putin-plan-unplug-russia-internet-emergency-kremlin-moscow
(2) Moscou envisagerait de couper internet en Russie en cas de guerre, http://www.liberation.fr/monde/2014/09/19/moscou-envisagerait-de-couper-internet-en-russie-en-cas-de-guerre_1104036
(3) Cheburashka es un personaje infantil de ficción, muy conocido en Rusia, creado por el escritor soviético Eduard Uspenski en los años sesenta que dio lugar a varias películas de dibujos animados para el cine y la televisión, http://ria.ru/society/20140428/1005770995.html
(4) http://izvestia.ru/news/576786#ixzz3DZehF8uu

sábado, 20 de septiembre de 2014

Washington se prepara para una nueva guerra mundial

Juan Manuel Olarieta

El año pasado el diario británico The Telegraph (1) desempolvaba una reliquia sacada de los más oscuros archivos de los tiempos del Telón de Acero: en previsión de una Tercera Guerra Mundial los imperialistas tenían preparado incluso el discurso con el que la reina Isabel II anunciaría el inicio de las hostilidades. Como todo ese tipo de previsiones siniestras, tenía hasta uno de esos nombres en clave enigmáticos: Wintex-Cimex 83, en donde la cifra indicaba el año fatídico de 1983 en que la URSS bombardeaba aquel país con armamento químico.

El nombre en clave ocultaba un documento de 130 páginas con todas las previsiones militares propias de una carnicería de esas características. Los autores de ese tipo de planes son siempre sujetos sacados de las mismas alcantarillas podridas: políticos de las altas esferas, militares con muchas estrellas, espías sin escrúpulos, policías siniestros... Los planes contaban con una guerra en la que no faltarían bombardeos nucleares. Sólo en Inglaterra las previsiones sobre muertes ascendían a 33 millones de personas, más que en toda la Segunda Guerra Mundial.

Aquellas ratas de las cloacas no sólo escribieron el discurso de la reina sino también lo que debían poner los titulares de los periódicos. Por ejemplo, la página 2 del diario The Sun tendría este encabezamiento: "Guerra, la palabra que no queríamos imprimir". Es indicativo del control extremo que determinados personajes, los llamados poderes fácticos, los que realmente ostentan el poder, ejercen sobre todo un país y la manera en que lo manipulan.

Han transcurrido 30 años, la URSS ya no existe y el Pacto de Varsovia tampoco. Si los culpables de la guerra han desaparecido deberíamos esperar que la guerra hubiera desaparecido también, pero no es así. Naturalmente, porque los culpables de la guerra no son otros que ellos mismos, los que siempre se presentan como víctimas de ellas, los que siempre tienen la guerra entre sus cálculos, es decir, los imperialistas.

Lo que no ha desaparecido es el imperialismo y, por lo tanto, tampoco han desaparecido las guerras, sino más bien al contrario. Hace un mes y medio, el 31 de julio, la agenda militar aprobada por Obama ordena al Pentágono que se prepare para entablar hasta media docena de guerras simultáneamente, incluyendo guerras contra adversarios que poseen armas nucleares (2).

El documento se titula "Ensuring a Strong Defense for the Future" (Asegurar una defensa potente para el futuro) y ha sido redactado por el Panel Nacional de Defensa, un grupo de antiguos dirigentes civiles y militares nombrados por el Congreso para suministrar una perspectiva crítica de la agenda provisional que el Pentágono ha publicado este año, el plan cuatrienal de defensa 2014.

El Panel de Defensa Nacional está copresidido por William Perry, secretario de Defensa con Clinton, y por el general John Abizaid, antiguo jefe del Comando Central de Estados Unidos. Entre sus miembros hay otros cuatro generales de la reserva, así como Michele Flournoy, antiguo subsecretario de Defensa con Obama, y Eric Edelman, dirigente neoconservador y subsecretario de Defensa en el gobierno de Bush.

Se trata, pues, de un equipo de los dos partidos, republicano y demócrata, que representa a todo el espectro de la alta política y los negocios de Washington en materia de estrategia militar. Su informe se ha publicado bajo los auspicios de un organismo financiado por el gobierno que se dedica al estudio de las guerras modernas, aunque su nombre, US Institute of Peace (Instituto estadounidense de la Paz), aparente lo contrario.

El documento advierte de los peligros a los que Estados Unidos se verá sometido, refiriendo en primer lugar la fuerte expansión de China y Rusia, antes de mencionar a Corea del norte, Irán, Irak, Siria, a todo Oriente Medio y África. Por lo tanto, China y Rusia han sido promovidos al primer lugar entre los objetivos potenciales de un choque militar con Estados Unidos, por delante de los tres países del Eje del Mal que Bush planteó en su famoso discurso de 2002.

El documento indica que durante las dos décadas anteriores, desde el colapso de la URSS en 1991, la doctrina militar de Estados Unidos se ha basado en la previsión de hacer frente a dos grandes guerras de forma simultánea (“two-war construct”). En el momento actual es necesario un cambio radical de esta doctrina porque las amenazas van en aumento y con ellas los escenarios posibles de la guerra mundial:

"Creemos [...] que la capacidad de hacer una guerra por todas partes es la condición sine qua non para ser una superpotencia y es, por tanto, esencial para la credibilidad de la estrategia mundial de Estados Unidos en materia de seguridad nacional. En el contexto de las actuales amenazas, Estados Unidos podría, con toda probabilidad, verse obligado a tomar medidas preventivas o a luchar en varias regiones a lo largo de períodos que se superponen: en la península coreana, en los mares de la China oriental y meridional, Oriente Medio, sur de Asia, y por qué no, en Europa. Estados Unidos también se enfrenta la posibilidad de tener que hacer frente a adversarios con armas nucleares. Además, la expansión de Al-Qaeda y sus emanaciones en nuevas partes de África y Oriente Medio requiere que el ejército americano sea capaz de asumir operaciones antiterroristas a escala mundial y defender el territorio americano mientras estemos inmersos en conflictos regionales fuera de nuestras fronteras".

El listado de frentes de combate indica que imperialismo estadounidense se está preparando para luchar en cinco o seis grandes guerras, es decir, una guerra esparcida por todo el mundo.

La estrategia militar pone el foco en China y Rusia como posibles objetivos, dos países que tienen, respectivamente, el segundo y el tercer arsenal nuclear del mundo, por detrás de Estados Unidos.

El documento confirma que el Pacífico es el foco principal de las contradicciones interimperialistas. Por eso apoya la estrategia actual de Obama, basada en un reequilibrio de las fuerzas militares de Estados Unidos respecto a China, describiendo esta iniciativa estratégica, como un esfuerzo por reafirmar "la primacía de la región Asia-Pacífico entre los intereses de seguridad de Estados Unidos".

En cuanto a la eventualidad de que dicha guerra pueda estallar, cabe señalar que el Panel de Defensa Nacional está discutiendo actualmente los posibles factores desencadenantes de una gran guerra, en particular en el Extremo Oriente:

"La proliferación de sistemas cada vez más autónomos, que no requieren de intervención humana, en Asia-Pacífico y Oriente Medio, por ejemplo, tendrá un impacto perjudicial en el mantenimiento de la estabilidad durante una crisis o sobre la gestión de la escalada, si estalla un conflicto. Unido a la proliferación de herramientas cibernéticas ofensivas y defensivas, así como de defensa antiespacial, esos sistemas afectarán seriamente a la relación entre la fuerza militar ofensiva y defensiva en las regiones clave, aumentando así el riesgo de que una crisis degenere rápidamente en un conflicto antes de que los políticos y mandos militares puedan reaccionar a tiempo".

Por decirlo con claridad: una guerra mundial puede estallar sin intervención humana, por la interacción de los aviones no tripulados, sistemas automáticos de respuesta, equipos digitales de comunicaciones y otros.

El salto de una guerra en dos frentes a otra en cinco o seis repartidos por distintos continentes plantea muchos desafíos para los que Estados Unidos no están preparado. Un despliegue militar más vasto supone que los costos económicos se van a multiplicar. Para reducir ese costo, tarde o temprano, los imperialistas estadounidenses tendrán que reducir el porcentaje de voluntarios entre la tropa e imponer el servicio militar obligatorio a fin de reclutarla entre los parados, los emigrantes sin papeles, los presos y los sectores más marginados de la sociedad, e incluso una parte de la clase obrera.

En esa línea el informe estratégico expresa su preocupación por las restricciones presupuestarias que aquejan a Estados Unidos. Sostienen que las limitaciones impuestas a los gastos militares se deben a la carga del gasto sanitario y los programas sociales, cuyo monto se debe reducir para sostener la escalada miliar.

El carácter bipartidista del documento, en fin, testimonia la unidad interna entre todos los componentes de la clase dominante estadounidense en el desencadenamiento de una guerra sin precedentes para salvaguardar su hegemonía y su dominación sobre extensas regiones del mundo.

Esto confirma una vez más la necesidad imperiosa de que el movimiento antifascista denuncie estos planes criminales del imperialismo, se prepare, se organice y luche activamente contra la nueva guerra en ciernes.

(1) Civil servants prepared 'Queen's speech' for outbreak of World War Three, http://www.telegraph.co.uk/news/uknews/queen-elizabeth-II/10212063/Civil-servants-prepared-Queens-speech-for-outbreak-of-World-War-Three.html

(2) http://www.usip.org/sites/default/files/Ensuring-a-Strong-U.S.-Defense-for-the-Future-NDP-Review-of-the-QDR_0.pdf

viernes, 19 de septiembre de 2014

El Corte Inglés

Nicolás Bianchi

Con motivo de la muerte del último presidente de El Corte Inglés (ECI, en adelante), Isidoro Álvarez, se le ha caracterizado a éste por parte de la prensa venal como el típico selfmademan a la usamericana manera, como un "Juan Nadie" que de botones de un Banco pasa a dirigirlo. No hay nada de esto. Este señor no se hizo a sí mismo, si no que lo hicieron como al hollywwodiense John Doe, película de Frank Capra protagonizada por un risueño e ingenuo Gary Cooper en 1941.

Lo que sí es cierto son sus orígenes humildes igual que sus mentores en lo que llegó a ser ECI y Galerías Preciados, cosa que, por ejemplo, el recién finado banquero Emilio Botín no fue ni tuvo.

El CI no fue la idea originalísima de ningún "genio" del comercio. Lo crearon, eso sí, unos aldeanos asturianos (procedentes, literalmente, de una aldea). El fundador fue César Rodríguez, nacido en una chabola asturiana en 1882. En aquella época no había aldea asturiana que no tuviera al menos un hijo -de los muchos que se tenían para las labores del campo, César fue el octavo- en América. César Rodríguez se fue con 14 años, en 1896, a La Habana desde el puerto de Santander, con los tambores del independentismo cubano de fondo. Trabajó de "cañonero", como le decían allá al chico para todo: limpiar, barrer, fregar... a cambio de comida y cama, que es lo que le ofrecían en una tienda de novedades de no importa qué nombre, es irrelevante. Sí que lo es, relevante, saber el nombre de donde se estableció nuestro héroe y de donde salió la idea de "plagiar", vale decir, el futuro Corte Inglés. En 1900 César -le vamos a tutear porque ya nos cae hasta bien en esta "vida ejemplar" de santo en plena jungla de asfalto capitalista liberal- sucede algo algo definitivo y es que, César, entra a trabajar como dependiente en los almacenes habaneros EL ENCANTO. Allí estará, ascendiendo, 28 años y asimilando lo que luego sería ECI. No sabía ni sumar, no sabemos si leer, pero era bueno para los negocios, instintivo, que se dice.

La importancia de EL ENCANTO (o su rival comercial "Fin de Siglo", también habanero, en los años 30 con Machado) en la idea de ECI es tal que no se entiende éste sin aquél: es un calco. Hasta tal punto que el slogan para las rebajas en EL ENCANTO ¡a principios del siglo XX! era... "ya es primavera en EL ENCANTO", les suena, ¿no es cierto?

Con solo 24 años César -le seguimos tuteando- ya tiene un puesto importante en EL ENCANTO, un gran capital acumulado que va reinvirtiendo en tiendas -como se hará en España con ECI, el de Bilbao, por poner un ejemplo, se inauguró en 1969- y buenos contactos con la alta sociedad de La Habana. Años después, en 1910, llega a la capital cubana su primo, también asturiano y aldeano, José Fernández Rodríguez, más conocido como Pepín Fernández y futuro fundador y presidente de Galerías Preciados (GP). A diferencia de César, Pepín sí pudo ir a la escuela. En 1919 la situación de ambos primos era ya privilegiada. César consolidó su fortuna personal casándose con una criolla de la alta sociedad cubana. Pepín -vamos a tutearle también al bueno de Pepín, que aquí somos como el exrey: muy campechanos-, por su parte, revolucionaba el mundo de la publicidad con sus eslóganes para EL ENCANTO. Una máxima copiada de los almacenes de la época de Estados Unidos y que posteriormente fue santo y seña de ECI y GP fue aquello de "el cliente siempre tiene razón". También el trato exquisito al cliente que podía llegar a ser abrumador y hasta agresivo, pero que resultó novedoso y "revolucionario" en los principios de este emporio. E imperio.

Mientras Pepín es ascendido a gerente y César se codea con la jet-set habanera, Ramón Areces, sobrino de César (ojo, no hemos dicho "del César Imperator"), sale del puerto gijonés de Musel rumbo a la isla. Areces será el sucesor de César Rodríguez, su tío, al frente de ECI y segundo presidente. Nació en 1904 y se crió en una mísera chabola, en un "chigre", como quien dice. Más que irse, huyó a La Habana en 1920, con 16 años. Allí, empieza como los demás, de "cañonero", oficio que ya conocemos, en EL ENCANTO donde llegará a dependiente de la sección de "caballero". Pero a diferencia de su tío, César, y de Pepín, que aquí todo queda en familia, al menos en principio, Ramón no escala más y se vuelve a Spain. Y se vuelve sin traje de seda ni puro habano ni barriga, como los típicos "indianos" triunfadores.

Algo que sí fueron César y Pepín. El primero abandonó EL ENCANTO -prototipo de ECI, insisto- en 1929. En 1933, al término de la dictadura de Machado (que no era un militar, como lo era, por entonces, el sargento Fulgencio Batista), César acumulaba una fortuna cuya cifra hoy no nos dice nada y es baladí decirla, pero un pastón entonces. Pepín, sin tanta presencia social, también engorda sus cuentas corrientes. Y hasta publica columnas de opinión -ya dijimos que fue a la escuela- en algunos periódicos cubanos ignoramos qué cosa. En 1930, igual que Areces, abandona EL ENCANTO y también la isla, a diferencia de César, que permanecerá hasta la revolución castrista.

En 1934, Pepín Fernández adquirió en la calle Preciados de Madrid una pequeña tienda llamada Sederías Carretas, el germen de Galerías Preciados, el primer centro comercial de España. Esto fue en 1955, 21 años más tarde de lo de Sederías Carretas. En GP participaban con el mismo porcentaje (46%) Pepín y su primo César, futuro fundador de ECI. En 1946 se romperá la sociedad -como en las mejores familias- de los dos primos de manera abrupta y comenzará la rivalidad entre GP y ECI (que acabó comprando al primero en 1993 por dos gordas, como quien dice entre gigantes).

Debajo de Sederías Carretas había una tiendecita, una sastrería, llamada El Corte Inglés, una nada, poca cosa. En 1935 se registra ante notario la escritura de compraventa de esa sastrería ECI a favor de César Rodríguez, quien asume la presidencia y es representado en Madrid (ya que seguía en Cuba) por su primo Pepín Fernández. Al año siguiente, en febrero de 1936, año del triunfo del Frente Popular, por cierto, Pepín -cumpliendo la promesa a su primo- pone al frente del negocio a Ramón Areces que, recordemos, se vino a España sin fortuna. Nació ECI con siete empleados y dos botones a los que Areces prometió el recopón. Pero lo cierto es ni César ni Pepín confiaban en las posibilidades de Areces. Sin embargo, lo hará crecer gracias al dinero de su tío, fundador y propietario de la tienda.

Sederías Carretas supuso un cambio radical en el comercio en España. Pepín Fernández, apoyado económicamente por su primo César, puso patas arriba la manera de entender las ventas en Madrid y el comercio español. ECI adoptaría, años después las mismas técnicas. Acabaría con el mostrador -típico en las tiendas de ultramarinos que algunos hemos conocido- que era una especie de barrera entre el cliente y el vendedor. Pepín puso, en su lugar, mesas de modo que el público tuviese la mercancía a su alcance. Pepín y César institucionalizaron también el precio fijo cuando todavía imperaba el regateo típico del comercio pequeño. También de esos tiempos vienen las campañas de rebajas, que parecen inventadas ayer, el trato al cliente y la posibilidad de que el cliente se desenvuelva con libertad por la tienda sin que tenga que comprar. Estamos ante la concepción del centro comercial moderno.

Todo esto había nacido ya a mediados del siglo XIX en Francia con el Bon Marche en 1859. Luego seguido por los Estados Unidos. Se trata del modelo anglosajón londinense de Harrod's recopiado por Le Samaritain o Galerías Lafayette.

Este tipo de tiendas y su escaparatismo impulsó eso que se ha dado en llamar "consumismo" y parece el motor de la economía: GP y ECI. Fueron ellos quienes introdujeron en España el "tallaje antropométrico", esto es, el fin de las prendas a medida a cambio de determinar seis tallas universales para toda la población. También la forma de trabajar fue novedosa. Se impuso el sistema de comisión, se prohibieron las propinas, se garantizará por primera vez la devolución del dinero si el cliente no queda satisfecho, publicidad que todavía se oye. En los años 60 vino la tarjeta de compra, "tarjeta de ECI", tarjeta que daba "status".

En el año 1941 es cuando ECI comenzó a sentar las bases del que actualmente es el primer grupo de distribución español. Dieron el "primer gran pelotazo". Ocurrió que los masivos reclutamientos de tropas alemanas durante la Segunda Guerra Mundial dejaron tocada su economía por falta de mano de obra. Así que el 8 de febrero de 1941 el gobierno español firmó un acuerdo con el gobierno alemán para suministrar mano de obra. Era una oportunidad para los muchos parados y gente sin apenas recursos que deambulaban por las calles viviendo del trapicheo. En un principio, el acuerdo disponía el envío de 100.000 trabajadores (productores para los alemanes), pero sólo fueron unos 4.000. Los requisitos para poder emigrar eran estar sanos y estar libres de las obligaciones durante dos años (duración del contrato), o sea, nada de novias ni parientas. Y ahora viene el "pelotazo". Cada viajero debía llevar una maleta con: cuatro pares de calcetines, un par de calzoncillos y camisetas, tres camisas, dos pares de pañuelos, dos toallas, un traje, un pantalón, un jersey de lana, un abrigo, un par de botas, una bufanda, un gorro y los útiles de afeitar. Las tortillas de patatas eran voluntarias (sic). Los traperos y El Corte Inglés hicieron su agosto El Corte Inglés ofrecía "el paquete del emigrante".

ECI es el mayor anunciante de España en los mass media, que es una forma de comprar su silencio cuando de relaciones laborales internas se trata. El recién finado, Isidoro Álvarez, no quería saber nada de sindicatos, aparte de abrir los domingos el comercio en perjuicio del pequeño comercio. Se incorporó en 1953, siendo un chaval y como almacenero, luego se licenció en Económicas entrando de consejero en la sociedad, con la recién estrenada condición de ECI como Sociedad Anónima. ECI apenas ha contratado directivos profesionales. La mayoría de los puestos de mando corresponden a empleados que han ido ascendiendo de categoría, como lo vió César Rodríguez en La Habana y exportó a España: "somos como una familia", declaraba Ramón Areces en 1981 (falleció en 1989 con 84 años de edad). Es el llamado "modelo japonés": una estricta jerarquía, un trato paternalista con el empleado que permite la promoción interna y una implicación total y completa del trabajador con la empresa.

Parece ser que el nuevo director general de ECI, Dimas Rodrigo Jimeno, sobrino de Isidoro Álvarez, que estrena la cuarta generación del gigante de distribución desde la fundación de la sociedad en 1940, ha sido candidato de Falange en tres elecciones. Por Falange Española Independiente en las elecciones generales de 1996 y 2000 y las catalanas de 1999. Suponemos que para hacer "la revolución pendiente" joseantoniana. Pues nada, ¡¡viva España, oiga!!

jueves, 18 de septiembre de 2014

El yuan, camino de convertirse en una divisa internacional de referencia

Juan Manuel Olarieta

Más que la exportación de mercancías es la exportación de capitales, decía Lenin, la que constituye una de las señas de identidad más significativas del imperialismo. Lo que a partir de 1945 puso a Estados Unidos a la cabeza del imperialismo fue la transformación del dólar en la divisa internacional por excelencia, lograda gracias a la guerra mundial y a los "acuerdos" de Bretton Woods, o sea, al monopolio nuclear.

Cuando los economistas burgueses se refieren a las "fuerzas" de los mercados se olvidan de la Economía Política, es decir, de otras fuerzas que son tan importantes, o más, que los mercados, como los tanques y la amenaza de usarlos.

Que los billetes de un país sean aceptados como dinero por el resto del mundo es el timo de la estampita a gran escala... pero sólo mientras los invitados pagan las facturas del dueño de la casa o, por decirlo con las palabras de Lenin, el imperialismo no es la hegemonía sino la lucha por la hegemonía. Pues bien, uno de los indicadores más relevantes de esa hegemonía son las divisas, que rivalizan entre sí en los mercados financieros internacionales de la misma manera que las potencias imperialistas que las emiten.

También decía Lenin que mientras los acuerdos entre los imperialistas son temporales, los desacuerdos son permanentes. En efecto, los de Bretton Woods, y con ellos la hegemonía financiera de Estados Unidos, se mantuvieron hasta 1970, cuando Nixon rompió la paridad del dólar con el oro. Desde entonces la existencia de un bloque de países socialistas obligó a seguir manteniendo la ficción de Bretton Woods que se acabó en 1999 con el euro, cuyo propósito principal fue competir con el dólar, es decir, un primer intento de Alemania de romper la hegemonía financiera de Estados Unidos, que tuvo éxitos tan espectaculares como el de noviembre de 2000, cuando de Saddam Hussein anunció que sustituía el dólar por el euro en el pago de sus exportaciones petrolíferas, lo cual le costó una guerra que aún no ha terminado, además de su vida. Actualmente una cuarta parte de los países miembros del Fondo Monetario Internacional tiene sus reservas en euros.

La verdadera ofensiva financiera internacional contra Estados Unidos procede del yuan, que este año ha lanzado dos embestidas fuertes. La primera en mayo, cuando procedió a la venta masiva de activos públicos de Estados Unidos en cantidades desconocidas hasta la fecha, por lo que no se ha tratado sólo de un movimiento especulativo por parte de los chinos. Junto con Japón, China es el acreedor más importante de Estados Unidos, es decir, quien le está pagando sus deudas, pero desde 2004 el porcentaje de inversiones chinas -y japonesas- en activos estadounidenses está disminuyendo.

La segunda se produjo en agosto, cuando en Frankfurt se instaló un centro de liquidación de pagos en yuanes que se sumará al de Londres. Aunque China es el primer país comercial del mundo, hasta la fecha los precios seguían nominados en dólares. Ahora ya se puede pagar en yuanes, lo cual va aún más allá de constituir las reservas internacionales de los países en la moneda china. El Deutsche Bank anunció de manera inmediata que se dispone a utilizar este servicio de compensación en yuanes.

A lo largo de todo el año se han sucedido noticias similares. El colosal contrato de suministro de gas firmado el 21 de mayo entre Putin y Xi Jinping por un importe de 400.000 millones dólares para abastecer de gas ruso al coloso chino a partir de 2018 y durante 30 años se pagará en yuanes.

Un significado parecido tiene el auncio de los países Brics (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) en julio de constituir un nuevo banco internacional de desarrollo, con sede en Shanghai, así como un fondo común de reservas de divisas para responder ante futuras crisis financieras. Los nuevos instrumentos financieros ofrecerán a Pekín más vías para canalizar el comercio y las inversiones chinas, favoreciendo el uso del yuan en las transacciones financieras y comerciales con los países emergentes.

Para valorar en sus justos términos la importancia de este fenómeno hay que tener bien presente que los únicos países del mundo que crecen económicamente son los Brics, mientras las viejas potencias se hunden, lo cual confirma por enésima vez otra de las tesis leninistas acerca del desarrollo desigual del imperialismo y desmiente la versión llorona del subdesarrollo, que opone el "norte" contra el "sur" propia de las ONG y los foros sin fronteras. La crisis del capitalismo se manifiesta en la descomposición de los países más fuertes y el ascenso imparable de nuevas potencias, como China, que se enfrentan a los anteriores y les disputan la hegemonía, hasta el punto de imponer divisas diferentes.

Los Brics y los hoy llamados países emergentes demuestran que el epicentro de las contradicciones del imperialismo se sigue desplazando rápidamente, que Europa occidental ha dejado de tener relevancia estratégica y que los intentos desesperados de Estados Unidos por preservar su hegemonía están condenados al fracaso. Este cambio en la correlación de fuerzas conduce a una guerra imperialista que será de proporciones aún más vastas que las dos anteriores.

miércoles, 17 de septiembre de 2014

Algunos 'botines' de muestra

Nicolás Bianchi

O "botones" de muestra de este gran bienhechor de la humanidad, el recién fallecido banquero Emilio Botín a quien rinde pleitesía los lamebotas de rigor tratando de confundir a este tiburón de las finanzas con un altruista benefactor de los desfavorecidos.

Fue el Banco de España quien "fabricó" el agujero de Banesto, tremendo agujero de 605.000 millones de pesetas, que nunca existió. El beneficiario: Emilio Botín y el Banco Santander que repartió unas generosas coimas entre altísimas autoridades. Fue este su gran salto adelante, la compra del Banesto de Mario Conde intervenido por el gobierno de Felipe González en 1993. El segundo gran golpe fue la fusión de BS con BCH (Central Hispano). La familia Botín al completo fue pillada con 2.000 millones de euros (no de pesetas, que serían unos 332.000 millones de pesetas) ocultos en Suiza en el banco HSBC. Todavía estaría oculto si no fuera por el informático del banco Hervé Falciani que entregó a la Hacienda francesa un CD con millonarias cuentas en HSBC. Ni tan siquiera los citan a declarar y se les exonera del delito fiscal cayéndole, por el contrario, al empleado del banco un marrón de no te menees pensando, quizá, "que todos somos iguales ante la ley", como dicen las postales navideñas.

Del posible banquillo lo sacó -a Botín- María Teresa Fernández de la Vega (entonces secretaria de Estado de Justicia antes de ser ministra del PSOE con Zapatero y vicepresidenta esta experta en comprarse "trapos" e ir a la peluquería) a costa de alumbrar una tal "doctrina Botín", paradigma de justicia, es un decir, a la carta para el poderoso. Zapatero, el presidente, le permitió a Botín regularizar los 2.000 millones de Suiza sin que cupiera investigación adicional, que no se trata de incomodar, no vayamos a joderla, no seamos pardillos, al banquero que condona los créditos que nos concede -a los partidos- y que nunca devolvemos. Los 2.000 millones de euros que los hermanos Emilio y Jaime (este pasa por ser el "culto") Botín habían "olvidado" tener en Suiza sin declarar a Hacienda, producto también de una herencia paterna como el episodio, calcado, igualico, igualico, que estos días aflige al ex-presidente catalán de la Generalitat Jordi Pujol (de la que su hermana dice no saber nada y menos su cuñado estafado por él, por Pujol, ya en Banca Catalana), pero que, en este caso, el gobierno Zapatero, con Elena Salgado como ministra de Hacienda, permitió regularizar mediante el pago de 200 millones al Fisco, y a otra cosa, mariposa.

Suiza era el refugio de la fortuna de los Botín. El presidente del primer banco del país, que le dicen, y su familia, han defraudado a Hacienda, que somos todos, que también le dicen, durante muchos años, 34, eso dicen, al esconder 2. 000 millones de euros en un banco suizo. Nadie, ni dirigentes políticos ni tertulianos ganapanes, han dicho nada. Mutismo absoluto.

Y es que Botín iba a ver al Presidente de Gobierno de turno cuando se le antojaba para hablar "de los intereses nacionales".

martes, 16 de septiembre de 2014

Cómo se inventó la mentira del genocidio de Pol Pot en Camboya (y 3)

André Vltchek

Voy a la plaza del mercado, a un paso de los restaurantes, a 50 kilómetros de Phnom Penh, en el río Bassac. He llegado con mi chófer y un intérprete, que es un antiguo experto en remoción de minas y ha trabajado para el CMAC (centro camboyano de acción contra las minas).

Estamos frente a dos ancianas, todas ellas septuagenarias y no muy de lejos de los 80 años.

En Phnom Penh, casi nadie está dispuesto a hablar acerca de las atrocidades cometidas por Estados Unidos. Pero en todo el país, en el campo, la población aún está indignada y, al mismo tiempo, muy agradecida a todos aquellos que están dispuestos a escucharles.

Puedo ver las lágrimas en los ojos de una de las mujeres. Su nombre es Tang Vilim, es una vendedora. Comienza su breve discurso, su lamento, hablando rápidamente, como si tuviera miedo de que paráramos y nos fuéramos a marchar:

"Perdí a mis seres queridos durante el bombardeo de 1972. ¡Todavía siento rabia, indignación! Todavía estoy esperando respuestas, a pesar del tiempo transcurrido. Quiero saber por qué. ¿Por qué Estados Unidos lanzó aquellas bombas sobre nosotros. ¡Mataron a tanta gente sus bombas! Yo todavía lo recuerdo: era una mujer joven entonces, ahora tengo 76 años de edad. ¿Qué habíamos hecho? ¿Cuál fue nuestro pecado? Hasta ahora... hasta ahora, dondequiera que vaya, aquello ¡nunca me deja tranquila! Continúo planteándome a mí misma esas mismas preguntas en mi espíritu".

Y el mismo lamento en la segunda anciana:

"La gente todavía no entiende... Quieren saber por qué. ¡Quieren que el gobierno de Estados Unidos asuma su responsabilidad! Hay cráteres por todo el país. Algunos están llenos pero otros aún están abiertos. Este país está lleno de cráteres".

Vamos más lejos, hasta la frontera con Vietnam; hasta el punto de cruce del río Bassac, en Chrey Thum.

Justo al lado del puesto fronterizo hay varios cráteres, pero a los guardias no les gusta hablar de este asunto. Caminamos a lo largo de la frontera y mi guía se acuerda una vez más de la época en la que él trabajaba para las instituciones de desminado:

"Camboya está plagada de bombas, 'granadas' y minas. Algunas datan de la época de los Jmeres Rojos, pero la mayoría son restos de aquellos tapices de bombas arrojadas por la Fuerza Aérea de Estados Unidos. Usted puede encontrarlas por todas partes, desde aquí a las regiones occidentales del país, alrededor de Siem Reap y al norte..."

Es comprensible, este tema es explosivo y siempre suscita arrebatos apasionados y lágrimas.

A nuestro regreso a Phnom Penh, me acoje uno de los dirigentes del hotel La Plantation. Ya es de noche, pero había oido hablar de mi trabajo en el campo y ha decidido esperarme.

"Creo que lo que ustedes hacen es muy importante", comienza. "Debemos tratar de entender por qué nuestro país ha sido bombardeado tan duramente. En mi pueblo natal cayeron tantas bombas, hay tantos cráteres. Se lo ruego, si usted tiene tiempo vaya allá: al pueblo de Chea Lea, en la comuna de Chealea, Bateay distrito, provincia de Kampong Cham..."

Al otro extremo del mundo, en Toronto, Canadá, un eminente abogado internacional, Christopher Black, ha escrito este artículo en respuesta a lo que se ha dicho sobre las víctimas en Camboya:

"Los procesos por crímenes de guerra contra los dirigentes del Jmer Rojo, que son promovidos por Estados Unidos, son juicios farsa para estigmatizar de nuevo a los comunistas y utilizarlos como chivos expiatorios para los millones de camboyanos que fueron asesinados por los bombardeos americanos sobre ese país. Lo que necesita el mundo es procesar a los dirigentes y funcionarios estadounidenses que cometieron crímenes de guerra al bombardear masivamente Vietnam, Laos y Camboya (tuvimos el Tribunal de Crímenes de Guerra de Bertrand Russell, en los años 70, pero no pudo ejecutar sus sentencias)".

A finales de julio de 2014, el tribunal apoyado por las Naciones Unidas celebró una audiencia preliminar para dos antiguos altos dirigentes de los Jmeres Rojos: el Jefe de Estado, Khieu Samphan, de 83 años de edad, y Nuon Chea, de 88 años de edad, el brazo derecho de Pol Pot.

Por supuesto, nadie es tan ingenuo como para esperar que los dirigentes de Estados Unidos puedan ser juzgados algún día por el asesinato de millones de personas en el conjunto de Indochina.

Geoffrey Gunn, un eminente historiador australiano, autor de muchos libros sobre Asia y profesor emérito de la Universidad de Nagasaki, está dispuesto en la actualidad a resituar a los Jmeres Rojos en su contexto histórico.

Para cerrar el período tal como sucedió, el 12 de julio de 2014, en una ceremonia a la que asistieron la Reina Mónica, viuda de Sihanuk, el actual Rey Sihamoni, el primer ministro, Hun Sen, los miembros del gabinete y diplomáticos extranjeros, las cenizas del padre del Rey fueron enterrados en una "stupa" [NdT: arquitectura budista que se encuentra en Asia, que es a la vez una evocación sin representación de Buda y un monumento para conmemorar su muerte. Muchas de estas estructuras contienen reliquias] del Palacio Real.

Cuando condujo a su país a la independencia en 1954, la política exterior neutral de Sihanuk no resultó aceptable para Washington. Después del golpe de estado en Phnom Penh, en marzo de 1970, apoyado por Estados Unidos, el secretario de Estado americano Henry Kissinger y el presidente Richard Nixon desencadenaron sobre el campo y el pueblo de Camboya, la ofensiva de bombardeos más intensa y letal de la historia humana. Hasta el punto de que desde el cielo esta tierra, que normalmente es verde, parecía un paisaje lunar en ruinas un par de años después.

En consecuencia, Sihanuk aprobó la guerrilla apoyada por el mundo rural (los Jmeres Rojos), teóricamente marxistas, pero fanáticos en su rabia hasta tal punto que convirtieron al país en un vasto "campo de masacres".

La rueda de la historia ha girado, pero ¿cuáles son las lecciones que se pueden aprender si no es que hay que hacer justicia plenamente, no sólo en los tribunales extraordinarios (el "tribunal de genocidio" de Phnom Penh, apoyado por la ONU), sino también para acusar a todos los culpables, cualquiera que sea su origen.

El libro de Albert J.Johnman, "El caso Camboya, genocidios contemporáneos: causas, casos, consecuencias", define el movimiento en los siguientes términos:

"La ideología de los Jmer Rojos combina elementos del marxismo con una versión extrema de nacionalismo y xenofobia jmer. Se mezclan una idealización del imperio de Angkor (802-1431) y un miedo existencial por la supervivencia del estado camboyano, que históricamente había sido liquidado por las intervenciones de vietnamitas y siamesa..."

Este "elemento marxista" se refiere principalmente a la cúpula de la organización, en particular a Pol Pot, que se había radicalizado en los cafés parisinos, aunque no es fácil saber hasta qué punto estaba bien versado en la teoría marxista. En general, el rendimiento académico en Francia había sido tan lamentable que nunca se había acercado, siquiera de lejos, a la obtención de un diploma, y se vio obligado a regresar a Camboya sin graduarse. A pesar de todo, como señala Geoffrey Gunn, algunos miembros del círculo de París, como Khieu Samphan, Hu Nim, Hu Yuon, Phou Chlou (el secretario de Pol Pot) fueron capaces de elaborar tesis sobre economía política; sin embargo, los Jmeres Rojos estuvieron lejos de ser versados en ninguna ideología.

De mi entrevista con un eminente profesor de la Universidad de Beijing (que no quiere que su nombre aparezca) es claro que en realidad China nunca acogió la etiqueta de "maoísta" de los Jmeres Rojos sino de una manera muy restringida:

"De alguna forma era vergonzoso... tanto su teoría y su práctica, tales como, por ejemplo, su decisión de enviarnos arroz mientras su propia gente moriría de hambre..."

El antiguo director de "Reuters" en Irak, el periodista de investigación británico, Andrew Marshall, se estableció en Phnom Penh. Tiene una opinión clara acerca de los Jmeres Rojos y de la manera en que la propaganda occidental y asiática los presentaron, a sabiendas, de una manera distorsionada:

"El movimiento Jmer Rojo jamás fue ni socialista ni comunista. Se creó sobre un auténtico odio de los pobres hacia las élites de Phnom Penh, que siempre les había tratado como basura. Y se construyó sobre un enorme resentimiento hacia Estados Unidos, que bombardearon Camboya como nunca antes ningún país había sido bombardeado. Fue un movimiento creado por la furia popular. Los que habían sido víctimas se convirtieron en verdugos, con el único deseo de destruir a las 'élites'. Las familias que habían sido aplastadas, asesinadas, querían venganza... Y cuando lo hicieron el Jmer Rojo se convirtió en el 'ejemplo' utilizado por las élites del sureste de Asia para demonizar el poder popular; ocurrió en Tailandia  especialmente, pero no sólo allá".

Finalmente, se desató una propaganda occidental sin restricciones, instrumentalizaron a los Jmeres Rojos hasta el punto de convertirlos en uno de los pilares de su cruzada anticomunista mundial.

Una fuerza rural simple, ebrios de frustración, harapienta y sin ninguna instrucción, que no era otra que la fuerza de las víctimas del tapiz de bombas, de las torturas y desplazamientos forzados, los Jmeres Rojos fueron "elevados" a la categoría de máquina de matar comunista, tan mítica como perfecta.

Sin embargo, la paradoja subsiste: no fue China ni ningún otro país comunista los amigos más cercanos de los Jmeres Rojos durante sus últimos años; fue Estados Unidos, entonces en plena Guerra Fría contra el bloque soviético, así como en plena guerra de terror contra Vietnam y Laos. Después de distanciarse del leninismo y abrazar, al menos teóricamente, el maoísmo, Washington dio a los Jmeres Rojos un apoyo diplomático pleno, así como otras formas de apoyo.

Después de que Vietnam liberara Camboya, tras la ofensiva de la Navidad de 1978, salvando quizá millones de vidas, el gobierno de Estados Unidos adoptó una posición que resultó decisiva, "exigiendo el regreso del gobierno legítimo" a Phnom Penh. Ese gobierno legítimo no era otro, a los ojos de Washington, que el de los Jmeres Rojos.

Sólo entonces se produjo la errónea invasión de castigo de Vietnam por China, seguida de la propaganda de antivietnamita, patrocinada por Occidente y, de hecho, fabricada por él.

Lograron blanquear completamente los crímenes contra la humanidad que Estados Unidos había cometido en Camboya. Mientras en el campo las personas conservan la memoria todavía lúcida, Phnom Penh ha olvidado convenientemente todos esos crímenes.

Mientras Andrew Marshall y yo estábamos almorzando juntos en Phnom Penh, con una estrella del periodismo local, la señora Bopha Phorn, Andrew le preguntó sin rodeos: "¿Que nación es la que el pueblo de Phnom Penh odia más?"

Sin dudarlo respondió: "La vietnamita".

Lo hago casi cada dos años. Vengo a Camboya y busco respuestas. Alquilo un coche y los servicios de un intérprete, y me hundo muy profundo en medio del campo.

Casi nadie lo hace. La mayoría de los "trabajos universitarios", así como el enfoque de los "periodistas de investigación" se hace en los bares y oficinas de Phnom Penh, así como la mayoría de los trabajos similares sobre Indonesia, hechos en Yakarta y Bali.

Fuera de la capital, la gente es abierta y está dispuesta a hablar. De hecho, tienen una necesidad desesperada de hablar. Y contrariamente a Phnom Penh, donde la gente sólo pregunta pero sufren para dar una respuesta, la gente de campo de Camboya sabe lo que tiene que contestar.

En julio de 2014, mientras íbamos hacia Anlong Veng, hice un experimento: le peddí a mi amigo que nos detuviéramos en cualquier aldea a lo largo de la carretera, a unos 100 kilómetros de la capital. Sólo más tarde descubrí que el nombre de el lugar en donde habíamos interrumpido nuestro viaje esta vez era Prei Saak.

Entramos en aquella humilde aldea y le pregunté a la primera mujer, que conocimos en un estrecho sendero que conduce al campo, si todavía había minas o bombas en la zona.

"Por supuesto", contestó ella. Su nombre era Señora Leun. "Hace dos días volaron 8 minas. Una institución de desminado... Desde entonces se han encontrado más incluso. Aquí, los niños pueden llevaros".

¿Fue herido algún pariente suyo?

"Mi marido tuvo un accidente. Y mi cuñado quedó herido. Estaba desbrozando un poco el bosque para la siembra de yuca y algo explotó bajo de sus pies, y ha perdido una pierna. Mi marido tenía la cara y el cuerpo destruido por una explosión, hace un par de años".

Yo le pregunté si eran "granadas" estadounidenses que se conservan en los campos desde los bombardeos masivos de Camboya, o si se trata de minas de tierra dejadas por los Jmeres Rojos.

No estaba segura. Pensó que se trataba de material americano, pero no podía estar segura de ello.

Lo cierto es, por el contrario, es que casi cada ciudad y pueblo de este país sufre desde hace décadas, desde que que Estados Unidos lanzara su monstruosa campaña militar de desestabilización.

En 2006 alquilé un coche robusto con conductor y traductor (la misma persona que desempeña las dos funciones al mismo tiempo) que me habían recomendado; tomamos dirección hacia el sur, sobre la ruta 3, y luego fuimos todavía más hacia el sur por la 31, tan lejos como nos llevara, y giramos a la izquierda, a Vietnam. No es el paso principal de la frontera, ni siquiera un pasaje que se les permite usar a los extranjeros. No hay ninguna carretera asfaltada aquí, sólo un camino de tierra con baches profundos, rodeado de campos de arroz, con pueblos miserables y búfalos acuáticos. Ningún otro coche más que el nuestro ha circulado por la zona; los lugareños van a pie o se desplazan en bicicletas antiguas. Como en 2014, cuando he visitado otros pasos fronterizos en las zonas rurales de Vietnam, llovía, y el suelo del coche raspaba contra la arena. Mi chófer juraba que no tenía ni idea de lo que estábamos haciendo en este rincón perdido y abandonado por Dios.

Finalmente, llegamos al final de la carretera; un río perezoso, una ciudad tranquila, el último punto de control antes de la frontera, con un guardia somnoliento: Prek Kres. Pocos metros más allá estaban las casas de la primera aldea situada en territorio vietnamita.

En el pasado comenzaron aquí las primeras escaramuzas entre los Jmeres Rojos y Vietnam, y es uno de los puntos por donde el ejército vietnamita invadió Camboya, sin duda, salvando a varios millones de personas de una muerte segura, como ya he mencionado anteriormente. Pero entonces Occidente decidió considerar esta acción como una invasión y una ocupación, invirtiendo todos los hechos. En el clima de guerra fría que imperaba en ese momento, y desde el punto de vista de sus intereses geopolíticos, para Estados Unidos fue preferible sacrificar un par de millones de vidas camboyanas más que permitir ningún tipo de influencia vietnamita (y soviética) en la región.

No tuve problemas para encontrar al Señor Sek Cuuin, el alcalde de Prek Kres. Nos sentamos en la mesa, fuera de su casa, y parecía feliz de compartir sus recuerdos.

"Este enorme charco de agua que se ve en el medio de la carretera, es lo que queda del tapiz de bombas de los americanos", explicó. "Rellenamos el hueco pero cuando llueve siempre hay un charco de agua en este lugar, no sé por qué. Esta zona fue intensamente bombardeada durante la guerra por los B-52. Si usted se introduce en el campo podrá ver pequeños lagos en todas partes. Es lo que sucede tras las lluvias intensas. Esos lagos son cráteres de bombas".

Nos dimos una vuelta por el pueblo. Nos observan niños con los pies descalzos. La gente se reúne, pregunta qué diablos nos ha traído hasta aquí. Junto a un muelle primitivo hay vehículos de fortuna estacionados completamente tuneados para ser descargos de un barco mercante a otro una tradicional.

"Aquí siempre ha habido problemas", explica el alcalde. "Hubo escaramuzas fronterizas, bajo el régimen de Lon Nol y también después, cuando los Jmeres Rojos tomaron el poder en 1975. Vivían 700 familias en esta ciudad; de ellos 400 fueron reasentados a la fuerza en otro lugar. Cuando los Jemeres Rojos llegaron, salté al río y nadé para salvar mi vida. La mayoría de las 300 familias que se quedaron intentaron huir a Vietnam, y Prek Kres se convirtió en un pueblo fantasma, un puesto de avanzada del ejército de los Jmeres Rojos, que comenzaron a atacar a los pueblos vietnamitas más allá de la frontera".

"El ejército vietnamita cruzó esta frontera en 1979. Poco importa lo que digan ahora, casi todo el mundo fue feliz y dio la bienvenida a sus tropas. Aquellos que habían sobrevivido y habían permanecido en esta ciudad simplemente se alinearon a lo largo de la carretera y agitaron el brazo para animar a los soldados vietnamitas, y lloraron. Toda la región -el país entero- había quedado asolado, destruído por los Jmeres Rojos, como antes que ellos lo había sido por los bombardeos de Estados Unidos y por el desplazamiento de los refugiados. Los vietnamitas preservaron a esta nación de una aniquilación completa. Y cuando tomaron Phnom Penh, era obvio que los asesinatos en masa y la tortura iban a terminar. Pero ya sabe Usted lo que sucedió después; el reconocimiento se evaporó y el nacionalismo ganó terreno. Y los países extranjeros insistieron en que no fue una liberación sino una ocupación. Si usted repite lo que los dirigentes quieren escuchar, a usted le pagan. Pero puede Usted preguntar a cualquiera, excepto a los miembros de los Jmeres rojos, lo que sentían en 1978 y 1979: quedaron en libertad, fuimos salvados y, de repente, nos dimos cuenta de que podíamos sobrevivir".

Pregunté al alcalde cómo comparaba en la actualidad a Vietnam con Camboya. Después de todo, sobre el papel, Camboya es un ejemplo de éxito, la democracia pluripartidista. Él sonrió irónicamente:

"Sí, ahora tenemos muchos partidos políticos. Pero los partidos políticos no se comen, no llenan el estómago. Aquí todo está corrupto. El gobierno vietnamita ha logrado ofrecer un bienestar mayor a sus habitantes. Especialmente a los que son pobres, y en esta parte del mundo, casi todo el mundo es pobre. Todo lo que puedo decirle es que cuando tenemos hambre o estamos enfermos, no vamos a Phnom Penh, cruzamos la frontera y nos vamos a Vietnam. Ellos saben que somos jmeres pero no les importa; nos ayudan. Allá ellos creen que deben ayudar a quienes tienen hambre o están enfermos, independientemente de su nacionalidad. La gente de allí tiene un gran corazón".

Ahora estamos en 2014 y le planteo una pregunta a mi amigo Song Heang, mientras viajamos por la noche, a través de la campiña del oeste de Camboya.

"Dime: ¿mataron los soldados vietnamitas a los camboyanos en 1978 y 1979?"

"Sí", contestó él.

"¿Mataron a muchos?"

Permanece en silencio durante un buen rato. Reflexiona: "Era una guerra... Pero sinceramente: no, no muchos. Hubo un par de combates... La norma de los vietnamitas fue la de no atacar a los civiles".

"Entonces, ¿por qué?", pregunté. Pero los dos sabíamos que se trataba de una pregunta retórica.

En un momento dado, cuando nos acercamos a la medianoche, nos detuvimos en un oscuro pueblo para comprar agua y algo de frutas de la región.

Algo se rompe en Song Heang, y de repente comienza a hablar con voz alterada, movido por una emergencia:

"Usted no entiende, no sabe hasta qué punto este país es terrible en realidad... hasta qué punto se convirtió en terrible. Los ricos son tan ricos. Mientras que los pobres son tan pobres, y ahora no tienen ninguna educación, están en la ignorancia más absoluta, hasta el punto de que no saben nada de la corrupción y el hedonismo de las 'élites' en Phnom Penh. Una vez más la situación vuelve a ser similar a la de hace más de cuatro décadas. ¿Sabe lo que son las escuelas de aquí? A veces sólo hay un profesor para una clase de 100 alumnos. Y a la atención médica: aquí es simple, si usted es pobre, usted va a morir. Y algunas de nuestras 'familias tradicionales': amputan las piernas y los brazos a sus hijos, de sus bebés, y los llevan a través de la frontera, con esas terribles heridas e infectados, a Bangkok, a mendigar".

Durante un rato seguimos en silencio.

"¿Qué tipo de Camboya quieres?", le pregunto.

"Una Camboya donde los niños reciban una educación gratuita y de calidad, donde las personas reciban atención médica gratuita, donde la cultura sea importante y apoyada por el Estado, donde las personas sean iguales..."

"Es el socialismo", le digo. "Estamos hablando de una Camboya socialista o comunista..."

Él vacila. "¿De verdad?"

"Sí. Eso es lo que estamos tratando de construir en toda América Latina, en China..."

"Pero eso no es lo que los Jmeres Rojos trataron de lograr, ¿no?"

"Por supuesto que no", me responde.

Afuera se hace de noche.

"Ya veo... Eso no es lo que nos dice Occidente... Así que... según parece... todo está jodido", concluye.

Estoy de acuerdo con él.

Nos detenemos en el siguiente pueblo, vamos a comprar cerveza Angkor, y allí, en el arcén de la carretera, nos hacemos más filósofos, a la antigua manera de los soviéticos.

Fuente: André Vltchek, Cambodia and Western Fabrication of History, CounterPunch, 1 de agosto de 2014. Nacido en Leningrado en 1963, Vltchek es novelista, cinesta y periodista. Durante años ha sido corresponsal en numerosas guerras en África y el sudeste asiático. Su último libro es "La lucha contra el imperialismo occidental".

lunes, 15 de septiembre de 2014

Cómo se inventó la mentira del genocidio de Pol Pot en Camboya (2)

André Vltchek

Actualmente en Phnom Penh hay nuevos centros comerciales y un sinnúmero de vehículos de lujo, nuevos o usados, para los muy ricos y los muy corruptos.

La ciudad está totalmente comprometida en el camino del capitalismo, un poco como en Yakarta, otra pesadilla urbana de Asia. Excepto que al menos Phnom Penh dispone de algunos impresionantes chalets coloniales franceses, hermosos bancos creados a lo largo del río, así como galerías y museos, muchos de los cuales son de alta calidad.

Pero su aglomeración de aproximadamente 2,2 millones de habitantes, no tiene red de transporte público (salvo un par de autobuses), y sus sistemas de salud pública y educación están en un estado espantoso.

Desde hace muchos años, el primer ministro dictatorial y brutal, Hun Sen, un antiguo comandante de batallón de los Jmeres rojos, es un campeón del "libre mercado y la democracia liberal pluripartidista". Aunque le crítica periódicamente por diversas violaciones de los derechos humanos, Occidente se muestra satisfecho en general con su "fundamentalismo" de mercado, tal y como se aplica en el país, así como con la casi ausencia de políticas sociales coherentes.

Durante años, he visto cómo un gran número de "asesores", en particular de la Unión Europea, "conformaban el rumbo" de la economía de Camboya y la sociedad camboyana en general.

Eso, por supuesto, incluye también su historia. Esos consejeros dicen ciertas cosas en público y otras cuando las puertas están cerradas.

Hace ocho años escribí: "En uno de los cafés frecuentados por expertos extranjeros, la atmósfera es relativamente relajada. Los funcionarios de Naciones Unidas y Estados Unidos beben cerveza, sujetando de la mano a su 'segunda esposa' local; se relajan después de una dura jornada de trabajo en esta caótica capital. Realizan varias tareas en este país que una vez estuvo marcado por algunos de los peores actos de violencia experimentada por la especie humana. Algunos están a cargo del desminado de los campos; otros están tratando de convencer a la población local de que entregue sus armas, que todavía son numerosas y son una de las razones de la alta tasa de criminalidad".

Pero muchos de ellos están aquí para asesorar al gobierno y a un sinnúmero de ONG sobre la manera de gestionar la economía y el Estado. Está claro que la mayor parte de las veces este tipo de consejos son "proyectos" basados exclusivamente en teorías favorables al libre mercado. Como resultado, sólo una proporción muy pequeña de los beneficios del crecimiento económico se encuentra en los bolsillos de los pobres que, sin embargo, son la gran mayoría de los camboyanos.

El humo de la marihuana se balancea perezosamente en el aire húmedo y viciado. Después de varios años en Camboya, estos expertos se han vuelto duros y cínicos; para ellos cada día es una lucha. Para lograr cualquier cosa en este país, es necesario corromper y atar compromisos. El lenguaje educado se ha olvidado totalmente; las conversaciones son brutalmente directas y francas.

Los clichés comunes, reservados para el público de Estados Unidos y Europa, son el blanco de la burla y el desprecio abierto durante estas reuniones informales.

"¿Que los Jmeres rojos han matado a más de un millón de camboyanos? ¡Imposible!", se sorprende uno de los europeos de mediana edad que ha vivido y y trabajado en este país durante más de diez años. "No tenían capacidad para matar a mucha gente. Por supuesto que entre uno y dos millones de personas murieron entre 1969 y 1978, pero este número incluye a las 500.000 personas o más masacradas por el tapiz de bombas de Estados Unidos antes de que los Jmeres Rojos tomaran el poder".

"La mayoría de las personas murieron de hambre y enfermedades", continúa. "Además, las terribles masacres no tuvieron lugar como consecuencia de la ideología comunista de los Jmeres Rojos. Las cosas no se situaban a ese nivel. Los bombardeos masivos de Estados Unidos y la brutal dictadura de Lon Nol, apoyada por Occidente, lanzaron a unos contra otros en la población local. Mataron por venganza, no sobre una base ideológica. Los campesinos se volvieron locos a base de soportar aquellos bombardeos sistemáticos de los B-52. Muchos fueron torturados, masacrados y muchos otros han 'desaparecido' durante el reinado de Lon Nol. La población del campo odiaba a la población de la ciudad, a quienes acusaban de todas sus desgracias y de todos los horrores que tuvieron que soportar. Y la mayoría de los soldados y de los cuadros del Jmer Rojo procedían del campo".

A sólo ochocientos metros del café y de las conversaciones casi "marginales" de estos expatriados endurecidos, el museo de Tuol Sleng (museo del genocidio), instalado en una antigua escuela de secundaria, narra la historia de la desenfrenada brutalidad y el sadismo de los cuadros de los Jmeres Rojos. En 2009, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) inscribió el museo de Tuol Sleng en el Registro de la "Memoria del Mundo".

Después del 17 de abril de 1975 las aulas de la escuela secundaria Tuol Svay Prey se convirtieron en el principal centro de  interrogatorio y tortura de los Jmeres Rojos, conocido como la cárcel de Máxima Seguridad 21, o simplemente S-21. Aquí es donde los hombres y las mujeres fueron encadenados y golpeados, a las mujeres les arrancaron los pezones con pinzas y les aplicaron cables eléctricos en los órganos genitales. Después de la confesión (y no tenían más remedio que confesar, para detener la insoportable tortura), la mayoría de los hombres, mujeres y niños que pasaban por esta institución del horror terminaban en el campo de exterminio de Choeung Ek, donde la ejecución era casi segura. Se dice que 20.000 personas murieron después de haber sido interrogados en S-21.

En un intento loco por dar una estructura a la barbarie, el Jmer Rojo documentaba cada caso, fotografiando a todos los hombres y las mujeres detenidos inmediatamente después de su detención, antes de la tortura, y luego tomaban fotos de algunos después de su salvaje interrogatorio.

Algunas de las imágenes más terroríficas son las que ha creado Vann Nath, un pintor y ex preso en S-21, uno de los pocos que consiguió sobrevivir, debido a su talento y su capacidad para dibujar halagadores retratos de Pol Pot y los diversos funcionarios que estaban a cargo del centro de interrogatorios. Después de la invasión vietnamita, Vann Nath llevó al lienzo sus más aterradores recuerdos: un mosaico que representa la barbarie y la brutalidad sin sentido de los interrogadores; una madre cuyo bebé es asesinado frente a sus ojos, un hombre cuyas uñas han sido arrancadas con pinzas, una mujer a la que le han cortado sus senos.

Pero en una conversación que tuvimos hace quince años incluso Van Nath insistió en que los Jmeres Rojos mataron a unas 200.000 personas en el transcurso del período en que estuvieron en el poder, una cifra que menciona también en su libro "En el infierno de la prisión de Tuol Sleng: La inquisición del Jmer Rojo en palabras e imágenes" (título original: "Retrato de una cárcel camboyana: un año en el S-21 de los Jmeres Rojos", White Lotus Press).

Entre la mayor parte de los supervivientes jmeres con los que he hablado hay consenso en estimar que la mayoría de las personas no murieron a causa de la ideología comunista, ni por órdenes directas emitidas desde Phnom Penh con el fin de exterminar a millones de personas, sino porque los dirigentes y cuadros locales en las provincias perdieron los papeles, y acometieron venganzas personales contra la población urbana deportada y las "elites" a las que acusaron a la vez de los salvajes bombardeos americanos del pasado y del apoyo a la dictadura pro-occidental de Lon Nol, tan corrupto como feroz.

No cabe duda de que la gran mayoría de aquellos que murieron durante este período (entre uno y dos millones de personas) fueron víctimas de los bombardeos de Estados Unidos, el hambre relacionada con esos bombardeos y el hecho de convertirse en desplazados interiores (aproximadamente 2 millones de personas se han convertido en refugiados dentro de su propio país, con falta de atención médica, alimentos y tener que soportar unas condiciones de vida abominables).

Los medios de comunicación occidentales de gran audiencia no mencionan sino muy rara vez el hecho de que un número significativo de personas desaparecieron bajo el tapiz de bombas de Estados Unidos. Pero en el entorno universitario se sabía que desde mayo de 1969 la Fuerza Aérea de Estados Unidos había bombardeado secretamente Camboya utilizando B-52. A eso se le llamó "Operación Menú" (desayuno, comida, cena, merienda, postre y cena). E incluso hoy sabemos, por nuevas pruebas obtenidas por la desclasificación de documentos (en 2000 bajo el gobierno de Clinton), que la Fuerza Aérea ya había comenzado a bombardear las zonas rurales de Camboya, a lo largo de la frontera con Vietnam del sur en 1965 con el gobierno de Johnson. Los "Menús" que llegaron a continuación no fueron más que una escalada brutal en el asesinato en masa de civiles indefensos.

Ante la derrota en Vietnam en 1973, se llevó a cabo un despiadado "tapiz de bombas" para apoyar el régimen de Lon Nol. El historiador David P. Chandler escribió: "Cuando al final del año el Congreso de Estados Unidos puso fin a la campaña militar, los B-52 habían lanzado más de medio millón de toneladas de bombas sobre un país con el cual Estados Unidos no estaba en guerra, más de dos veces el tonelaje lanzado sobre Japón durante la Segunda Guerra Mundial".

La guerra en Camboya fue conocida como "la atracción" por los periodistas que cubrían la guerra de Vietnam y los políticos americanos en Londres. Sin embargo, los bombardeos americanos sobre Camboya superaron en intensidad a todo lo que se llevó a cabo en Vietnam; en 4 años mataron a casi 500.000 soldados y civiles en el territorio de este pequeño país. Como he mencionado anteriormente, esto también fue debido a que alrededor de 2 millones de refugiados habían huido del campo a la capital.

La barbarie de los bombardeos, el desplazamiento de millones de personas y el resentimiento contra el régimen pro-occidental corrompido en Phnom Penh, allanaron el camino para la victoria de los Jmeres Rojos y una feroz campaña de venganza.

No fue un "genocidio comunista"; el Imperio fue el que asesinó a millones de víctimas en Indochina, con total impunidad y sin ningún respeto por esa "despoblación"; la venganza ciega y brutal de aquellas personas desesperadas que lo habían perdido todo llegó después.

Fuente: André Vltchek, Cambodia and Western Fabrication of History, CounterPunch, 1 de agosto de 2014. Nacido en Leningrado en 1963, Vltchek es novelista, cinesta y periodista. Durante años ha sido corresponsal en numerosas guerras en África y el sudeste asiático. Su último libro es "La lucha contra el imperialismo occidental".

domingo, 14 de septiembre de 2014

Cómo se inventó la mentira del genocidio de Pol Pot en Camboya (1)

André Vltchek

En cuanto entramos en la pequeña ciudad de Anlong Veng, en el límite de las montañas de Dangrek, en el noroeste de Camboya, comienza a llover. La lluvia es fuerte pero, después de todo, es una lluvia tropical y termina tan bruscamente como empezó.

Atravesamos un puente sobre un pantano y, de repente, frente a nosotros aparece un lago, hermoso e inquietante a la vez.

"Hace algunos años fue el último bastión de los Jmeres Rojos", explica mi amigo Song Heang. "Entonces era imposible llegar hasta aquí en coche como hoy tan fácilmente. No había casas en los alrededores. Y el lago era como un pantano, imposible de atravesar".

Hemos recorrido todo el camino hasta aquí para visitar el campamento del último jefe militar de los Jmeres Rojos, Ta Mok, el jefe del ejército, conocido como el "Hermano Número Cinco" o el "Carnicero". Aquí es donde vivió y desde donde mandaba sus tropas.

Ta Mok, el brazo derecho de Pol Pot. Ta Mok, que dividió al movimiento poniendo a Pot bajo arresto domiciliario y a quien, muy probablemente, envenenó. Ta Mok, que dirigía un ejército de varios miles de partidarios de los Jmeres Rojos entre 1979, cuando las fuerzas vietnamitas derrocaron su movimiento del poder, y 1999, cuando fue capturado por las fuerzas gubernamentales. Ta Mok murió estando detenido en 2006 sin haber sido juzgado ni condenado.

San Reoung, el responsable de la seguridad personal de Ta Mok, el guardaespaldas que vivió con él durante años, nos espera.

Le falta la pierna izquierda, algo común entre los civiles y los combatientes camboyanos de su edad. Ta Mok también había perdido una pierna en combate.

Sólo hay una cosa que me gustaría saber de él: ¿hasta qué punto los Jmeres Rojos eran comunistas?, ¿fue esta ideología, la ideología marxista, la que atrajo a humildes campesinos a las filas del movimiento?

San Reoung piensa un momento y luego responde sopesando cada palabra: "Realmente no era un asunto de ideología, no sabíamos mucho. Yo, por ejemplo, estaba muy encolerizado con los americanos. Me convertí en soldado a la edad de 17 años. Y mis amigos también estaban muy encolerizados. Se unieron a los Jmeres Rojos para combatir a los americanos y, en particular, la corrupción de su títere, el dictador Lon Nol en Phnom Penh".

Antes de que los Jmeres Rojos tomaran el poder, ¿la gente del campo era consciente de lo que estaba sucediendo en la capital?

"Por supuesto que lo eran. Por el enorme apoyo y el dinero que Estados Unidos dio al corrompido régimen de Lon Nol. Todo el mundo sabía a dónde iba el dinero: un sinnúmero de fiestas suntuosas, prostitutas de fantasía... Los bombardeos americanos habían aplastado nuestros campos bajo las bombas. Cientos de miles de personas murieron. La gente se volvió loca, estaba indignada. Y fue eso lo que hizo que muchos de ellos se unieran a los Jmeres Rojos".

"¿No fue a causa de la ideología marxista?", pregunto de nuevo.

San Reoung responde de inmediato: "No, claro que no. La gran mayoría no tenía ni idea de lo que era el marxismo, nunca habían oído hablar de él".

Visito el campamento de Ta Mok. Entro en un viejo vagón, un centro móvil de comunicaciones utilizado por Pol Pot algunas décadas antes. Ahora está vacío y oxidado. Todo el campamento se convirtió en una especie de museo informal. Rechazo la invitación para ir a visitar los antiguos barrios en los que vivió Ta Mok. No tengo ningún interés en ello.

En cambio, observo el lago durante un buen rato.

Después de haber trabajado durante muchos años en esta parte del mundo, he llegado a comprender que todas las respuestas a las preguntas importantes acerca de Camboya y su pasado se encuentran en el campo. Durante décadas Occidente ha logrado corromper a Phnom Penh, comprando a casi todas las personas influyentes de allí para que repitieran y refinaran un relato falsificado y estereotipado.

Las ONG, los periodistas: todos hablan alto y claro del genocidio "comunista" en Camboya. Se ha convertido en un empleo bien remunerado, la fuente de un flujo interminable de financiación, una mentira compleja apoyada por la maquinaria de propaganda de las universidades occidentales y la prensa.

Los Jmeres Rojos fueron una fuerza bruta, por supuesto pero, sin duda, no un monstruo genocida "comunista". Y no cayeron del cielo.

Le pregunto a Song Heang si lo que hemos oído en Anlong Veng es exacto. Poco a poco vamos ganando velocidad en la carretera del templo de Preah Vihear, donde lucharon y corrió la sangre, en la frontera entre Camboya y Tailandia.

Song Heang trabaja para una modesta organización benéfica australiana que construye pequeñas bibliotecas rurales para niños. Detesta a los Jmeres Rojos. Pero reconoce de inmediato que nunca hubo "comunistas" en ellos.

Tiene un buen carácter, con un temperamento ecuánime: "De niño yo vivía en la ribera del río Mekong, en el pueblo de Prek Tamak, a 65 kilómetros de Phnom Penh. Cuando los americanos bombardearon, todo se detuvo y la gente se quedó petrificada... Utilizaron aviones muy rápidos, aviones de caza; y la población local les llamaba 'amich': los rápidos... Entonces mucha gente se unió a los Jmeres Rojos. No sabían lo que era el comunismo. Todo lo que sabían era el horror del gobierno pro-occidental en Phnom Penh".

Le pregunto: "¿Por qué la población de Phnom Penh no cesa de repetir que Pol Pot llevó a cabo un 'genocidio comunista'?, ¿Por qué, como en el resto del sudeste de Asia, han demonizado a China?, ¿Y por qué Vietnam también está endemoniado?"

"Somos un país muy pobre", dice Song Heang. "Y si la gente de Phnom Penh toca el dinero, pues bien, les encanta ese dinero, eso es todo, y dicen exactamente lo que les pagan por decir. Y Estados unidos y la Unión europea ponen sobre la mesa mucho dinero cuando quieren obtener ciertas declaraciones".

Fuente: André Vltchek, Cambodia and Western Fabrication of History, CounterPunch, 1 de agosto de 2014. Nacido en Leningrado en 1963, Vltchek es novelista, cinesta y periodista. Durante años ha sido corresponsal en numerosas guerras en África y el sudeste asiático. Su último libro es "La lucha contra el imperialismo occidental".

viernes, 12 de septiembre de 2014

Hooliganismo: somos el recopón

Nicolás Bianchi

Dentro del periodismo deportivo suele ser el radiofónico el más beligerante a la hora de azuzar a los aficionados contra el rival haciéndoles creer que "somos los mejores". Como un niño ganando a las chapas (cuando se jugaba a las chapas que, según qué región española, o nación, se llama de otra manera), propio de gente inmadura. Últimamente siempre que se gana algo es... CONTRA ALGUIEN y de ahí el politizadísimo "soy español, soy español..." dirigido, antes a los vascos, y ahora a los catalanes. Estas consignas que salen del CNI obedecen claramente a un complejo de inferioridad de quien no está muy seguro de ser lo que es o dice ser. Es como el "A POR ELLOS" tratando de excitar a las turbamultas como si de hordas de Atila se trataran.

Bien, pues algo parecido hacen los "hooligans" desde los micrófonos o el papel siendo los primeros los periodistas deportivos que, oyéndolos o leyéndolos, apuesto a que un extraterrestre pensaría que les falta un tornillo en la chaveta, como decían nuestros abuelos. Gentecillas de gatillo verbal fácil a la hora de llamar "energúmenos" a quienes lanzan algún objeto al árbitro alcanzándolo, quizá inflamados por estos atizadores de bajos instintos y pasiones, verdaderos delincuentes y macarras del micro y la pluma.

Reproducimos ahora algunos comentarios aparecidos en un diario de tirada estatal a cuenta del partido de baloncesto Francia-España jugado el día 10 de este mes. El periódico es EL PAIS, nada sospechoso de antinada que no sea la revolución y que pasa por ser "sensato y cabal", un rotativo "serio". Ahí van algunos comentarios de los lectores.

- "Aunque no aprenderán, un tirón de orejas a la prensa, y no sólo la deportiva, que se inflan de nacionalismo deportivo. En estas dos semanas no he escuchado más que críticas al juego de USA y que les íbamos a dar para el pelo. Pues ya ven, nos gana Francia sin Parker, Noah, Machinmi, Turiaf, De Colo... ¿Aprenderá la prensa española a respetar al rival? Me acuerdo del Mundial de Fútbol de Alemania 2006 y el famoso titular de un diario deportivo sobre Francia: "vamos a jubilar a Zidane". Y Francia nos jubiló. Es el nivel que hay".

- "No es privativo de España..."

- "Es la derrota de la prepotencia, de la arrogancia, alimentadas por una prensa unánime que no para desde hace años de hablar de la NBA. A Francia se la habían merendado antes de empezar el encuentro, y detrás vendría EE.UU. por supuesto. ¡Me alegro!"

- "Al final el público se queda con lo que quiere. La culpa no es solo de Orenga (a quien, dicho sea de paso, los lectores ponen a parir, N.B.). Navarro [la "bomba" Navarro, un jugador] habló muy claro al final del partido sobre la prensa española, particularmente la prensa deportiva madrileña. Esa prensa que daba por hecho que la final sería un USA-España ya en junio. Esa actitud en el partido, donde la mayor parte del público, lleno de invitados VIP que iban solo a dejarse fotografiar allí. Ese público que estaba mudo y calladito cuando su equipo lo estaba pasando mal, porque ellos van al deporte a ver ganar, no a animar a su equipo ni a disfrutar de la competición. Ese público que considera una vulgaridad lo de perder, como si todo lo que no sea ganar esté de más. ¡Bravo por ese espíritu deportivo!"

- "Los españoles nunca aprenden, siempre compran la silla sin tener la yegua" (comentario de un extranjero a juzgar por la firma y el propio refrán).

-"Casi el principal problema son LOS PERIODISTAS (mayúsculas suyas), estúpidos hasta la saciedad. Las Olimpiadas (no entendían que hubiera votaciones si estaba todo claro), el Mundial de Fútbol (pierden el primer partido y hay algún bobo que dice que tiemble Brasil) y ahora esto... La realidad, a veces, es dura..."

- "Y como de costumbre llevaban días vendiendo la piel antes de cazar el conejo. Ahora a todos esos iluminados de comentaristas y periodistas bienpagados les debieran exigir su renuncia".

- "Una vez más, España cae víctima de su chulería y soberbia... y de las mechas de Rudy (otro jugador en muy baja forma, N.B.) y, como siempre, de los voceros del periodismo ultranacionalista español. A tomar por culo, mamarrachos".

- "Partidazo. Muy bien jugado. Viva España, viva el rey, viva el orden y la ley".

- "Mucho hooligan futbolero... mucho periodismo de todo a cien... mucho ganapán enchufado... Marca España".

- "La culpa es de Rajoy, que es gafe con los Mundiales".

- "Relaxing jajajajá plaza mayor".

Esto es todo, amigos, como decía Buggs Bunny.

jueves, 11 de septiembre de 2014

Teoría marxista de la alienación

Juan Manuel Olarieta

Una de las maneras de diferenciar a un idealista de un materialista es que mientras el primero habla del mundo en primera persona, el segundo habla de la persona en función del mundo. El idealismo se empacha de conciencia, e incluso inventa tantos paraísos como conciencias existen acerca de él. El mundo -dicen los idealistas- no es tan importante como la conciencia que tengamos de él. Entonces el discurso del idealista desvaría por todos y cada uno de los meandros de esa conciencia y, sobre todo, de los desvaríos de la conciencia o de la ausencia de conciencia.

La alienación es uno de los recursos favoritos del idealismo, y mucho más: es algo casi siquiátrico, hasta el punto de que a veces el alienado es un enajenado, un perturbado mental. Incluso grandes materialistas como Feuerbach resbalaron por esa pendiente al poner a la religión como ejemplo típico de alienación, un fenómeno pernicioso, un engaño, con el que hay que acabar. Por no hablar ya del idealismo, incluso el materialismo burgués juzga la alienación como algo inmoral, rechazable, y a partir de ahí la bola de nieve sigue creciendo imparablemente, al concebir que la tarea revolucionaria debe consistir, lógicamente, en poner lo cierto en lugar de lo incierto en la conciencia de cada cual pero, especialmente, en la de los trabajadores, con un empeño que es típico de los misioneros y evangelizadores religiosos, es decir, a la vez, propagandístico y pedagógico.

Los seudomarxistas toman del idealismo esas concepciones. Por ejemplo, Reconstrucción Comunista, que son los cheerleaders del oportunismo, hace gala de ello en una reciente publicación que convierte a la alienación en la "forma principal de control" y en el "instrumento principal de la dominación" en un Estado democrático. En un confuso lenguaje idealista sostienen que un régimen democrático es "mejor envoltura" que una "dominación autoritaria" porque la burguesía se impone por medio de la alienación que ejerce sobre el proletariado, controlando el Estado, el sistema educativo y los medios de comunicación (1).

En este tipo de concepciones hasta el lenguaje es absurdo. Un régimen político no es ninguna "envoltura", ni la dominación de clase puede depender de algo -la alienación- que conciben como un fenómeno subjetivo, ideológico. Es como decir que una clase, el proletariado, está sometida porque otra clase, la burguesía, le engaña o le mantiene en una especie de atontamiento a través de los medios de comunicación. Aunque errónea, es una concepción bastante extendida. Parece que la burguesía conoce la verdad pero cuenta algo distinto: una mentira. La consecuencia de este planteamiento idealista es que -a la manera de Feuerbach- la lucha de clases se reduce a una tarea pedagógica que tiene como objetivo destapar el fraude, sacando a los explotados del error en el que viven.

En contra de lo que Reconstrucción Comunista afirma, la burguesía no "ejerce alienación" sobre el proletariado porque ella misma está alienada. Pero los coletivos pequeño burgueses se caracterizan porque denuncian la alienación de los trabajadores, pero nunca su propia alienación como clase. Esto es típico -sobre todo- de la intelectualidad, que considera que quienes están alienados son los que carecen de formación, estudios o eso que llaman "preparación", que conciben siempre como algo anterior a la acción. Pocos sectores sociales hay más alienados que los intelectuales y, en particular, quienes creen que no se puede salir a la calle sin leerse antes "El Capital".

Mientras el idealismo pone los fenómenos cabeza abajo el marxismo, que es el materialismo científico, sostiene que la alienación no se origina en la conciencia sino en la actividad y, por consiguiente, en el trabajo: "Nosotros partimos de un hecho económico, actual", dice Marx (2). Las relaciones de producción capitalistas son inmediatamente relaciones de dominación, de poder. El poder es económico, social y político, y de ahí deriva un poder ideológico en el que la clase que lo detenta no engaña sino que transmite las concepciones de su clase a toda la sociedad: "las ideas dominantes son las de la clase dominante", dice Marx en una frase conocida. No son, pues, la causa sino más bien la consecuencia.

El marxismo analiza, además, la alienación como una característica de la actividad económica bajo determinadas circunstancias históricas bien definidas, que son el capitalismo y su antecedente inmediato, el mercado, con lo que ello supone, fundamentalmente la propiedad privada. La alienación, pues, ni siquiera tiene que ver exactamente con mercancías, como sostuvo Lukacs (3), sino con la propiedad de las mismas, o sea, con determinadas formas de relaciones de producción mercantiles que surgen en un momento determinado de la historia.

El mercado aparece porque alguien produce no para sí mismo sino para otros. Hay un desdoblamiento de la sociedad entre vendedores y compradores, es decir, una ruptura de la unidad (sociedad) en dos fragmentos (uno se divide en dos). A ese desdoblamiento, que es puramente mercantil, el capitalismo añade otro aún más importante: el de quienes no sólo producen sino que trabajan para otros, por cuenta de otros: "Hasta ahora hemos considerado el extrañamiento, la enajenación del trabajador, sólo en un aspecto, concretamente en su relación con el producto de su trabajo. Pero el extrañamiento no se muestra sólo en el resultado, sino en el acto de la producción, dentro de la actividad productiva misma" (4). Es lo que los idealistas no quieren admitir: la alienación no es nada diferente de la explotación y el trabajo alienado es el trabajo explotado.

Marx no fue nada original. De la economía mercantil y del desdoblamiento entre el valor de uso y el valor de cambio ya habló Aristóteles. Lo que Marx dice es que con el desarrollo de las fuerzas productivas y la división del trabajo, la economía y la sociedad se fragmentan aún más profundamente: el trabajo se desdobla como fuerza de trabajo, el valor de cambio como dinero y el dinero como capital.

Cuando Marx alude a la alienación utiliza una batería de expresiones en alemán que no siempre se traducen de la misma manera y que han creado otra batería de expresiones en castellano verdaderamente laberínticas. Pero todas ellas tienen en común un desdoblamiento y se suelen ilustrar con el ejemplo de la compraventa. Si somos finos, cuando vendemos nuestro coche decimos que lo hemos "enajenado" porque la propiedad privada separa lo propio de lo ajeno (alienus).

Pero con "enajenado" nos podemos referir también a una persona que no es ella misma sino que está "fuera de sí", que se cree otra distinta, que se desdobla en ella. Lo mismo le ocurre a cualquier creador, que se realiza en su creación, el pintor en su pintura o el poeta en su poema, y entonces decimos que la obra es un desdoblamiento de su creador, hasta el punto de que adquiere vida propia, como el Quijote trasciende a Cervantes o la Quinta Sinfonía a Beethoven.

Ante todo la alienación es objetivación, materialización. Si el trabajo se analiza desde ese punto de vista, como creación, la alienación pierde ese sentido moral repudiable que ha adquirido en el pensamiento burgués. Entonces el trabajo es todo lo contrario, "autoproducción", como decía Hegel, que es la máxima expresión de la realización personal. El hombre se manifiesta en sus obras, en su actividad, en la práctica.

Para los marxistas la alienación no es unilateral sino una contradicción. No se trata -en absoluto- de erradicarla sino de modificar las condiciones históricas actuales en las que se desenvuelve. Si en lugar de modificación hablamos -más bien- de superación, que es el término que Marx utiliza, podríamos decir que como cualquier otra situación histórica, no es posible suprimir la alienación sino que se trata de superarla a partir de la propia alienación. Para lograrlo lo que hace falta, en palabras de Marx, no es precisamente pedagogía sino "un movimiento que se supera a sí mismo" (5), acabar con la propiedad privada o, para ser más claros: acabar con el trabajo explotado.

La propiedad privada no sólo crea una dualidad recíproca entre lo mío y lo tuyo, sino una dislocación entre lo individual y lo social, entre yo y todos los demás, donde parece que lo de los demás no es mío o no me corresponde a mí. Esa ideología edificada sobre lo cercano e inmediato, característica de la burguesía española desde siempre, ha impregnado profundamente todos los poros de la sociedad, empezando por el "¿Qué hay de lo mío?" y acabando en el provincianismo cutre, también característico, de "¡Viva Cartagena!"

El desdoblamiento de las cosas es paralelo al de las personas. El desarrollo de las fuerzas productivas forma sociedades cada vez mayores (cuantitativamente) pero más fragmentadas (cualitativamente), siendo las clases y la lucha entre ellas la máxima expresión de dicha fragmentación. Pero no es la única y en los "Manuscritos" expone Marx otras muchas consecuencias de dicha fragmentación: la propiedad privada crea necesidades e intereses igualmente privados a los que se subordina el interés público, que debería ser el de la mayoría, e incluso el de toda la sociedad.

Las relaciones mercantiles (el mercado, la compraventa, la propiedad privada) crean la falsa impresión de que todos somos iguales, todos estamos en un mismo plano. Pero las relaciones capitalistas que de ahí surgen son todo lo contrario: donde hay un propietario de medios de producción hay un expropiado. A veces al trabajo explotado se le llama "por cuenta ajena" o sea por cuenta de otro (alienus), el propietario de los medios de producción. También se le llama trabajo "dependiente" porque crea dependencia, hace a una parte de la sociedad (proletarios) dependiente de otra (burgueses).

En la sociedad capitalista el trabajo alienado es, pues, el soporte de cualquier otra forma de subordinación (social, política, cultural), la esencia misma del poder de la burguesía como clase. A eso -a la explotación- se refería Marx, y no a otra cosa.

(1) Reconstrucción Comunista, De Acero, núm.4, agosto de 2014, pgs.5 y 7.
(2) Marx, Manuscritos economía y filosofía, Madrid, 1968, pg.105.
(3) Lukacs, Historia y conciencia de clase, México, 1969, pg.123.
(4) Marx, Manuscritos, cit., pg.pg.108.
(5) Marx, Manuscritos, cit., pg.pg.164.