domingo, 31 de agosto de 2014

Francia indemniza por los estragos de las vacunas

La actual alarma sobre el virus del Ébola, que parece esfumarse con mucho más sigilo del que llegó, replantea por enésima vez el debate acerca de las enfermedades denominadas contagiosas y de los medios impuestos (en ocasiones a la fuerza) para prevenirlas, las vacunas, entre otras cosas porque las mismas suponen administrar un fármaco a una persona que no padece ninguna enfermedad, es decir, medicar a alquien que no lo necesita porque está sano.

La administración de vacunas puede causar estragos importantes sobre la salud de las personas. El año pasado el Estado francés fue condenado a pagar una cuantiosa indemnización de casi 2.400.000 euros a una enfermera que contrajo una esclerosis múltiple después de haber sido vacunada contra la hepatitis, quedando postrada en una silla de ruedas. La esclerosis múltiple es una enfermedad invalidante que afecta el sistema nervioso central.

La sentencia la dictó el Tribunal Administrativo de apelación de Nancy pero no se ha difundido hasta mediados de agosto de este año.

La enfermera presentó los primeros síntomas de la esclerosis en 1991, un par de semanas después de las primeras inyecciones, y se tuvo que jubilar en 1997. Le han reconocido una incapacidad permanente parcial del 60 por ciento.

En Francia la vacunación contra la hepatitis B se recomienda a los lactantes, con la posibilidad de una recuperación hasta la edad de 15 años para los que no se vacunan. Para las personas adultas, la vacunación se recomienda a quienes están en riesgo de exposición a la hepatitis B, como los profesionales de enfermería.

En 2003 la enfermera recurrió al Ministerio de Sanidad pidiendo una indemnización por daños y perjuicios que fue rechazada después de tres años de litigio. Pero en 2012 durante la apelación el Tribunal Administrativo de Nancy ordenó un nuevo peritaje sobre la causa de las graves lesiones sufridas por la enfermera.

La decisión forma parte de una evolución reciente de la jurisprudencia francesa que se inició a finales de la década de 2000. Las autoridades administrativas y judiciales han empezado a reconocer la relación de causalidad entre la vacuna contra la hepatitis B y el desarrollo de ciertas patologías como la esclerosis múltiple, a pesar de que se han llevado a cabo numerosos estudios en todo el mundo, que no han resultado suficientemente concluyentes.

No obstante, se ha abierto un debate sobre los peligros de las vacunas, incluyendo aquellos para la hepatitis B, por la presencia en ellas de coadyuvantes, como el aluminio.

La sentencia del Tribunal de Nancy ha esperanzado a las víctimas, dijo Catherine Gaches, presidenta de la asociación REVAHB, que agrupa a las víctimas de la vacuna contra la hepatitis B. "No es la primera vez pero este tipo de decisiones son aún demasiado excepcionales", dijo. "Una misma persona puede obtener sentencias distintas de tribunales distintos, incluso con los peritajes a favor", subrayando que el proceso de compensación es particularmente difícil para las personas que se vacunan voluntariamente, sin haber sido obligadas a ello.

viernes, 29 de agosto de 2014

Sostiene Cortázar

Nicolás Bianchi

Este año se cumplen 100 del nacimiento del escritor Julio Cortázar. Mucho se ha escrito sobre esta efeméride en su costado puramente estético y literario. Nosotros solo espigaremos someramente su costado "comprometido" o "político", vale decir. Con alguna que otra leve contradicción, habla Cortázar.

"Hay que superar la vieja noción de lo cultural como un bien inmueble e intentar lo imposible para que se convierta en un bien mueble, en un elemento de la vida colectiva que se ofrezca, se dé y se tome, se trueque y se modifique tal como lo hacemos con los bienes de consumo, con el pan, y las bicicletas, y los zapatos".

"Han empujado la palabra 'cultura' a la calle como si fuera un carrito de helados o frutas, se la han puesto al pueblo en la mano y en la boca con el gesto simple y cordial del que ofrece un plátano" [esto se escribe en tiempos de la Nicaragua sandinista].

"Un hombre 'culto' para quien la cultura es ante todo una difícil adquisición individual, lo que naturalmente reduce el número de quienes la poseen y además los distingue claramente de los que no han accedido a ella".

"Palabras como 'intelectual' o 'latinoamericano' me hacen levantar instintivamente la guardia. Me considero sobre todo como un 'cronopio' que escribe cuentos y novelas sin otro fin que el perseguido ardorosamente por todos los cronopios, es decir, su regocijo personal. A riesgo de decepcionar a los catequistas y a los propugnadores del arte al servicio de las masas, sigo siendo ese cronopio que escribe para su regocijo o sufrimiento personal, sin la menor concesión, sin obligaciones 'latinoamericanas' o 'socialistas' entendidas como 'a prioris' pragmáticos".

"No creo en los universalismos diluidos y teóricos, en las 'cuidadanías del mundo' entendidas como un medio para evadir las responsabilidades inmediatas y concretas -Vietnam, Cuba- en nombre de un universalismo más cómodo y menos peligroso"
[es una carta que escribe desde Francia al intelectual cubano Roberto Fernández Retamar en 1967 y que publicó ese año Casa de las Américas].

"Comprendí que el socialismo, que hasta entonces me había parecido una corriente histórica aceptable e incluso necesaria, era la única corriente de los tiempos modernos que se basaba en el hecho humano esencial y en el simple principio de que la humanidad empezará verdaderamente a merecer su nombre el día que haya cesado la explotación del hombre por el hombre".

"No creo que la literatura de mera creación imaginativa baste para sentir que me he cumplido como escritor, puesto que mi noción de esa literatura ha cambiado y contiene en sí el conflicto entre la realización individual como la entendía el humanismo, y la realización colectiva como la entiende el socialismo, conflicto -dice Cortázar- que alcanza su expresión quizá más desgarradora en el 'Marat-Sade' de Peter Weiss
[que en España, en 1968, quisieron adaptar y montar teatralmente Alfonso Sastre y Adolfo Marsillach siendo prohibido al poco, N. B.] Jamás escribiré -continúa Cortázar- expresamente para nadie, minorías o mayorías, y la repercusión que tengan mis libros será siempre un fenómeno accesorio y ajeno a mi tarea; y sin embargo, hoy sé que si alguna vez se pudo ser un gran escritor sin sentirse partícipe del destino histórico inmediato del hombre, 'en este momento no se puede escribir sin esa participación que es responsabilidad y obligación'" [subrayado mío, N. B.]

"A ningún escritor le exijo que se haga tribuno de la lucha que en tantos frentes se está librando contra el imperialismo en todas sus formas, pero sí que sea testigo de su tiempo [está pensando en A. Camus]. Ya no es posible respetar como se respetó en otro tiempo al escritor que se refugiaba en una libertad mal entendida para dar la espalda a su propio signo humano.

En lo más gratuito que pueda yo escribir asomará siempre una voluntad de contacto con el presente histórico del hombre, una participación en su larga marcha hacia lo mejor de sí mismo como colectividad y humanidad".

jueves, 28 de agosto de 2014

Un Califato en el norte de Irak

Juan Manuel Olarieta

El grupo islamista ahora conocido con las siglas EIIL ha cambiado varias veces de nombre en muy poco tiempo. Apareció en 2003 durante la resistencia contra la invasión de Irak, llamándose Tawhid al-Jihad. En la época de Ayman Al-Zawahiri se convirtió en "Organización de la Base de la Yihad en los países de los dos ríos", en referencia al Tigris y el Eufrates. Tres años después se coaligó con grupos internacionales en la órbita de Al-Qaeda para aprovecharse de sus fuentes de financiación y sus recursos, cambiando su nombre por el de "Califato de Irak", una expresión que hace referencia a su voluntad de constituir un Estado confesional. En 2013 amplió su organización a Siria, calificándose como "Califato de Irak y Levante", en donde "Levante" es el sinónimo geográfico de una extensa región que -fundamentalmente- se refiere a Siria.

Se trata de una organización muy pequeña típicamente takfirista, es decir, que no reconoce a los musulmanes como una comunidad unificada, por lo que apela a la lucha contra otros musulmanes, especialmente chiítas, y ha convertido a la población civil, incluidos los sunitas, en objetivo militar de sus ataques, lo que ha dado lugar a conocidas y estremecedoras matanzas en masa, ampliamente divulgadas en los medios. El propio jefe de Al-Qaeda, Al-Zawahiri, tuvo que entrevistarse con los dirigentes del Califato para que cesaran las matanzas de chiítas.

Que los chiítas se hayan convertido en su objetivo militar se explica porque fueron quienes asumieron las riendas del Estado tras la retirada de los imperialistas en 2011, su victoria electoral y su subsiguiente política de marginación -por decirlo de una manera suave- de las minorías irakíes, especialmente en el norte del país. La culminación llegó cuando el presidente chiíta de gobierno Nuri al Maliki expulsó al vicepresidente sunita Tariq al Hashemi, que tuvo que huir a Turquía y fue condenado en rebeldía por "apoyar al terrorismo".

Desde el primer día los imperialistas han promocionado esa política sectaria, ya que fueron ellos quienes después de la invasión dividieron a Irak arbitrariamente en tres regiones diferenciadas: la kurda, la sunita y la chiíta. Hasta la retirada de 2011 su propósito ha sido siempre el de mantener la inestabilidad política, un objetivo que coincide exactamente con la situación internacional en todos los puntos calientes del mundo, desde Ucrania a Centroáfrica, no sólo porque la confusión habilita acciones criminales, como el derribo de tres aviones de pasajeros en un plazo muy breve de tiempo, sino porque es la antesala de la próxima guerra mundial.

Las mutuas matanzas expresan la política escisionista del imperialismo en Oriente Medio, favorecen su dominación y su presencia en la región y, finalmente, desarrollan el sectarismo religioso hasta tal punto que han logrado dividir a los propios sunitas, consecuencia lógica de un grupo minoritario que unilateralmente se constituye a sí mismo como Califato, es decir, como Estado, lo cual ha engendrado una espiral ya que, Estados Unidos, ha reaccionado poniéndose en contacto con otras milicias de la resistencia a fin de que dejen de combatirles a ellos y traten frenar al Califato.

Bajo el gobierno de Al Maliki, el ejército irakí, creado, sostenido y entrenado por los imperialistas, demostró su artificiosidad. Sus acciones incrementaron el descontento, especialmente entre las minorías del norte del país hasta el punto de que en algunas poblaciones las milicias del Califato fueron recibidas como libertadores. La propaganda imperialista está haciendo el resto, al poner al EIIL en primer plano, bien por sus crímenes, bien por sus rutilantes victorias militares, como la toma de Mossul, la segunda ciudad en importante de Irak, "defendida" por 30.000 soldados del ejército irakí que la abandonaron sin combatir.

El EIIL parece así como una gigantesca fuerza militar, de la que se ignora su origen, su armamento, su financiación y su reclutamiento. Incluso parece la única fuerza militar en el norte de Irak, en donde hay otras milicias mucho más potentes, como los antiguos baasistas o el Mando Supremo para la Yihad y la Liberación, una coalición de 23 organizaciones armadas encabezados por el "Ejército de los Hombres de Orden Naqshaband" de Ansar ul Sunna.

Pero la propaganda imperialista no admite situaciones complejas; por eso para los medios no existen otras acciones más que las del Califato, cuanto más truculentas, mejor, porque se trata de poner la barbarie en primer plano, es decir, de inculcar que la resistencia a los planes de imperialismo tanto en Oriente Medio como en África es una forma de salvajismo. Lo que es una barbarie no es el imperialismo sino la lucha contra el imperialismo. El mundo no puede prescindir de la ayuda de los países "civilizados", que están moralmente obligados a intervenir "por razones humanitarias" y -naturalmente- desinteresadas.

Una cierta corriente minoritaria de opinión viene sosteniendo el apoyo de Estados Unidos al EIIL, lo cual se puede acabar convirtiendo en una tesis tópica. Pero a los imperialistas lo que realmente les interesa es el avispero en sí mismo, no una u otra de las avispas, la mayor parte de las cuales son intercambiables.

El asunto es aún más claro en lo que a los saudíes concierne. No sólo los wahabitas no apoyan al Califato sino que han impedido reclutar fuerzas para combatir en las filas del EIIL, alguno de cuyos comandos han sido detenidos y encarcelados sobre el terreno cuando se disponían a ejecutar acciones armadas contra los dirigentes del país, a quienes consideran apóstatas. No obstante, sí es cierto que muchos caciques saudíes han financiado al EIIL a título individual y de manera discreta.

Queda esclarecer el papel de Irán en el avispero, un país que desempeñó un papel fundamental en la retirada de 2011, que después de la caída de Ajmadineyad mantiene un acuerdo con Estados Unidos y aspira a sustituir sus tropas por las suyas propias, con la consabida excusa del terrorismo del EIIL, cuyas acciones todos critican y a todos benefician. No cabe duda que la proclamación del Califato coincide con los objetivos estratégicos de Estados Unidos de contener a Rusia, China y la India, como sostiene la prensa rusa (2) y, como consecuencia de ello, las acciones militares del imperialismo contra las posiciones del EIIL son un simulacro, como recordaba Pedro Rojo recientemente en el diario "El Mundo": sólo pueden ayudar a ampliar "la capacidad de convocatoria del califato"(3). Eso es lo que pretende Estados Unidos.

(1) Rusia Today, 17 de julio de 2014, http://actualidad.rt.com/actualidad/view/134244-snowden-mosad-crear-estado-islamico
(2) http://actualidad.rt.com/actualidad/view/134540-califato-arma-geoestrategica-contra-brics
(3) http://www.elmundo.es/internacional/2014/08/11/53e9178c22601d1a7a8b4596.html

martes, 26 de agosto de 2014

¡No me toque los pepinos!

Nicolás Bianchi



Ya no saben cómo acojonarnos. No nos mata una bomba de racimo, que eso queda para otras civilizaciones, pero puede hacerlo un modesto pepino. Y antes una vaca majara o una gripe aviar o A.

Ahora –de momento la última plaga bíblica- nos salen con el “pepinazo” y nos hablan de pérfidas bacterias intrínsecamente malignas y antropomorfizadas como si estuvieran pertrechadas con cartucheras y cananas de genomas diseñados aposta sólo para jodernos el piscolabis dominguero. Va a resultar que las bacterias se dividen en dos: las “demócratas” y las “terroristas” que van por libre y se la pasan maquinando siniestros planes para amargarnos el picnic.

Y la cosa viene ya de origen. La microbiología definió a una parte de la naturaleza viva (bacterias, virus) como un enemigo –según me informa un camarada a quien sigo- , desatando una paranoia de medidas higiénicas contra lo que consideraba peligrosos parásitos. Los investigadores buscaban un hábitat aséptico, sin virus, bacterias, hongos o insectos, es decir, dieron por supuesto que eso era posible, como también supusieron que era posible fabricar sustancias químicas artificiales (antivirales, antibióticos, insecticidas) capaces de lograr su objetivo exterminador.

Sucede que los antibióticos no han acabado con las bacterias, sino al revés. Ocurre que ahora hay bacterias más resistentes. Y es que, como dice Miguel Jara (que no es mi fuente), las bacterias no son patógenas en sí, sino que se vuelven “malas” como consecuencia de algún tipo de agresión o desequilibrio en su entorno, o sea, se defienden. Y un abuso de antibióticos puede provocar nuevas bacterias incontrolables.

Lo advirtió el mismo el mismo Fleming: ”los que abusen de la penicilina serán moralmente responsables de la muerte de los pacientes que sucumban a las infecciones de gérmenes resistentes” (New York Times, 26 de junio de 1945). La penicilina (que, por cierto, no la inventó Fleming, que esa es otra) no aniquilaba a las bacterias sino que las modificaba, creaba otras capaces de subsistir en un medio hostil. Cuando a partir de 1935 se empezaron a utilizar sulfamidas y luego antibióticos, se comprobó que las bacterias se adaptaban a ellos adquiriendo una resistencia creciente, de manera que para lograr la efectividad del antibiótico era necesario aumentar la dosis o aplicar otro diferente. Los conejos de hogaño australianos no son los mismos que los que murieron antaño con el virus del mixoma. Mutaron.

No sólo la política comercial de las multinacionales farmacéuticas nos tratan como “clientes” y no pacientes, sino que también se han utilizado, esto es sabido, los antibióticos para el engorde de ganado, lo mismo cuando caía enfermo que cuando estaba sano dizque todo bicho viviente dopado.

La microbiología sólo presta atención a las bacterias perniciosas. Sin embargo, lo que la ciencia tiene que analizar son las causas por las cuales en determinadas condiciones las bacterias se transforman en nocivas para la salud humana. El problema no está en la bacteria sino en el terreno propicio que encuentra dentro del cuerpo humano. Lo que hay que vigilar no es el microbio sino a su anfitrión. No tanto el frigorífico como el botiquín.

lunes, 25 de agosto de 2014

El origen moderno del islamismo político

Juan Manuel Olarieta

La vertiente política del Islam se difundió a los cuatro vientos en 1991 cuando en Argelia el gobierno, apoyado por Estados unidos y la Unión Europea, dio un autogolpe de Estado, prohibió al partido islamista FIS para "proteger la democracia" y suprimió las elecciones que estaban a punto de perder.

El FIS había obtenido una victoria aplastante en la primera vuelta y no hubo oportunidad de una segunda. El autogolpe condujo a un levantamiento popular que duró 10 años y costó miles de muertos. La resistencia armada fue apoyada por una gran parte de la población argelina, e incluso, en medio de una impresionante campaña de intoxicación mediática en todo el mundo, el propio gobierno argelino creó un grupo terrorista islámico, el GIA (Grupo Islámico Armado), para combatir a los islamistas del FIS.

Cuando los islamistas del GIA comenzaron a matar islamistas, el asunto empezó a oler mal porque apareció la esencia misma del imperialismo: divide y vencerás. Fue una guerra civil dentro de otra guerra civil porque, una vez reducido a la clandestinidad, el FIS creó su propio grupo armado, denominado AIS (Ejército Islámico de Salvación).
       
Con los años un coronel del servicio secreto argelino, Mohammed Samraoui, escribió un libro ("Crónica de los años de sangre") en el que reconocía que el GIA lo crearon ellos. El subtítulo era "Cómo los servicios secretos manipularon a los groupos islamistas" (1). No era muy exacto. En realidad lo que hicieron fue inventarse un cierto islamismo para combatir al islamismo.

Hablar del Islam como una unidad política o religiosa es, pues, un grave error. Incluso el GIA nunca logró convertirse en una marioneta de los militares argelinos, que sólo llegaron a controlar a una fracción muy minoritaria, de la que la mayoría se desligó para crear, a su vez, el Grupo Salafista para la Predicación y el Combate (GSPC).

El gobierno argelino se frotó las manos cuando estos grupos comenzaron a matarse entre ellos. Los militares parecieron el mal menor, un concepto que en el Islam no tiene cabida: no hay males mayores y menores, el mal siempre es malo. Aprovecharon las matanzas indiscriminadas de la población civil para recuperar la confianza de los argelinos situándose al margen de aquellos bárbaros islamistas.

No obstante, en su libro el coronel Samraoui reconoce que el servicio secereto argelino creó los comandos armados islamistas bastante antes de las elecciones, algo que debió conocer muy de cerca porque entre 1990 y 1992 fue el adjunto de Smain Lamari, el jefe del contraespionaje argelino. El coronel confirma que los terroristas más sanguinarios, como el propio Djamel Zitouni, el jefe del GIA, un mercenario analfabeto, antiguo vendedor de pollos, era un agente a sueldo de los generales, dice Samraoui, que fueron quienes le promocionaron dentro de la organización, hasta el punto de que se convirtió en un emir de la misma en 1994.

La responsabilidad de la Unión Europea en el terrorismo del GIA no se ciñe sólo a la aprobación del golpe de Estado de 1992 sino que la DST, el contraespionaje francés, fue cómplice de los militares argelinos, a pesar de los asesinatos que el GIA cometió en suelo francés. El espionaje argelino operaba en Francia bajo la supervisión francesa, a la que mantenía puntualmente informada, incluidos sus infiltrados, cuyos planes la DST protegió.

Es el caso de Alí Touchent, un agente de la inteligencia argelina, conocido por los franceses, que fue enviado a Europa para cometer atentados sangrientos, como los de París de 1995, que se podían haber evitado, según Samraoui. No le interesó al contraespionaje francés porque les permitió poner a Francia y, sobre todo a París, bajo un estado de excepción con el que cualquier cosa se podía justificar.

El caso del GIA en Argelia es la continuación de la táctica de los escuadrones de la muerte que los militares pusieron en marcha en Latinoamérica en los años setenta. Se supo desde el primer momento. El mérito de haberlo denunciado corresponde, además de los propios espías y policías argelinos (2), a los islamistas argelinos, es decir, que ellos eran las víctimas y no los victimarios.

Lo único que cabe añadir es que ninguno de los crímenes del GIA hubiera sido posible sin el respaldo de Estados Unidos y la Unión Europea, especialmente Francia.

(1) Mohammed Samraoui, Chronique des années de sang. Algérie: comment les services secrets ont manipulé les groupes islamistes, Éditions Denoël, 2003
(2) Un officier algérien accuse les services secrets dans les attentats de Paris, Le Monde, 10 de noviembre de 1997, http://www.algeria-watch.org/mrv/mrvmass/officieraccuse.htm.

viernes, 22 de agosto de 2014

El islamismo funciona con mando a distancia

Juan Manuel Olarieta

El terrorismo salafista no es una creación del imperialismo estadounidense, no nace con Al-Qaeda como consecuencia de la guerra de Afganistán contra el ejército soviético. Es muy anterior. El impulso de ciertas corrientes islamistas, muy minoritarias, como las takfiristas, procede de los imperialistas británicos y franceses. Además de dibujar mapas geopolíticos, la dominación de Oriente Medio requería dibujar nuevos mapas religiosos, crear doctrina.

Tras la Revolución de Octubre los imperialistas trataron de manipular a los pueblos islámicos contra la URSS, especialmente en el Cáucaso, una tarea continuada durante la Segunda Guerra Mundial por los nazis. Hitler apoyó la creación de unidades militares islámicas como parte de la Legión Oriental que invadió la URSS: "No veo ningún riesgo en crear unidades puramente mahometanas", dijo Hitler en 1942, añadiendo que eran los más fiables: "Considero que sólo los mahometanos son seguros. Todos los demás los considero inseguros".

Gerhard von Mende, un letón nazi que trabajaba en la Universidad de Berlín como profesor de estudios turcos, fue pionero de la idea de convertir a los pueblos islámicos de la URSS (tártaros, chechenos, kazajos, uzbekos) en una quinta columna contra el socialismo aprovechando la antigua Red Prometeo, un círculo de viejos reaccionarios zaristas creado en 1925 que tenía su base de operaciones a caballo entre Varsovia y París.

Bajo la dirección del criminal de guerra Theodor Ober­lan­der, durante la guerra Von Mende encabezó una división del Ministerio del Reich encargado de los territorios orientales ocupados por los nazis, especialmente del Cáucaso. Tras la derrota se estableció en la Alemania ocupada por los británicos. En octubre de 1945 escribió una carta al comandante Morrison ofreciendo sus redes islamistas dentro de la URSS al imperialismo británico, para lo cual pedía que las unidades islamistas nazis fueran liberadas de los campos de concentración para ser utilizadas contra la URSS. Fue el comienzo de una nueva carrera en el espionaje y el sabotaje contra la URSS de la mano de Wal­ter Schenck, un antiguo oficial de inteligencia de las SS.

La CIA era de la misma opinión que Hitler y Von Mende: era posible utilizar a los islamistas contra la URSS. Tras la guerra el espionaje estadounidense logró que una parte de las redes islamistas que habían realizado tareas de sabotaje dentro de la URSS salieran del país y se instalaran en Munich. Aunque el KGB logró ejecutar en Alemania a algunos islamistas soviéticos procedentes del Cáucaso y Asia central, otros empezaron a colaborar para emisoras de la CIA, como Radio Free Europe o Radio Liberty, donde el 80 por ciento eran viejos colaboradores de los nazis.

Entre ellos estaba Ibrahim Gacaoglu, un imán que había luchado con la Legión Oriental hitleriana en el Cáucaso. Von Mende le instaló en la Alemania de la posguerra para controlar las remesas a sus contactos en el interior de la URSS. Al mismo tiempo Gacaoglu hablaba en los micrófonos de Radio Free Europe denunciando que en la URSS los ateos cerraban las mezquitas. En 1957 dio una rueda de prensa con Garip Sultán, otro viejo oficial del ejército nazi en el Cáucaso, para denunciar la deportación en masa del pueblo checheno. Sultan era hijo de un capitalista tártaro-bashkir expropiado durante la colectivización de 1929. Cuando falleció hace tres años, los obituarios de la prensa alemana se olvidaron de los aspectos desagradables de su biografía. Sólo recordaron su lucha en favor de la libertad de expresión en la URSS, cuando hablaba en las emisoras de la CIA bajo el seudónimo de Fanis Ishimbay.

En julio de 1953 una delegación de la Hermandad Musulmana de Egipto, entre ellos Said Ramadán, hijo de Hassan al-Banna, el fundador de la Hermandad, se reunió en la Casa Blanca con Eisenhower. En aquella recepción Eisenhower pronunció unas palabras para explicar el significado del acto: en sus relaciones con los dirigentes árabes "nuestra fe en Dios debe darnos un objetivo común: la lucha contra el comunismo y el ateísmo".

Pero la revolución de los oficiales libres encabezada por Nasser puso en aprietos a los islamistas egipcios. En 1959 Ramadán se tuvo que refugiar en Ginebra (Suiza), donde murió en 1995. Su agente de enlace en la CIA era Bob Dreher, que tenía su base en Munich. En Egipto los islamistas se convirtieron en uno de los puntales más importantes para derrocar al gobierno de Nasser, estrechamente aliado a la URSS.

Una nota confidencial del BUPO (servicio secreto suizo) fechada el 17 de agosto de 1966 evoca abiertamente los vínculos de Ramadán con el imperialismo: "Definitivamente, mantiene excelentes relaciones con los ingleses y los americanos". Un año después otro documento (5 de julio de 1967) presenta al islamista como "un agente de información de los ingleses y de los americanos. Además, creo que ha prestado grandes servicios en términos de información - BUPO".

Gracias a sus influencias, el director de la fiscalía federal suiza no sólo infringió una orden de deportación de 31 de enero de 1967, sino que seis meses después le concedió permiso de residencia: existía la posibilidad "de que los amigos de Said Ramadán tomen el poder en los próximos meses en uno u otro Estado que ahora se conoce como progresista o socialista".

Al exiliado egipcio nunca le faltaron medios: viajaba por Europa en un impresionante Cadillac americano pagado por la familia real saudí. Con el dinero de la CIA y de los saudíes creó en Ginebra el Centro islámico, la primera institución de este tipo en Europa. También fue uno de los fundadores de la Liga del Mundo Islámico. Eran las primeras redes islamistas europeas, que en aquella época se dirigían contra el bloque socialista a través de tentáculos de la CIA como Amcomlib (American Committee for the Liberation of the Peoples of Russia) y American Committee for Liberation from Bolshevism con los que Ramadán estaba en contacto permanente.

En los años cincuenta el dirigente de Amcomlib era Isaac Patch, que en 2005 fue entrevistado por el Wall Street Journal, manifestando que el empleo de islamistas en la lucha contra el comunismo estaba fuera de cualquier clase de dudas porque "son grandes creyentes y grandes anticomunistas".

Sin embargo, Von Mende no estaba satisfecho ni con la CIA ni con la organización de las redes islamistas en Europa: "Alemania es una puerta que nadie controla porque no tiene portero. Todo el mundo viene y hace lo que le da la gana". Se propuso buscar un portero y lo encontró en Nurredin Nakibhodscha Namangani, un imán originario de Uzbekistán que fue detenido en 1941 por la policía soviética y poco después liberado por el ejército nazi, al que se incorporó activamente. Se convirtió en imán de una división de las SS y fue condecorado con la Cruz de Hierro.

Namangani llegó a Munich en 1956 con los gastos pagados por el espionaje germano occidental. Creó una comisión para edificar varias mezquitas, ya que en aquella época no había más que dos en toda Alemania. La construcción de una nueva en Munich puso en contacto a las dos redes anticomunistas, la de Namangani y la de Ramadán, que en 1959 organizaron el primer Congreso Islámico Europeo, financiado por el espionaje estadounidense y alemán a través de distintos intermediarios, como Amcomlib.

La mezquita de Munich no estaba destinada sólo para el culto de los musulmanes alemanes sino que debía convertirse en el mando a distancia contra el movimiento comunista internacional. Después de controlar la religión, los imperialistas estaban decididos a dictar el credo, los salmos y las letanías, es decir, a convertirla en el centro de la guerra santa contra el bloque socialista.

La guerra de Vietnam congeló aquel proyecto, hasta que en 1979 Afganistán y la llegada del régimen de los ayatolas a Irán puso de nuevo a los islamistas en la primera línea. Para entonces en Munich había tomado el relevo uno de los sicarios de Ramadán, un sirio nacionalizado italiano, Alí Ghaleb Himmat, que había llegado a la mezquita como estudiante, amasando una gigantesca fortuna personal de origen saudí cuyo centro era el Banco Al-Taqwa.

Tras los atentados del 11 de septembre de 2001 Bush acusó al Banco Al-Taqwa de financiar a Al-Qaeda. Además de Himmat, el socio mayoritario del Banco era el italo-egipcio Yussef Nada, también dirigente de la Hermandad Musulmana, encarcelado por Nasser en 1954 y al que la propaganda imperialista presentó como "uno de los cinco lugartenientes de Bin Laden".

El Banco tenía una sede en Nassau (Bahamas), otra en Lugano (Suiza) y otra en Liechtenstein. A causa de ello la fiscalía suiza abrió una "investigación" que duró más de tres años y no condujo a ninguna parte porque, después de la intensa campaña de propaganda, Estados Unidos no aportó ninguna prueba contra el chiringuito financiero de Himmat y Nada. Las pruebas podían volverse contra ellos mismos. En cualquier caso siempre es mejor guardar la mierda debajo del felpudo.

miércoles, 20 de agosto de 2014

El tiro al negro: militarización policial en Estados Unidos

 Nicolás Bianchi

Esta vez ha sido en Ferguson, un pueblito al norte de St. Louis (Missouri), de unos 20. 000 habitantes, algo así como El Escorial. El asesinato a sangre fría -seis tiros a bocajarro- de un joven afroestadounidense de 18 años (Michael Brown) a manos de un "cop" (policía, madero) blanco, además de indignar a esta ciudad y reavivar las latentes tensiones raciales en EE.UU., ha reabierto un debate del que se habla poco o se invisibiliza: la militarización de la policía.

La Policía ha ido recibiendo ayudas de miles de millones de dólares para equiparse con armamento militar. El New York Times hablaba de más de 500 aviones de guerra (¡una Policía con aviones!), 432 blindados (suponemos que como las tanquetas tan "populares" en Euskadi no hace tanto), 44. 900 equipos de visión nocturna y 93. 763 fusiles de asalto a disposición de, como se diría por estos pagos, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, que tan de corrido les sale a las "autoridades". Ya algo parecido se experimentó en la California de los años 60 para sofocar disturbios, como dicen ellos, en ciudades como Los Ángeles.

Se utilizan cada vez más comandos SWAT (Armas y Tácticas Especiales), una especie de "Hombres de Harrelson" que pasaron por la TVE en los años 70, finales, en una serie televisiva absolutamente demencial pero con pretensiones alienantes, que otra cosa ya no saben hacer. Ya no son tan "especiales" estas fuerzas pues se las ve en "misiones" rutinarias. Los SWAT intervienen para asuntos tan triviales -sigo aquí a Ángel Villarino- como una partida de póquer trivial -¡¡qué pensaría Maverick !!-, para cerrar una peluquería que trabaja sin licencia o un local donde presuntamente se vende alcohol a menores, e incluso para detener a un monje tibetano, pobrecillo, invitado poir una asociación pacifista a quien le había expirado el visado de turista. No consta un recuento oficial de las víctimas y estragos que dejaron en el camino estos robocops descerebrados a quienes no pagan por pensar, precisamente.

Las calles son patrulladas como zonas de guerra. Francotiradores con casco y traje especial, fusiles de asalto, lanzagranadas con lacrimógenos. ¿Estamos en Irak ? No, en Ferguson. El exalcalde ("Mayor", en inglés) de Nueva York, Michael Bloomberg, un "bussinesman" bostoniano, un especulador, se mostraba orgulloso de ello y declaraba este tarado en 2011: "tengo mi propio ejército en el Departamento de Policía de Nueva York, que es el séptimo ejército más grande del mundo". No comment.

El Gobierno, tras la retirada de las tropas estadounidenses, al menos en teoría, en Irak y Afganistán, ha patrocinado el desvío de armamento hacia los cuerpos de Policía. Una Policía que se está militarizando enviando este mensaje, alto y claro, a los afroamericanos: "sois el enemigo". Suerte tiene Obama que no es negro-negro ("nigger", como les llaman despectivamente) como los cojones de un grillo, o sea, que no va con él...

martes, 19 de agosto de 2014

En Fukushima la radiación ha creado seres mutantes

En el último número de la revista "Journal of Heredity" los científicos afirman haber descubierto los primeros seres mutantes como consecuencia del escape radiactivo producido en 2011 en la central nuclear de Fukushima, en Japón que obligó a evacuar a más de 50.000 personas de una zona de exclusión de 20 kilómetros alrededor de la planta nuclear y afectó gravemente a la agricultura, la ganadería y la pesca locales.

El diario digital "Science Alert" sintetizó varios estudios sobre los efectos de las radiaciones en Chernobil y Fukushima, observando múltiples mutaciones genéticas en las células reproductivas y un descenso de las poblaciones.

La flora de la región ha quedado notablemente alterada por el escape nuclear y los estudios científicos tratan de determinar los riesgos que implica el consumo de arroz producido en las áreas contaminadas por la radiación que soltó Fukushima.

En 2013 partidas de arroz cultivadas en el municipio de Minami Soma, a 25 kilómetros de Fukushima, habían sido detectadas con más de 100 bequerelios por kilo, el límite máximo impuesto por el gobierno de Japón para autorizar el consumo de cualquier producto. Pero después el gobierno de Tokio aprobó volver a exportar el cereal procedente de las zonas más controvertidas, con destino a Singapur. El arroz fue sacado de la venta, y el Ministerio de Agricultura atribuyó el problema a las tareas de descontaminación y desescombro en torno al reactor afectado que levantaron oleadas de polvo radiactivo que alcanzaron los arrozales.

Las especies que viven en las cercanías de la planta nuclear dañada han sufrido mutaciones en sus células debido a la exposición crónica a la radiación. Cinco meses después del desastre, niveles importantes de Cesio 137 y 134 fueron aislados en atunes cerca de la ciudad estadounidense de San Diego (California). Las cantidades son diez veces superiores a las detectadas en años anteriores. También se encontró un conejo que había nacido sin orejas vagando por las cercanías de la central.

Las conclusiones sobre la fauna muestran una reducción del tamaño y desaceleración del crecimiento, además de anormalidades morfológicas. Las poblaciones de aves, mariposas y cigarras, descendieron en forma vertiginosa.

En 2012 investigadores de la Universidad Ryukyu de Okinawa, Japón, observaron la existencia de un aumento de las mutaciones en el genoma con repercusiones sobre la forma de las alas y los ojos de las mariposas (*). Como consecuencia, los animales tenían los ojos dañados y las alas más pequeñas de lo normal. Los científicos comprobaron que dichas anomalías genéticas se reproducían entre un 18 y un 34 de las ocasiones, en su segunda y tercera generación, pese a haberse apareado con mariposas sanas crecidas fuera de la zona afectada por la radiación.

Hasta ahora los científicos creían que los insectos eran muy resistentes a la radicación, por lo que las observaciones resultaron inesperadas. Las mutaciones se deben al consumo de alimentos contaminados por la radiactividad, pero también a mutaciones en el material genético de los progenitores.

El equipo de investigación llevaba más de diez años estudiando la evolución de la mariposa Zizeeria maha para utilizarla como un indicador ambiental. Previamente se había demostrado que la mariposa es un animal extremadamente sensible a los cambios ambientales.

Dos años después del tsunami falleció Masao Yoshida, el director de la central nuclear durante el escape radiactivo, víctima de un cáncer de esófago. Tenía 58 años de edad.

(*) The biological impacts of the Fukushima nuclear accident on the pale grass blue butterfly, Nature, agosto de 2012,, doi:10.1038/srep00570, http://www.nature.com/srep/2012/120809/srep00570/full/srep00570.html

viernes, 15 de agosto de 2014

Otro importante revés de Estados Unidos en Asia central

Óscar Miguélez

Hace dos semanas el secretario de Estado John Kerry visitó Delhi, la capital de India, asistiendo a una rueda de prensa ante un grupo selecto de periodistas locales, que le preguntaron por la opinión de Estados Unidos acerca de que India no se hubiera sumado a las sanciones impuestas contra Rusia. Era precisamente uno de los motivos de su visita y el americano apenas logró esbozar una mueca de resignación. Acababa de perder a unos de sus más fieles socios. La incorporación de India a la Organización de Cooperación de Shanghai, conocida como la OTAN de oriente, es inminente.

El denominado Grupo de Shanghai se constituyó en 2001 y hasta ahora ha estado formado por Rusia, China, Kazajistán, Kirguistán, Tayikistán y Uzbekistán, es decir, los países de Asia central que formaron parte de la URSS, junto con China. La incorporación de India supondrá un importante revés para el imperialismo estadounidense en la región, entre otras repercusiones internacionales de muy largo alcance, no sólo en el terreno estratégico y militar, sino también en el económico, ya que el Grupo de Shanghai tiene su contrapartida en la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva, del que también forman parte Rusia y China, ente otros países.

La actual crisis está confirmando que la ley leninista del desarrollo desigual es uno de los rasgos fundamentales del imperialismo: mientras unas potencias languidecen, otras se desarrollan poderosamente, trasladando los centros económicos mundiales de unas regiones a otras.

La actual crisis demuestra que las viejas potencias imperialistas se están hundiendo estrepitosamente, mientras han aparecido otras emergentes, especialmente China, Rusia e India, que están convirtiendo al Extremo Oriente en el centro del capitalismo mundial y de sus contradicciones más importantes.

El desarrollo económico asiático parece aún más impetuoso en la medida en que sus competidores internacionales naufragan, tejiendo nuevos alineamientos económicos, políticos y militares que conducen a una nueva guerra mundial.

Además de India, al Grupo de Shanghai se van a incorporar también Pakistán e Irán, otras dos potencias nucleares, dando un vuelco a la situación existente: el aislamiento de Irán se ha convertido en el aislamiento de Estados Unidos, que deberá retroceder no sólo en el Océano Índico sino en la región estratégica del Golfo Pérsico, lo cual supone la evacuación definitiva de Afganistán, de los antiguos países pertenecientes a la URSS (Uzbekistán, Kazajistán, Kirsguistán, Tayikistán) y, en fin, de Asia Central.

En la región el repliegue de Estados Unidos acabará en desbandada. La ampliación del Grupo de Shanghai, afirma el diplomático hindú Bhadrakumar (1), le impedirá continuar manipulando como hasta ahora a las organizaciones fantasmas del tipo Al-Qaeda y sus campañas de desestabilización por todo el mundo, que fue uno de los motivos de la creación de la alianza asiática.

Los nuevos socios aportarán a Rusia una "profundidad estratégica" de la que ahora carece, no sólo en el terreno militar sino también económico. Medidas del imperialismo occidental como las actuales sanciones económicas se convierten en un hazmerreir propicias sólo para cubrir de aspavientos los noticiarios en los horarios de mayor audiencia. Rusia ya ha anunciado que sustituirá las importaciones con otras procedentes de los países del nuevo bloque económico, mientras "se prepara para la guerra y tiene intenciones de reconstituir completamente su agricultura para vivir en situación de autosuficiencia"(2).

Por su parte, Rusia no sólo garantizará al grupo el sumunistro de hidrocarburos sino que el intercambio creciente va generar un importante núcleo económico y financiero en el que el dólar estará ausente.

Hasta la fecha India era, junto con Japón, Corea y Filipinas, el cinturón de seguridad que el imperialismo estadounidense había trenzado contra China. Durante las últimas elecciones celebradas en abril, nadie esperaba que el nuevo primer ministro Narendra Modi diera un vuelco a la política exterior de India, tradicionalmente enfrentada a Pekín. Más bien al contrario. No es extraño que en Moscú algún medio hable de una "revolución de dimensiones internacionales".

(1) M. K. Bhadrakumar: Modi leads India to the Silk Road, Rediff News, 7 de agosto, http://www.rediff.com/news/column/modi-leads-india-to-the-silk-road/20140807.htm
(2) Thierry Meyssan: El inicio del cambio de rumbo mundial, Red Voltaire, 11 de agosto, http://www.voltairenet.org/article185030.html

jueves, 14 de agosto de 2014

Altruismos rentables

Nicolás Bianchi

Para una vez que una alta funcionaria dice cosas de sentido común van y le enmiendan la plana y la acusan poco menos que de cruel e inhumana. Nos referimos a la directora general de Salud Pública, Mercedes Vinuesa, que comentó (el 7 de agosto pasado) que iniciaría gestiones con la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios -a la que pertenecía, entonces vivo, el sacerdote Miguel Pajares- por los costes de la repatriación.

Un día después, el Gobierno asumiría los gastos del traslado del religioso afectado por el virus del ébola. El presidente Rajoy dijo que "esto lo va a pagar el Gobierno español", lo cual, por otra parte, es de puro "sentido común" (cursiva nuestra, NB).

Minutos antes de anunciar el Gobierno esta medida, la ONG Juan Ciudad (nombre del fundador portugués en el siglo XVI de esta Orden), aseguraba que se haría cargo de los costes, aunque Sanidad, al menos todavía, no le había hecho "ningún requerimiento económico". Y es que fondos tienen. Y no pocos.

Esta Orden tiene presencia en más de 50 países de cuatro continentes (informa El País). Gestiona más de 350 centros, de los que 80 son hospitales, 48 otro tipo de instalaciones sanitarias y el resto servicios sociales para enfermos mentales, discapacitados o ancianos. El país en el que más operan es España donde tienen convenios con todos los Gobiernos autonómicos. Está formada por 1.200 hermanos, más de 40.000 colaboradores entre profesionales y voluntarios. En España, el país con más infraestructura, disponen de 65 centros, de los que la mayoría son hospitales. Cerca de la mitad de sus fondos mundiales provienen de las administraciones. Como curiosidad diremos que el primer centro de la orden en África se abrió en Mozambique en el siglo XVIII.

No hay otro tema en las tertulias mediáticas acerca del virus ébola -de cuyo invento en algún siniestro laboratorio para acojonar al personal no nos ocuparemos a la espera de lo que diga Olarieta que de pandemias "fabricadas" sabe un rato- y la "repatriación" de un patriota "que da la vida por los demás, por el prójimo, desinteresadamente". Vergüenza debería dar a quienes meramente discuten el soporte y reparto del coste de tal repatriación, por no hablar -como así se ha denunciado- del disparate que supone traer al enfermo de donde contrajo el virus a miles de kilómetros de ahí. Gente inicua, sin duda. Como la Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública que critica que mientras millones de españoles están sufriendo por los recortes sanitarios (que hasta Tomás Gómez ha tenido que reconocer poniéndole a caldo el búnker mediático), se costea el traslado solicitado por una congregación religiosa "que ingresa millones de euros gracias a conciertos con las administraciones sanitarias españolas". Un traslado en un avión del Ejército medicalizado y cuyo coste la Orden, ya se ha dicho, se avino a sufragar antes de que el Gobierno, que todavía no ha dicho oficialmente a cuánto asciende la operación de traslado, se sintiera aludido por la patria afligida ante uno de los suyos, un misionero cual caballero español haciendo el bien por doquiera tu vayas.

La Orden Hospitalaria San Juan de Dios cuenta con una SICAV llamada "Finanzas Querqus". Las SICAV son Sociedades de Inversión Colectiva de Capital Variable que pretenden conseguir beneficios a través de sus inversiones en los mercados de capitales, mediante la compra de bonos, obligaciones, acciones o cualquier otro tipo de activo financiero. A su vez, estas sociedades se pueden recapitalizar cuando vuelven a reinvertir sus beneficios en la misma sociedad. Respecto a la fiscalidad de las SICAV, acabáramos, es mucho más favorable para estas sociedades que para el resto de sociedades que operan en el Estado español. Las mayores fortunas de España están incluidas en este tipo de sociedades (SICAV) fundamentalmente por razones fiscales, al tributar muchísmo menos que las personas físicas o que el resto de sociedades. Por ejemplo, Pedro Almodóvar, Ana Rosa Quintana, la familia Polanco, Amancio Ortega, etc., cuentan con una o más SICAV.

Para constituir una SICAV se necesita un capital mínimo de 2.400.000 euros y 100 socios. En sus inicios, estas sociedades se crearon para agrupar los ahorros de las familias y así canalizarlos hacia los mercados de inversión -algo parecido a los "preferentistas" o fórum filatélico o Bankia, pero en otro nivel-, pero hoy en día, la mayor parte de las SICAV están formadas por una única persona o familia que es la propietaria de la mayor parte del capital.

"Finanzas Querqus SICAV SA" es una SICAV cuyos dueños son los Hermanos de la OHSD. Tiene su sede en Boadilla del Monte (Madrid) y está gestionada por el Banco Santander. En el último ejercicio contaba -esta SICAV- con un patrimonio de 14.990.000 euros y consiguió una rentabilidad superior al 7%.

Esta SICAV invirtió en renta variable parte de su capital en grupos como PRISA (El País, Cadena SER, etc.) o Mediaset (La Sexta), no precisamente proclives a la Iglesia Católica, pero ya lo dijo el emperador romano Vespasiano al imponer una tasa a las letrinas romanas: el dinero "non olet" (no huele).

La propia Orden, en su web, se autocalifica como mendicante, movida por el espíritu misionero y por la caridad, valores que contrastan por completo con el hecho de que hay capital que la Orden va consiguiendo a través de sus actividades que, sin duda, va dirigido a incrementar el capital de su SICAV (Finanzas Querqus, creada en el año 2000) cuyo objetivo no es construir nuevos hospitales (prefiere "gestionar" los ya construidos) ni ayudar a los que más lo necesitan, sino que es un dinero que se dirige hacia los mercados financieros para conseguir el máximo de rentabilidad económica. La OHSJD recibe dinero público, lo desplaza a una SICAV para pagar los menos impuestos posibles y finalmente invierte en renta pública soberana de España, para seguir recapitalizándose. También invierten en Bolsa. Y en el extranjero lo hacen cotizando en dos gigantes del acero, Kloeckner y Arcelor Mittal.

Las SICAV, ya se insinuó, son instrumentos especialmente creados para proteger a los grandes capitales. Dicen que todo es legal, y lo será, pero si bien ahí invierten gente amoral como Elena Valenciano o un eurodiputado de IU, en el caso de una Orden Religiosa va a ser que chirría pelín, pero, qué oxtias, viva la virgen (nunca mejor dicho, ¿no es cierto?).

miércoles, 13 de agosto de 2014

No sólo los cometas tienen cola

No todos los astros con cola son cometas. Venus, por ejemplo, tiene una cola filiforme, semejante a la de un cometa, que se extiende a lo largo de millones de kilómetros. En su punto más cercano a la Tierra, cada 584 días su cola interactúa con la magnetosfera de la tierra.

La magnetosfera de Júpiter, con forma de elipse alargada, se extiende hasta la órbita de Saturno, a la increíble distancia de 680 millones de kilómetros que es cuando están más próximos. Cuando la nave espacial Pioneer 10 cruzó la órbita de Saturno, también estuvo detrás de Júpiter con relación al Sol. En ese momento los especialistas de la misión se sorprendieron al descubrir que no podían detectar ninguna partícula cargada procedente del Sol, lo que indica que la magnetosfera de Júpiter atenúa el viento solar a una distancia de varios cientos de millones de kilómetros.

Compuesta de plasma, la cola de cometa de la Tierra, también conocida como magnetosfera, cambia de forma y de fuerza adaptándose a las cargas eléctricas procedentes del Sol (viento solar). La cola de la magnetosfera terrestre está orientada en dirección opuesta al Sol, lo mismo que la cola de los cometas, debido a los efectos eléctricos de los iones a altas velocidades.

Cuando la Luna atraviesa el plasma ionizado que rodea la Tierra, la capa de polvo de su superficie adquiere una carga negativa, que hace que se repelan y se alejen de la superficie. La diferencia de carga eléctrica entre el lado visible y el invisible de la Luna crea un "viento" de iones que fluye del lado oscuro, cargado negativamente, hacia la cara soleada, cargada positivamente. Los campos eléctricos entre los dos hemisferios presentan una diferencia de al menos 1.000 voltios.

La cola del planeta Mercurio ha sido un descubrimiento inesperado, ya que los especialistas en planetología ignoran la física del plasma. La teoría del universo eléctrico establece que la cola de un cometa se forma cuando la vaina de cometas de plasma acumula suficiente potencial eléctrico para descargar, procediendo a iluminarse. Independientemente de su propia composición, los cometas se comportan como objetos cargados eléctricamente y envueltos en plasma.

La cola de Mercurio contiene una alta concentración de átomos de sodio. En 2008, después de haber medido la cola de sodio y Mercurio, los astrofísicos del Observatorio McDonald, en Texas, encontraron que era tan largo como cuatro lunas llenas. Uno de los aspectos más interesantes de sus observaciones es que el sodio parece provenir de dos "puntos calientes" a una alta latitud sobre Mercurio.

Cuando la nave espacial Messenger pasó a toda velocidad cerca de Mercurio, los puntos calientes se localizaron donde, según los expertos, la materia se había retirado de la superficie del planeta por la "presión de radiación" del Sol. Como Mercurio no tiene atmósfera ni campo magnético que le proteja del Sol, la Luna podría ayudar a explicar esos fenómenos. Si las diferencias de voltaje de la Luna se explican por la electricidad, las peculiaridades de Mercurio también se pueden aclarar por la hipótesis eléctrica. Io, la luna de Júpiter, también podría servir como un modelo para los puntos calientes de Mercurio.

Orbitando cerca de Júpiter, Io es bombardeada por una radiación electromagnética tan intensa, que levanta casi una tonelada por segundo de gas y otros materiales de su superficie. A través de la plasmaesfera de Júpiter, Io actúa como un generador eléctrico. Una corriente de más de tres millones de amperios en 400.000 voltios fluye entre el entorno eléctrico de Júpiter y Io.

Quizá Mercurio conozca algo similar. Los puntos calientes podrían ser los focos de un plasma denso en los que Mercurio se conecta con el Sol. La erosión catódica de Mercurio podría proporcionar un motivo de que su cola parezca una estructura filamentosa que recuerda las corrientes de Birkeland.

El concepto de cola filamentosa inducida por el cambio de carga eléctrica no se aplica sólo al Sistema solar. Lo mismo que las galaxias, las estrellas también tienen cola. Mira, una estrella gigante roja, tiene una cola que se estira a lo largo de 13 años-luz. La galaxia ESO 137-001 tiene una cola de más de 200.000 años-luz de larga. Parece que todos los cuerpos celestes están movidos por el plasma que los rodea. Puesto que el Universo está compuesto en un 99,99% de partículas cargadas, podemos decir que el plasma impera en todas partes.

Fuente: Stephen Smith, Comets are not the only objects with tails, 8 de agosto, https://www.thunderbolts.info/wp/2014/08/08/16273/

martes, 12 de agosto de 2014

La lucha contra la opresión nacional es un campo de minas

Juan Manuel Olarieta

La lucha contra la opresión nacional es el típico campo de minas al que la burguesía arrastra a las organizaciones del proletariado para aplastarlas de una manera bastante sencilla. El proletariado se introduce en la trampa movido por un poderoso cebo: en definitiva, se apresta a defender una causa aparentemente justa, que es la de las naciones oprimidas. De esa manera, se desangra a medida que van explotando bajo sus pies todos y cada uno de los explosivos que la burguesía ha ocultado cuidadosamente.

Una de esas minas es la de que la opresión justifica casi cualquier cosa. Las naciones oprimidas (y las colonias) son intocables por el mero hecho de serlo. Cuando no es sólo la opresión de una nación sino la de un continente entero y cuando la naturaleza política de los movimientos populares a duras penas va más allá de la liberación nacional, parece obligado callarse la boca: ningún extranjero (sobre todo si es originario de un país colonizador) puede hacer otra cosa que lamentarse y seguir la corriente.

En Latinoamérica la inmunidad se extiende a la burguesía nacional, que juega el papel de víctima como nadie, de tal manera que una crítica a Bolívar, por ejemplo, se convierte en un ataque a Venezuela o incluso a toda América Latina. La figura de Bolívar debe quedar como la imagen de la Virgen del Perpetuo Socorro en plena Semana Santa. Marx tuvo que equivocarse. Necesariamente. Quien resulta intocable no es Marx sino Bolívar.

La burguesía ha convertido a Bolívar en una figura de culto, en un mito Libertador y en los años sesenta los revisionistas hicieron lo propio, lo que les caracteriza (seguidismo respecto de la burguesía) reconvirtiendo al héroe de una clase social en el héroe de la otra. Según el revisionismo Venezuela necesitaba menos Marx y más Bolívar. El país no estaba maduro para el socialismo sino que debía atravesar uno de esos procesos previos de liberación nacional y de lucha contra el imperialismo que conducen siempre a una línea política muy cómoda: luchamos contra un enemigo extranjero (el imperialismo) de la mano de "los nuestros" (la burguesía).

¿Qué tenía Bolívar que Marx no supiera apreciar?, ¿estaba mal informado alguien tan meticuloso como él que hizo de la información una obsesión? Algunos lo explican recurriendo al "eurocentrismo", lo que es harto significativo. Las opiniones de Marx sobre Bolívar podrán ser erróneas (que no lo son) pero no como consecuencia de ningún eurocentrismo. Por el contrario, la defensa a ultranza de Bolívar es típicamente burguesa y lo más significativo es que no creo que nadie en Catalunya -por ejemplo- saque las uñas porque alguien llene de lodo a una figura como Prat de la Riba.

Sobre México Marx y Engels no escribieron absolutamente nada. Se limitaron a referirse al país incidentalmente en unos pocos escritos y cartas, todas ellas redactadas entre 1848 y 1864. Caben en una pequeña cuartilla y sobra papel. En sus comentarios Engels afirma algo sobre la situación previa del país que nadie ha desmentido, por lo que habrá que darlo por bueno: a medidos del siglo XIX México se encontraba desgarrado por "perpetuas guerras civiles" y a punto de caer en el "vasallaje industrial" de Inglaterra. Cuando Estados Unidos se apoderó de Texas y California el país centroamericano fue "lanzado al movimiento histórico", escribió Engels, del mismo modo que la historia moderna de España empieza con la invasión por las tropas napoleónicas de 1808.

Lo que diferencia a Marx y Engels de la burguesía nacionalista es que ellos no exponen ningún proceso histórico de manera unilateral. Engels refiere los dos aspectos divergentes de la conquista de Texas y California. Alude a la vulneración de "principios morales" como la independencia o la justicia, que son los únicos que las plañideras nacionalistas lamentan, pero valora otros aspectos que, incluso, resultan favorables a México, según Engels. Por consiguiente, no se pronuncia contra México, como dicen los nacionalistas, sino a favor de México. No se refiere al beneficio de Estados Unidos sino al del propio México.

Engels no tiene las estrechas miras de la burguesía (la pérdida de una parte del territorio), sino que lleva su análisis muy lejos: la apertura de las minas de oro de California -dice- interesa al desarrollo de América entera porque se trata de un acontecimiento histórico de primera magnitud. Junto con el ferrocarril que de costa a costa unió a Nueva York con San Franciso, California imprimió una nueva orientación al comercio mundial incorporando por primera vez al Océano Pacífico al comercio mundial ("a la civilización", dice Engels).

Para los cortos de vista los artículos de Engels se prestan hoy a una manipulación estúpida, también típica del cretinismo burgués, por lo que parece necesaria otra aclaración: en aquella época, mediados del siglo XIX, el capitalismo no había entrado en su etapa imperialista y Estados Unidos no desempeñaba el papel que hoy desempeña, ni en América Latina ni en el mundo, sino más bien todo lo contrario, era la locomotora más avanzada de América, mientras que no cabe decir lo mismo de México. Es cierto que la "doctrina Monroe" (América para los americanos) no era nada inocente (América para los norteamericanos). Estados Unidos trataba de expulsar a Inglaterra (y a los europeos, en general) del continente. Sin embargo, ¿hubiera sido preferible para México el vasallaje industrial de Inglaterra al que se refería Engels?

A mediados del siglo XIX la situación de México era tan lamentable que en 1863, después de perder Texas y California, el país entero cayó bajo las garras de Maximiliano, que estableció un imperio... francés. Pero no sólo fue México. En aquella época las fronteras no tenían el significado que ahora tienen y países enteros se compraban y se vendían como mercancías. Francia vendió Luisiana, Rusia vendió Alaska, España vendió Florida... y si no había acuerdo sobre el precio, un país aún podía expandir sus dominios a las bravas, como hizo Estado Unidos con Puerto Rico (a costa de Puerto Rico y de España) en 1898.

Salvo en la época de la Unión Soviética, en el derecho internacional siempre ha imperado la "ley de la bandera", según la cual las fronteras de un país llegan hasta donde la fuerza del ejército sea capaz de sostenerlas. El caso reciente de Crimea ha vuelto a demostrar que las fronteras son una especie de termómetro que mide la capacidad de un ejército y, por consiguiente, de un Estado. ¿Qué opinión puede merecer un Estado y un ejército que no son capaces de defender sus fronteras? Pues bien: despues de perder Texas y California, México siguió perdiendo más territorios y no reaccionó hasta la gran revolución de 1911. El México que hoy conocemos no empieza con el "Grito de Dolores" de 1810 sino un siglo después.

domingo, 10 de agosto de 2014

Rehenes políticos

Nicolás Bianchi

La lucha armada de ETA y, por extensión, la del segmento más concienciado políticamente del pueblo vasco, no ha sido tanto –a mi juicio- la brega por la liberación nacional, puesto que Euskal Herria nunca ha sido una colonia de la “metrópolis” española, como la permanente denuncia, empleando vías armadas o pacíficas, de una nación sin Estado que grita su derecho a la autodeterminación y, en su caso, la independencia y, por ende, a formar un Estado. El carácter que adopte este futuro Estado es ya otro cantar que sólo la lucha de clases, en primer término, aparte otros factores, decantará (más que una “sociedad” indiscernible).

En Euskadi no se han enfrentado, militarmente hablando, dos ejércitos. Si así fuera, los militantes de ETA hubieran ido uniformados para enfrentarse a un enemigo que SÍ va uniformado como las FSE. He aquí una diferencia. Otra es que un voluntario de una organización armada que aspira a la independencia de su pueblo –ahora sí cabe hablar de liberación nacional o MLNV- o a la revolución política (que implica la social), está dispuesto a matar y morir por su causa, que no es cualquier causa sino la más democrática de todas, es decir, el derecho a decidir de la población de un territorio geográfico y un marco político concreto y no otro, mientras el ocupante, el invasor, el que oprime nacionalmente a un pueblo determinado, quien va uniformado, quien representa una autoridad “política” ilegítima por antidemocrática y fascista, está dispuesto a matar pero no a morir, ah, esto no. Y ello porque no tiene ninguna causa que defender salvo la de una soldada, esto es, un interés particular frente a una causa desinteresada exceptuando unos objetivos políticos por los que se juega la vida que la hipócrita burguesía tanto consagra otrosí sus piscinas. En conclusión: el carácter político del enfrentamiento armado lo da el enemigo que disimula tal carácter llamando “terrorista” a quienes se resisten a la opresión. Esto ha pasado toda la puta vida y no digo nada nuevo. Para ello, como es sabido, cuentan con la maquinaria propagandística para cloroformar y lobotomizar a eso que llaman la “opinión publica”. Conviene recordar estas cosas, pinten bastos o la ocasión la pinten calva, salvo que estemos hablando de otra cosa. Como también conviene no olvidar –otra diferencia- que ETA (o los GRAPO en su día) que no es un ejército uniformado, no hace prisioneros uniformados del enemigo ni tiene cárceles ni territorios liberados, no es –no era- una guerra convencional (hoy ninguna lo es), aunque me hablen de “cárceles del pueblo” y secuestrados, pero no es lo mismo, mientras que las fuerzas de ocupación invasoras y uniformadas, sí. Que me demuestren lo contrario.

Pues bien, si es verdad, como se viene diciendo, que vivimos nuevos tiempos de cambio de ciclo, es preciso poner en primer lugar y no posponer la lucha por la excarcelación de todos los presos políticos vascos y no vascos. Especialmente los más chantajeados, o sea, los que están enferm os o han cumplido sobradamente su condena. Ellos son la verdadera memoria histórica de los pueblos. Y las auténticas víctimas directas de la opresión terrorista.

jueves, 7 de agosto de 2014

Los escritos de Marx sobre el colonialismo

Juan Manuel Olarieta

La burguesía nacionalista, especialmente en Latinoamérica, siempre ha deplorado los escritos de Marx y Engels relativos a la colonización, que consideran como un apoyo al expansionismo europeo, un embellecimiento fruto de una supuesta deformación eurocéntrica que llevó a los fundadores del socialismo científico a convertirse en unos vulgares apologistas de las conquistas y el saqueo del Tercer Mundo.

Es típico de la obnubilación patriotera que considera siempre mejor lo autóctono que lo foráneo: aquí estábamos muy bien hasta que desde fuera llegaron los colonos (o los emigrantes). Los males de una nación siempre proceden de fuera. Los extranjeros son tanto peores en cuanto que los nacionalistas son capaces de vestir lo propio con las mejores galas. En el caso de la colonización, las críticas a la rapiña siempre han solapado la verdadera situación previa a la conquista. Los nacionalistas han creado la falsa impresión de que los problemas de la India, por ejemplo, empiezan con la colonización británica. A veces los problemas también acaban con la propia colonización.

Ellos nunca reconocerán la evidente superioridad (tecnológica, económica y militar) de los colonialistas, ni que la relativa facilidad con la que se extendió el colonialismo en todo el mundo fue -en parte- consecuencia de la profunda descomposición de las sociedades locales, que distaban mucho de ser idílicas. Por ejemplo, en el caso de la India, dice Marx, antes de la llegada de los británicos el asesinato era uno de los "ritos religiosos".

Poner de manifiesto esos aspectos no disimula en absoluto los horrores y crímenes en masa que el colonialismo desencadenó en África, Asia y América. Es necesario hacerlo así para comprobar la manera sesgada en que, a diferencia del proletariado, la burguesía expone la historia.

En sus artículos Marx no escribió postales a la manera turística sobre los parajes exóticos de la India. Se interesó por la sociedad y profundizó en su historia anterior, lo cual no está nada mal para un subcontinente que carecía de ella, es decir, de historia, debiendo recordar a la burguesía nacionalista que Marx precisa que se trata de "historia conocida", o sea, que Marx trata de conocer algo desconocido y es de los pocos que en aquella época -lo mismo que en la actualidad- se interesan por ello y no por monumentos de piedra como el Taj Mahal.

Para tratar de reconstruir la historia de la India Marx se remonta a los tiempos en que fue presa de conquistadores extranjeros, como los árabes, los turcos, los tártaros o los mongoles: "Lo que llamamos historia de la India no es más que la historia de los sucesivos invasores que fundaron sus imperios sobre la base pasiva de esa sociedad inmutable que no les ofrecía ninguna resistencia". En la medida en que la dominación no encontraba resistencia, a los conquistadores les interesaba preservar la sociedad tal cual la encontraron, hasta el punto de que los de fuera acabaron siendo asimilados por los de dentro, lo cual Marx califica como una la ley "inmutable" de la historia: "Los conquistadores bárbaros son conquistados por la civilización superior de los pueblos sojuzgados por ellos".

Al llegar los británicos la India estaba envuelta en una guerra interna, "y mientras todos luchaban contra todos irrumpió el conquistador británico y los sometió a todos". Tras la colonización, dice Marx, la India pasó de un "despotismo asiático" a un "despotismo europeo cultivado" que, además, fue "infinitamente más intenso" que el anterior. El despotismo británico, dice Marx, mantuvo "esclavizada" a la India "con ayuda de un ejército hindú sostenido a costa de la misma India", algo que los nacionalistas tampoco suelen reconocer: la colonización es imposible sin la pasividad e incluso el apoyo de una parte -al menos- de la población local y los sectores sociales que la dirigen.

En la época en la que se escribieron los artículos de Marx sobre la India, hacia 1850, resultan extraordinariamente sorprendentes porque no se dirigían al lector europeo, sino al americano, que sólo 60 años antes también había padecido los estragos del colonialismo británico. Salvo los aficionados a la geografía y las exploraciones, nadie conocía (y menos en Nueva York o Chicago) aquel lejano país poblado por nativos sometidos a la esclavitud, férreamente divididos en castas que apaciguaban su rebeldía con ancestrales supersticiones místicas.

Pero el colonialismo británico tuvo un aspecto diferente de todas las conquistas que hasta entonces se habían impuesto en la India: los invasores no fueron absorbidos por la sociedad local, convirtiéndose en "los primeros conquistadores de civilización superior a la hindú" hasta el punto de que, precisamente por ello, "resultaron inmunes a la acción de esta última".

Marx tenía razón: es una verdadera la ley "inmutable" de la historia. Lo mismo que los demás "pueblos sin historia", también la India estaba destinada a convertirse en una "presa fácil" para cualquier agresor que se dignase fijar su atención en el país. Había sido conquistada por los británicos del mismo modo que antes lo había sido por otros pueblos, un fenómeno que no se puede entender de una manera unilateral sino en toda su amplitud, como un proceso contradictorio y paradógico de destrucción y construcción a la vez: "Las páginas de la historia de la dominación inglesa en la India apenas ofrecen algo más que destrucciones. Tras los montones de ruinas a duras penas puede distinguirse su obra regeneradora. Y sin embargo, esa obra ha comenzado".

En contra de lo que afirman los patrioteros, Marx describe con una claridad pasmosa tanto la destrucción de la sociedad tradicional hindú como su contrario, la construcción de otra nueva sociedad sobre las ruinas de la anterior. Si los nacionalistas no estuvieran tan cegados por sus prejuicios de clase, deberían interesarse especialmente por lo que Marx expone al respecto: paradógicamente el colonialismo británico puso (impuso más bien) los cimientos para edificar "la unidad política de la India" y, por consiguiente, para que el país pudiera lograr su independencia. La espada británica -escribió Marx- es la primera condición para la regeneración de la India, que se fortalecerá y perpetuará con aportaciones como el ferrocarril o el telégrafo eléctrico: "El ejército hindú, organizado y entrenado por los sargentos ingleses, es una condición sine qua non para que la India pueda conquistar su independencia y lo único capaz de evitar que el país se convierta en presa del primer conquistador extranjero".

La torpeza de los nacionalistas queda al descubierto sólo con tener en cuenta que Marx aludía a la independencia de la India con un siglo de antelación, algo que parecía impensable a mediados del siglo XIX. Pero hace ya mucho tiempo que la India logró su independencia, y lo realmente sorprendente es que los independentistas sigan sin querer aprender de la historia real y prefieran inventarse otra diferente.

miércoles, 6 de agosto de 2014

Tinto de verano

Nicolás Bianchi

En una sociedad dividida en clases, al margen de la mayor o menor agudización de lucha de clases que haya entre ellas, lo que existe, objetivamente, son los intereses distintos y contrapuestos y su expresión político-ideológica traducida en principios políticos. Podrá haber diferentes niveles de lucha de clases en su desarrollo, pero jamás desaparecerá la misma (ni siquiera bajo el socialismo, véase China) justamente porque lo que hay es lucha entre contrarios y no armonía, como quería el socialismo utópico bienintencionado. No se trata, por supuesto, de que el obrero, cuando acude al tajo, le ladre al patrón y le recuerde su condición de explotador y vampiro de la sangre trabajadora. No haremos caricatura. Normalmente ocurre lo contrario, es decir, el asalariado, sabedor de que no es dueño más que de su fuerza de trabajo pero no de los medios de producción que son propiedad del empresario capitalista, se humilla y calla hasta que la situación se le hace insostenible y busca la unidad de la clase obrera y trabajadora tratando de organizarse como mejor modo de enfrentar el modo de producción capitalista que se defenderá pagando a esbirros uniformados y aristócratas con overol (buzo). Porque no es cierto que el empresario sea un “trabajador”. Éste, sea pequeño o grande, invierte un capital con la única idea de obtener una ganancia, un beneficio, lo que parece lógico, sí, pero a costa del sudor de sus empleados que son los que realmente trabajan y son productivos. Sin mano de obra no hay capital que valga. Y es porque las relaciones sociales de producción son capitalistas que existe explotación de las clases trabajadoras y la extracción de plusvalía, independientemente, pero no sin influjo, del desarrollo de las fuerzas productivas. No se me escapa que este “sermón” ya no está de moda y suena jurásico, pero todavía es hoy el minuto en que nadie, en lo fundamental, puede refutármelo. Nadie salvo los monos que se vistan de seda.

Como ven, me puse conferenciante, homilético, impertinente. Y esto en estío, en tiempo de verano, de relax. Lo siento, pero me importuna oír decir –cambio ahora de registro- de alguien que, si sale elegido en unos comicios, gobernará para todos, ”los que me votaron y los que no”. Esto es falso, mendaz. En un régimen de partidos políticos se es partidista. Si, por ejemplo, Bildu decide allá donde ganó por mayoría, quitar la bandera española y colocar sólo la ikurriña, eso es un acto partidista que no busca, ni siquiera aunque lo pretendiese, contentar a todos, precisamente porque… es imposible. Y no tanto por la decisiva lucha de clases, que no siempre está en primer plano en según qué tipo de sociedades, como por la defensa de unos principios políticos que responden a clamores populares. El rival –el enemigo si nos ponemos schmittianos- haría exactamente lo mismo en sentido contrario.

En la sociedad de clases siempre se gobierna contra alguien igual que nunca llueve a gusto de todos. La cuestión es saber quienes son la mayoría y, por supuesto, quién detenta el poder. Quién oprime y quién está oprimido. Y quién se deja oprimir para conservar la piscina.

lunes, 4 de agosto de 2014

Ni leninismo ni liberación nacional

Juan Manuel Olarieta

En un reciente artículo un militante de Primeira Linha, Mauricio Castro, tergiversa las concepciones marxistas sobre las naciones y las luchas nacionales para exponer las suyas propias, que son las de la burguesía nacionalista. Por mi parte no voy a seguir su mismo proceder, es decir, no voy a tratar de exponer lo que la burguesía sostiene acerca del problema nacional. De lo que se trata aquí es de restaurar el pensamiento de Marx y Engels al respecto.

En la cuestión nacional Marx y Engels expresaron el punto de vista del proletariado que, como no podía ser de otra forma, es el opuesto al de la burguesía y, por consiguiente, también es un punto de vista opuesto al que Castro y su grupo defienden. Los intentos de Castro por disimular la naturaleza de clase de las posiciones nacionalistas como si fueran las de Marx y Engels son paralelas al intento opuesto, es decir, a hacer pasar a Marx y Engels como nacionalistas y, en definitiva, como burgueses.

Los movimientos nacionalistas que pretenden apoyarse en el marxismo padecen la ilusión de analizar la historia desde el punto de vista nacional, incluso a veces de manera exclusiva, de tal forma que en la historia no son capaces de ver otra cosa que naciones, problemas nacionales y luchas nacionales. Para ello Castro asimila la lucha de clases a la lucha nacional cuando afirma que la explotación, la opresión y el dominio de unas naciones sobre otras constituyen un aspecto de la misma totalidad social y universal.

En definitiva, para la burguesía nacionalista las luchas nacionales son el motor de la historia. Pero ocurre que el marxismo sostiene todo lo contrario y fundamenta la historia sobre unas bases científicas diferentes, de tal manera que a partir de aquí es imposible entenderse siquiera porque no se trata de que la burguesía y el proletariado tengan una concepción distinta de los movimientos nacionales sino una concepción distinta de la historia, de toda la historia, y es obvio que las naciones y las luchas nacionales no son otra cosa que una parte de la historia.

El punto de vista de la burguesía que tan claramente expone Castro es el opuesto al punto de vista de Marx y Engels. Por eso, como él bien dice, en Marx y Engels la cuestión nacional "no fue un tema central" y también por eso mismo tuvieron una "comprensión parcial" del fenómeno nacional y del nacionalismo. Lo que Castro no acaba de rematar, porque su punto de vista de clase se lo impide, es aclarar cuál fue el "tema central" de Marx y Engels, es decir, el hilo conductor a través del cual analizaron el problema nacional que, como es bien sabido, son las clases y la lucha de clases.

No obstante, según confesión propia, Castro no pretende centrarse exactamente en Marx y Engels sino en Lenin, con lo que pone de manifiesto el nudo de este asunto, que también tiene una naturaleza de clase porque la esencia del leninismo conduce a defender que en las condiciones del imperialismo el proletariado debe ponerse al frente de los movimientos nacionales, es decir, que quien debe dirigirlos no es la burguesía sino el proletariado.

El nuevo aspecto que las luchas nacionales adquieren bajo el imperialismo es lo que ha conducido a que, como en el caso de Castro, la burguesía trate de disfrazar sus posiciones de clase con los ropajes del marxismo, o dicho de otra manera: cuando los grupos nacionalistas, como Primeira Linha, se disfrazan de marxistas, lo que tratan es de que la burguesía siga dirigiendo la lucha contra la opresión nacional, poniendo al proletariado bajo su batuta. El nacionalismo y la lucha nacional son la coartada para que el proletariado siga sometido a la burguesía.

El planteamiento marxista-leninista es justo el contrario: el proletariado dirige los movimientos nacionales con su propia organización de vanguardia, con su propia ideología y su propio programa, que es una parte de la revolución socialista. Las posiciones leninistas se enfrentan a las pretensiones de la burguesía de dirigir al proletariado y pretenden todo lo contrario: dado que la lucha nacional es una parte de la lucha contra el imperialismo y dado que en las condiciones del imperialismo la burguesía no puede dirigirla, la única clase capaz de dirigir los movimientos nacionales es el proletariado.

Son, pues, dos posiciones diametralmente opuestas. En el caso de grupos como Primeira Linha la burguesía trata de dirigir al proletariado; en el caso de los comunistas, es el proletariado quien trata de dirigir a la burguesía. A partir de aquí se desprende todo lo demás: mientras proletariado dirige de una manera transparente y no oculta sus objetivos, la burguesía se hace pasar por lo que no es, tergiversa, manipula y retuerce la historia para que se acomode a sus pretensiones. Esa es la esencia del artículo de Castro, cuyos ataques no se ciñen a Marx, Engels y Lenin, sino que se extienden al conjunto de los dirigentes más destacados del movimiento obrero y comunista internacional.

Por mi parte creo que bastará con poner un ejemplo para ilustrar lo que Castro considera como una de esas "contradicciones" de Marx y Engels en su planteamiento de la lucha contra la opresión nacional. Cuando Hungría se independizó de Austria tras la revolución de 1848, Marx y Engels apoyaron al movimiento independentista húngaro. No obstante, de manera inmediata los checos se levantaron a su vez contra los húngaros para lograr exactamente lo mismo, pero Marx y Engels se opusieron esta vez a las pretensiones de los checos.

¿Por qué? La explicación la dieron Marx y Engels y conduce a aclarar algo que los nacionalistas ni quieren ni pueden: el movimiento nacionalista checo estaba dirigido por el zarismo, uno de los focos más importantes de la reacción europea en aquella época. Pero la burguesía analiza las luchas nacionales "en sí mismas", ocultando todo lo demás, como si fueran entes metafísicos porque eso le permite un doble juego. El primero es sacar adelante su propia estrategia: utilizar al movimiento nacional para sus propios intereses de clase. El segundo es tratar confundir diciendo que los ataques a la burguesía son ataques a la nación o a la lucha nacional.

Fuera de las clases y de la lucha de clases, los movimientos nacionales no son nada más que una abstracción puesta fuera de contexto y, por consiguiente, de la historia. Se puede decir aún más claramente, para que no quepan dudas: extraer a un movimiento nacional de la historia es una manipulación. Si, como hace Castro, se extrae no sólo uno sino todos los movimientos nacionales de la historia para criticar a los comunistas, el asunto alcanza cotas de aberración que sólo son posibles en la clase social a la que pertenece el autor del artículo.

La coherencia de clase no tiene nada que ver con la incoherencia nacionalista que los burgueses como Castro han creído encontrar en Marx y Engels. Esa coherencia es la misma con la que el marxismo analiza cualquier otro movimiento social y consiste en preguntar: esa lucha, ¿quién la dirige? Es lo mismo que preguntar: esa lucha, ¿hacia dónde se dirige?, o ¿contra qué o contra quién se dirige? Si se obtiene respuesta a la primera pregunta, se obtienen también a las demás. Por lo tanto, si el movimiento nacional lo dirige la burguesía, la opresión nacional no se va a acabar nunca porque la burguesía no es hoy la clase social capaz de resolverlo, como el artículo de Castro pone de manifiesto. La burguesía no es la solución a la opresión nacional sino parte de esa misma opresión.

(*) Mauricio Castro, Leninismo y liberación nacional, http://www.lahaine.org/index.php?p=79113

domingo, 3 de agosto de 2014

Los puntos sobre las íes

Nicolás Bianchi

Hay veces en que, no por sabido, se olvidan los glacis o meollos. Por ejemplo, el paro laboral. Y su obscena utilización como arma arrojadiza puramente electoral. El PP usa la alta cifra de desempleo contra el gobierno del PSOE como si éste fuera el culpable del mismo. Y no el modo de producción capitalista. Un capitalismo en crisis estructural y no coyuntural. Los tiempos de bonanza –como la “industria del ladrillo”- son la excepción y no la norma. En los años 80 tuvo que ser el PSOE quienes gestionaran las brutales reconversiones industriales pues que con un gobierno del PP hubieran sido imposibles y poco menos que se hubiera tomado el Palacio de Invierno. Para el trabajo sucio, mejor la “izquierda”, el PSOE. Hoy ocurre algo similar sólo que el PSOE también está desacreditado. La crisis actual no sería mejor “gestionada” –un término impúdicamente mercantil como si fuéramos grey en manos de oficinistas- por el PP que por el PSOE: el problema es el capitalismo siendo estos partidos parte del problema. Y ello porque están en el mismo barco y viven del mismo cuento.

Como también es una falacia decir que el paro es un “problema” y no una solución para el capitalismo. Es cierto que preferirían un 10% de paro permanente al 20% que sufren, pero no tanto por esa cifra en sí sino por las repercusiones desestabilizadoras para el sistema que pudiera haber. El ”ejército de reserva” de los parados siempre fue un exutorio, un alivio, para el Capital, como decía Marx. Eso frena los salarios.

Marx también decía que, hablando del trabajo enajenado, el obrero es más pobre cuanto más riqueza produce. Un trabajador que es tratado como una mercancía –una “cosa”- que vende lo único que tiene: su fuerza de trabajo a quien es propietario –y toda propiedad es un robo- de los medios de producción en contradicción con el carácter social de la producción, lo pinten como lo pinten. Igual que en la religión: cuanto más pone el hombre de lo mejor de sus virtudes más nobles en un Dios imaginario, fantástico y ensoñado, más vacío y menoscabado se siente: ¡un producto de su mente! Alienación religiosa. El trabajo –dice Marx, lo siento, pero es que con Marx soy muy palizas- es externo al trabajador, no pertenece a su ser. No es feliz, salvo que gane el Athletic. Sólo está contento fuera del trabajo –un domingo comiendo rabas con la compañera, hijos y amigos- y enajenado dentro de él. Su trabajo no es voluntario, sino enajenado. ¿Me pongo apocalíptico? Tal vez. Un animal come pero no “trabaja” (si no eres un buey). Un humano trabaja –“fuerzatrabaja”- para comer. El trabajo no es un fin en sí mismo, sino un medio para satisfacer sus necesidades ¡fuera del trabajo! Si se fijan, el obrero, en horas de asueto, casi nunca habla de su trabajo, si lo tiene, claro, o que le pregunten qué tal le va, es algo “extraño” para él –y hasta “siniestro”-. Por eso juega a la lotería o al cupón pro-ciegos, confiando en la suerte para salir de la maldición bíblica del trabajo… enajenado bajo el capitalismo (los ricos nunca juegan a la lotería).

Un capitalismo cruel y sanguinario que enajena todavía más: solicitarle un trabajo (precario) para recordarnos lo que somos: esclavos modernos. Pero, bueno, en peores imaginarias hemos estado...

sábado, 2 de agosto de 2014

¡No me cuentes historias!

Nicolás Bianchi

Así, con esa expresión, suele despacharse a quien parece estar contándote una película, una mentira, una “historia”. La historia, con minúscula, como milonga. Tampoco el teatro se libra de estos desdoros. En las gradas de un campo de fútbol no es infrecuente oír, cuando un futbolista simula tirarse dentro de área rival para provocar un penalti inexistente, que ese jugador “ha hecho teatro”, o sea, no es real lo que hemos visto, aunque, a favor del teatro, diremos que la intención es engañar no tanto al espectador como al árbitro que es, realmente, quien “pica” (o no) y/o decide. Y, sin embargo, algo de teatro sí hay en estos lances. Está el público-espectador que juzga pero no decide, y los actores dizque el jugador que interpreta un “papel” con el fin de que otro actor, el árbitro, sea engañado. En cualquier caso, todos los personajes representan unos roles y cada quien “en su papel”.

Sucede parecido cuando se habla de “memoria histórica” o, como decía Maurice Halbswachs allá por 1920, ”memoria colectiva” o, como propusieron Fentress y Wickman, ”memoria social”. Están los historiadores como actores –y guionistas- de la función, luego el público que somos nosotros y, al final, o desde el principio, el árbitro como juez y parte. Por ejemplo, Garzón, juez estrella hoy estrellado, ese “Roy Bean”, como prohombre justiciero que levanta fosas y cunetas para hacer justicia a las víctimas de la guerra civil del bando republicano y antifascista. En Chile se le adora, en Euskal Herria se le odia y, en el Estado español, para la “izquierda” apesebrada y de pacotilla, de mentirijillas, los de la ceja, pasa por un héroe quien no va a hacer otra cosa que dar la última paletada de tierra a los muertos por la causa popular. Quien usurpa el papel de juez y árbitro al pueblo, que es soberano. Los papeles están cambiados.

La Historia, ahora con mayúsculas, son dos cosas, al menos: lo sucedido en el tiempo (los hechos acaecidos) y el relato de lo sucedido, o sea, cómose cuenta lo acaecido. Y quién lo cuenta. La historiografía se divide en dos hogaño y hodierno: la académica, otrosí profesional, que inaugurara Ranke, para quien “hecho histórico” y “verdad” son la misma cosa, como buen positivista finisecular (los “Annales” y el marxismo hablarían de la “historia condicionada” ergo la “verdad”), y la “historiografía mediática” vulgo historietas que contaba la periodista (¿) Victoria Prego en TVE “narrándonos” la Transición (modélica y exportable) en Hispanistán. La que vale es esta última contada deshistorizadamente y au dessus de la mèlee. La clave de bóveda fue este arquitrabe: callar lo realmente ocurrido (lo histórico) para no reabrir heridas (históricas) en pro de la reconciliación (lucha de clases abolida) de las “dos Españas”. Y que se piense –que se no piense- que Merlín fue un personaje real y Líster un futbolista. Lo nodal es la equidistancia, es decir, todos fueron culpables (en la guerra). Ambos bandos cometieron atrocidades. En los folletines había maniqueísmo, buenos y malos, igual que nos enseñaban los curas en el nacional-catolicismo. Hoy, no: todos fueron unos mal bichos. Conclusión: borrón y cuenta nueva, aquí paz y después gloria hasta que dure este tinglado de la antigua farsa.

¿Llamarán “terroristas” a los voluntarios de ETA en la historia de Euskal Herria dentro de veinte años? Menos mal que ya estaré picha arriba.

viernes, 1 de agosto de 2014

Aroma de corrupción entre la burguesía catalana

Juan Manuel Olarieta

Hace un año y medio el militante de "Podemos" y antiguo fiscal del Estado Carlos Jiménez Villarejo publicó un artículo sobre el caso Banca Catalana (*), que conocía muy bien porque fue quien lo "investigó" en 1984: un agujero de 20.000 millones de las antiguas pesetas. Eran los primeros tiempos del gobierno del PSOE.

Lo primero que hay que poner de manifiesto es el carácter oportunista de Villarejo, que entonces guardó silencio porque le importó más su carrera en la fiscalía. Ha tenido que esperar a asegurarse su jubilación para publicar la denuncia, cuando ya no tenía la obligación profesional de denunciar. El mundo al revés.

Pero el artículo de Villarejo tampoco era información exactamente, sino un relato inconexo de corruptelas en el que el fondo de asunto, el capitalismo monopolista de Estado, quedaba enterrado. No hace falta ser fiscal ni investigar mucho en la corrupción para que aparezca siempre la estrecha conexión del capital con el Estado (del que formaba parte Villarejo), la necesidad que tienen los monopolios de recurrir al Estado para competir unos con otros (y con el exterior), así como el chantaje de crear otro Estado si el que tienen no les da lo que necesitan.

Aunque ambos están estrechamente relacionados, el caso Banca Catalana fue mucho más importante que el actual caso Pujol y ambos demuestran la verdadera naturaleza de la burguesía catalana y su juego con el Estado español: la corrupción en Catalunya es el precio que ha tenido que pagar el Estado para mantenerse como tal en Catalunya y para que en Madrid la burguesía catalana (Unió, Convergencia, ERC) sostuviera a la monarquía y a los gobiernos del PSOE.

Hablando de capitalismo lo más normal es que siempre aparezca un precio, o sea, uno que paga y otro que cobra. Al tiempo que la burguesía catalana se convertía en uno de los puntales más importantes del Estado fascista, el precio pagado por el PSOE en los ochenta sirvió para engordar política y económicamente a aquella burguesía. En las condiciones actuales del capitalismo monopolista de Estado una cosa (la política) siempre va ligada a la otra (la economía). No es posible competir (políticamente) sin competir (económicamente) y eso un figurante como Villarejo en una organización de figurantes como "Podemos" deberían saberlo.

Es el catecismo: los partidos típicamente oportunistas nunca tendrán ninguna oportunidad política sin un tinglado capitalista a su lado que les ponga el dinero encima de la mesa, lo cual es especialmente cierto en el caso de los "independentistas", como el BNG o Bildu. Si no disponen de uno, lo tienen que crear, y ese ha sido siempre el llamado "problema de la corrupción" que han padecido los trepas y advenedizos.

En Catalunya la quiebra de Banca Catalana no fue lo que cuenta Villarejo. No fue un asunto personal de los consejeros que, como Pujol, se lucraron sino algo de más calado: el intento de la burguesía catalana de crear algo que nunca tuvo, un grupo financiero propio ligado a un proyecto político. Pero llegó tarde, no sólo porque en los tiempos del monopolismo queda ya muy poco sitio para nadie más, sino porque la banca estaba en crisis y el PSOE se embarcó en un plan de rescate del conjunto del sistema financiero. Sobraban más de la mitad de los bancos.

El PSOE hizo dos cosas en favor de la burguesía catalana: no sólo pagó las deudas con dinero público, faltaba más, sino que manipuló el sistema judicial para que ningún financiero ni político catalán se tuviera que sentar en el banquillo. Como recordó Villarejo, el Fiscal General del Estado prohibió llevar a los tribunales a los implicados en el caso Macià Alavedra aunque cínicamente reconoció que los hechos desprendían “un aroma de corrupción”.

Fue un chantaje mutuo, un acuerdo entre caballeros que contribuyó a asegurar la "gobernabilidad", a reconducir los acontecimientos tras el golpe de Estado del 23-F. Ganaron tiempo, engordaron las arcas (las economicas y las electorales), e incluso arrinconaron al PP, los voceros del centralismo en Catalunya, a quienes relegaron a la marginalidad política. Lo mismo sucedió con otro tipo de organizaciones, típicamente reformistas y de "izquierda", que son tentáculos de la burguesía catalana.

Si tuviéramos memoria histórica recordaríamos la Operación Roca de 1986, otro eslabón del esfuerzo de la burguesía catalana por meter las narices en "Madrid", que para los nacionalistas (catalanes, vascos y gallegos) es una entelequia como El-País-de-Nunca-Jamás. El nombre de Roca sonará como abogado de Cristina de Borbón en el caso Noos. ¿Cómo es posible que la Corona ponga su defensa en manos de un catalanista como Roca? Por lo mismos motivos por los que la referida Cristina empezó su carrera con La Caixa de Catalunya.

¿Se acuerda alguien de todo eso? ¿Se acuerda alguien de que quien llevó de la mano a Roca en su Operación madrileña no era otro que Florentino Pérez? Pero, ¿no es Florentino Pérez un representante típico del monopolismo más vinculado al centralismo madrileño? ¿Acaso no es el presidente del Real Madrid? Al mismo tiempo, ¿no ascendió como testaferro de la Banca March?

La Operación Roca llegó el mismo año en que los tribunales tapaban definitivamente el fraude de Banca Catalana y fue otro fracaso más a apuntar en el pasivo del balance. La Operación Roca fracasó por los mismos motivos por los que fracasó Banca Catalana: iban con retraso, llegaban tarde a la historia.

Pero no todo fueron pérdidas...

Algún eslabón se ha tenido que romper ahora para que alguien haya logrado hundir a un puntal de la transición como Pujol. La historia de la transición ya no se va a poder escribir como hasta la fecha. No sólo Pujol: el propio sistema impuesto durante aquella época (en Catalunya y fuera de ella) ha dejado de ser un poco menos honorable (si es que alguna vez tuvo una pizca de honorabilidad).

Pero no se ha roto un único eslabón sino muchos, por no decir todos: el Estado que pusieron en pie durante la transición se ha venido abajo. El rey abdica, la prensa (El País, El Mundo, La Vanguardia) padece una purga a gran escala, el PSOE naufraga, llegan caras nuevas para sotener los podridos pilares y en el horizonte están a punto de aparecer los nuevos alineamientos de España en el seno del imperialismo.

Nada va a ser como antes. La burguesía catalana ya no espera nada de El-País-de-Nunca-Jamás y vuelve a la carga de la única manera que le queda. Desde "Madrid" la caverna les ha enseñado los dientes cuando preparaban una Diada triomfant para después del verano, una exhibición que les debía llevar a la consulta soberanista en unas condiciones pletóricas. Han hundido su buque insignia. Lo que quizá no se hayan dado cuenta es que han hundido mucho más que eso y con el tiempo se acabarán arrepintiendo. El-País-de-Nunca-Jamás funciona así: quien fabrica más separatistas en Barcelona es el separador de Madrid.

Lo que está claro es que todos y cada uno de los mimbres con los que se tejió el actual tinglado político se han venido abajo. La crisis es galopante, por supuesto la crisis capitalista, pero también la crisis política.

(*) http://www.elplural.com/opinion/persecuci%c3%b3n-a-catalu%c3%b1a-nada-m%c3%a1s-lejos-de-la-realidad-el-agujero-de-20-000-millones-fue-asumido-por-el-estado/