lunes, 24 de abril de 2017

Ucrania rehabilita a los nazis que lucharon contra la URSS en la Segunda Guerra Mundial

El 5 de abril la Rada (Parlamento) ucraniano aprobó una ley para rehabilitar a los ucranianos que lucharon con los nazis en contra de la Unión Soviética en la Segunda Guerra Mundial, a quienes considera como “represaliados políticos”.

La ley también incrementa las pensiones de que quienes combatieron en las filas de la Organización de los Nacionalistas Ucranianos, una organización calificada hoy como “independentista”, una expresión fraudulenta ya que su “independentismo” se enfilaba contra la Unión Soviética, mientras era instrumentalizada por el III Reich.

El texto de la ley fue presentado por el diputado Jurij Schuchewitsch, hijo del comandante del mismo nombre en las tropas que combatieron con los nazis, hoy consideradas como “víctimas del régimen bolchevique totalitario”. Un presupuesto público ruinoso y subvencionado por los imperialistas incrementa las pensiones en un 25 por ciento para los que estuvieron en la cárcel y en un 12 por ciento a los que huyeron al exilio.

Es, pues, un fascismo subvencionado que, como en España, se nutre de una burda falsificación de la historia en la que han participado los 258 diputados. Nadie se ha opuesto a la ley; nadie ha lanzado la menor objeción. Algunos diputados han recordado que sus familiares fueron enviados “a Siberia” a causa de la represión política.

No hay que sorprenderse del ascenso del fascismo en toda Europa. Alguien está subvencionando su auge, alguien les protege, les encubre y les rearma en el nombre de la lucha contra el “expansionismo” ruso. “El fascismo avanza si no se le combate”, recuerda una vieja consigna. Las consecuencias de ello las pagaremos dentro de muy poco tiempo y no se librará nadie.


domingo, 23 de abril de 2017

Manifestación contra el New York Times por la continua difusión de noticias falsas sobre Siria y Rusia

Ayer decenas de personas rodearon la sede del New York Times, en Manhattan, para denunciar las continuas mentiras que está divulgando sobre Rusia y Siria.

Los manifestantes exigieron que el diario dejara de publicar noticias falsas, en primer lugar, las que afirman que hubo injerencia rusa en las elecciones presidenciales de Estados Unidos y las que acusan al gobierno de Siria de usar armas químicas.

Los participantes de la protesta portaban pancartas con eslóganes como "El New York Times quiere una guerra con Rusia, los estadounidenses quieren la paz", "No se dejen engañar", "Lean la nueva mentira, es la misma que la de antes" y "El New York Times publica todas las noticias falsas".

Asimismo, los manifestantes difundían materiales impresos en los que explicaban que el diario hace el juego a los que quieren impedir una cooperación válida entre Estados Unidos y Rusia.

La protesta fue organizada por la Universidad Internacional Schiller y una de las sucursales del Tea Party de Nueva Jersey. Uno de los coordinadores de esta universidad, Dennis Speed, afirmó en un discurso que antes de que empezara la Segunda Guerra Mundial este diario publicaba materiales que calificaban de forma positiva a Adolf Hitler.

Además Speed recordó que este diario divulgó datos ficticios sobre las armas de destrucción masiva que aseguraban que tenía Irak, con lo cual también es responsable de que Estados Unidos iniciara la guerra en este país de Oriente Medio en 2003.

Asimismo, los participantes en la protesta citaban al experto en tecnología nuclear y profesor del Instituto Tecnológico de Massachusetts, Theodore Postol, que asegura que las afirmaciones sobre el supuesto uso de armas químicas por las autoridades sirias son deliberadamente falsas.

El dirigente de la filial del Tea Party de Nueva Jersey, Frank Cotton, precisó que el New York Times publica sistemáticamente noticias falsas y que es "una herramienta potente para 'lavar el cerebro' y divulgar las visiones globalistas". "Este medio se manifiesta contra la soberanía de los países", recalcó Cotton, que añadió que es solo el principio de una serie de manifestaciones que realizarán contra este medio.

https://actualidad.rt.com/actualidad/236642-protestas-nueva-york-noticias-falsas-rusia-siria


Una portada del New York Times haciéndose eco de las tesis hitlerianas

El cine como aparato de propaganda del Pentágono

En 2004 el periodista David L. Robb escribió el libro “Operación Hollywood” en el que documenta las relaciones del Pentágono con Hollywood y la industria del cine. A cambio de dinero, el ejército presta helicópteros, tanques, instalaciones o portaaviones y, además, cambia, elimina y añade textos a los guiones originales, así como personajes, escenas, localizaciones...

Las películas del Pentágono son muy conocidas: Top Gun, Forrest Gump, Armageddon, Jurasic Park III, Superman, Black Hawk, Transformers... Si el Pentágono invade cualquier país con sus tanques, Hoolywood invade cualquier pantalla con sus películas. Muchas personas escriben contra las agresiones militares, pero muy pocas sobre las agresiones ideológicas. Simplemente, porque no las consideran agresiones.

En cada película la colaboración del Pentágono está valorada en varios millones de dólares, que es lo que cuesta alquilar un helicóptero de guerra, hacer volar un avión, reproducir un portaaviones nuclear en un estudio... Un acuerdo financiero con el Pentágono es imprescindible para rodar una película de presupuesto elevado.

Es mucho más que censura; es la promoción activa de un cierto tipo de cine, que tiene poco que ver con el arte. En 1927 “Wings” (Alas), de William Wellman, fue la primera película rodada en colaboración con la Fuerza Aérea. Con el tiempo, en el Pentágono se creó un departamento espacial para gestionar la colaboración entre la ideología y la milicia.

En la posguerra el departamento estuvo a cargo de un oficial, Don Baruch, que en 1949 firmó, junto con John Horton, también militar, el primer acuerdo de colaboración del Pentágono con la patronal de la industria cinematográfica.

Para apreciar la intervención del Pentágono en una película hay que mirar a donde nadie mira: los títulos de crédito que aparecen al final. Entonces es posible que encuentre el nombre de Philip M. Strub, que no le dirá nada al lector.

Desde 1989 el oficial Strub dirige el departamento de relaciones del Pentágono con la industria cinematográfica. Empezó a finales de los sesenta de relaciones públicas con la Marina y hoy es un personaje influyente en Hollywood, más que Julia Roberts, Schwarzenegger o Stallone. Cuando alguien quiere la colaboración del Pentágono para una película, lo primero que tiene que hacer es poner el guión encima de la mesa de Strub para que de el visto bueno al proyecto. Sin él la mayor parte de las películas más conocidas de Hollywod de los últimos años no hubieran llegado a las pantallas del mundo entero.

Las películas de interés para el Pentágono son aquellos que contribuyen al reclutamiento de la carne de cañón, la tropa que luego envían a las guerras. La obra maestra de propaganda es “Top Gun”, de Tony Scott, que convirtió a Tom Cruise en una estrella del cine. “Top Gun logró que América amara la guerra”, tituló el Washignton Post (*). Cuando se estrenó en 1986, la Marina instaló mesas de reclutamiento en algunos de los principales cines que la proyectaban para aprovechar el tirón de los jóvenes que salían de verla, y no les fue nada mal: tras el éxito de “Top Gun”, obtuvieron la mayor cantidad de reclutas en muchos años.

Naturalmente que la Primera Enmienda de la Constitución de Estados Unidos prohibe este tipo de prácticas, pero allá ocurre como acá: todos los días se limpian el culo sucio con ese tipo de papeles.

(*)  https://www.washingtonpost.com/opinions/25-years-later-remembering-how-top-gun-changed-americas-feelings-about-war/2011/08/15/ gIQAU6qJgJ_story.html


Strub con su jefe, el criminal Donald Rumsfeld 

El supuesto gulag de los homosexuales en Chechenia forma parte de la guerra sicológica

La represión contra los homosexuales en Chechenia ha llenado los noticiarios de los medios de comunicación en todo el mundo. Es un dardo directo contra Rusia y un intento —otro más— de desestabilizar sus fronteras en una región tan sensible como el Cáucaso, además de una continuación de la anterior campaña de 2013 contra la persecución de los homosexuales en la propia Rusia.

La embajadora de Estados Unidos en la ONU, Nikki Haley, ha aprovechado para poner el grito en el cielo y en las principales capitales imperialistas se han sucedido las manifestaciones ante las embajadas rusas, como el viernes en Madrid, que han tenido un efecto multiplicador de la denuncia. Los movimientos LGTB que están dopados y subsidiados por los imperialistas se han sumado a la campaña como buenos mercenarios que son.

El portavoz oficioso de la CIA, el Washington Post, publicó una entrevista con la periodista Elena Milashina, condecorada en 2013 con el Premio Internacional “Mujer Coraje” que otorga el Departemento de Estado a (casi) todos aquellos que defienden los derechos humanos (según y cómo). Es el colmo del periodismo: los periodistas entrevistando a otros periodistas (1).

La campaña no puede cuadrar mejor contra el gobierno de un país islámico, Chechenia, a su vez sacudido desde hace muchos años por el terror yihadista. ¿Qué se puede esperar de los islamistas, de unos u otros? Algunos cretinos llegaron a hablar de gulag, de purgas, de prisiones secretas, de torturas, de otro Guantánamo y de que se había emprendido una “yihad” en el Cáucaso contra los homosexuales.

Todo tuvo su origen en un artículo publicado el 1 de abril en el diario de la oposición rusa Novaya Gazeta que relataba una represión “masiva” contra los homosexuales en Chechenia. Incluso hablaba de 100 detenidos y tres muertos. Un bocado así tuvo un eco inmediato en los medios de siempre, de Deia a la CNN, pasando por los medios “progres”, que fue seguido de declaraciones indignadas de los políticos por ese tipo de situaciones que sólo ocurren en países como Rusia.

El portavoz del gobierno checheno desmintió la información rotundamente y Nicolai Lilin publicó un vídeo en su muro de Facebook (2) en el que desautorizaba la campaña. Pero, como en el bombardeo de Siria, nadie pidió explicaciones, nadie realizó la más mínima comprobación de la noticia porque era funcional a lo que pretende el imperialismo.

Ahora la organización Rusia Gay ha puesto una demanda civil contra Novaya Gazeta porque la noticia original les involucraba falsamente. Afirmaba que la persecución de los homosexuales en Chechenia era consecuencia de una tentativa por parte de dicha organización de promover manifestaciones en Chechenia a favor de la homosexualidad (3).


El litigio se tramita en el tribunal Basmanny de Moscú y la demandante reclama un millón de rublos (unos 15.000 euros) de indemnización, que serían donados a la beneficencia en caso de que ganaran.

En una entrevista con TJournal, el promotor de la iniciativa, Nikolai Alekseiev, ha añadido que, además, quieren que la fiscalía abra una investigación para llevar el asunto también en la vía penal por un delito de difamación.

Tras recibir la demanda, el redactor jefe de Novaya Gazeta, Alexei Polujin, insiste en Facebook en que la represión en Chechenia comenzó porque los partidarios de Alexeiev exigieron su derecho a manifestarse en Chechenia.

En una entrevista al diario RBK, Nadesha Prusenkova, portavoz de Novaya Gazeta declara que su artículo había intentado recordar la declaración de Rusia Gay sobre los desfiles homosexuales en el Cáucaso, lo que condujo a que el gobierno local desatara la persecución. “Ahora parece que quieren lavar sus culpas”, precisó en relación con la demanda.

Fuera de Rusia los medios no han transmitido nada de este litigio, a pesar de que la iniciativa procede de grupos homosexuales. Se hubieran tenido que desmentir a sí mismos, ya que la campaña previa que habían orquestado era falsa, como no podía ser de otra forma.

(1) https://www.washingtonpost.com/news/worldviews/wp/2017/04/15/she-broke-the-story-of-chechnyas-anti-gay-purge-now-she-says-she-has-to-flee-russia/?utm_term=.9ef513fa2d74
(2) https://www.facebook.com/nicolai.lilin/videos/10154563157377825/

(3) https://meduza.io/en/news/2017/04/19/lgbt-activists-sue-novaya-gazeta-for-articles-on-persecution-of-gays-in-chechnya

Josep Renau convirtió la agitación revolucionaria en un arte

Josep Renau (1907-1982) introdujo la técnica del fotomontaje político en el estado español. Fue ilustrador, cartelista, muralista, diseñador de las portadas de libros y revistas. Reunió todas estas cualidades pero no hizo de su obra un artefacto neutral. Militó en el PCE desde los años 30 y su trabajo fue un ejemplo de agitación política y cultural.

Una muestra del legado de este artista y escritor valenciano puede presenciarse hasta el próximo 17 de julio en el Institut Valencià d’Art Modern (IVAM). Son más de 80 carteles, libros, manuscritos, fotomontajes y dibujos que integran la exposición “Josep Renau y la Segunda República”, y que ponen de manifiesto el compromiso político del autor con las ideas democráticas y antifascistas.

Renau no sólo manifestó sus ideas en ilustraciones y fotomontajes. Así, durante los años de la guerra civil ocupó diferentes responsabilidades públicas, por ejemplo, la de director de Propaganda Gráfica del Comisariado General del Estado Mayor del Ejército Popular, a partir de 1938. El artista aplicó entonces la creatividad a la propaganda de guerra, “en el apoyo al soldado y la reflexión sobre los medios gráficos que podía utilizar”, informa la muestra del IVAM. Permaneció en el cargo, que implicaba el contacto con la Subsecretaría de Propaganda, hasta febrero de 1939, en Barcelona. A la época corresponde la serie “Los 13 puntos del presidente Negrín”, que se difundieron en carteles, folletos y revistas. El título y contenido de estos fotomontajes ponen de manifiesto la utilización del arte para apelar a la acción.

El visitante puede apreciar estas ideas en “Liberación de nuestro territorio de las fuerzas invasoras italianas y alemanas” o en “Profunda reforma agraria que elimina el régimen feudal en el campo”. En plena guerra el ilustrador comunista diseñó también numerosos carteles y publicaciones para el ejército de la República, algunos de ellos con finalidad didáctica. Es el caso de las “Instrucciones militares al cabo y al sargento del ejército popular” o la “Cartilla Escolar antifascista”, cuyo proyecto correspondía a otro creador de la época, Mauricio Amster. Pero no toda la obra de Renau reviste contenido político. Las tintas planas y los dibujos geométricos caracterizan los diseños de carteles cinematográficos que realizó para la productora CIFESA, con la que firmó un contrato en exclusiva en diciembre de 1934. La modernidad de las composiciones se aprecia en los carteles de películas como “La Mujer X” (1935), interpretada por María Ladrón de Guevara y Rafael Rivelles; “El noveno huésped” (1934), con Genevieve Tobin y Donald Cook; o el último de los realizados para la productora, “Mi debilidad” (1936). “CIFESA fue una próspera productora independiente fundada en Valencia en 1932, que hacía filmes de acuerdo con los gustos populares”, destacan los paneles de la exposición. Un año después CIFESA empezó a distribuir en España, en régimen de exclusividad, las películas de Columbia Pictures, aunque después pasó realizar su producción propia.

También firmó anuncios para la limpieza de los dientes: “Jo-Bo-Sil, excelente dentífrico”, que teóricamente dejaba los dientes “blancos como la nieve y fuertes como el acero”. Pero no todos los carteles cinematográficos de Renau se inscribieron en la propaganda comercial. Diseñó por ejemplo el de la película “El pueblo en armas” (1936), de la productora “Film Popular” que controlaban la UGT y la CNT de Valencia. Y de ahí, al diseño de la portada de libros y revistas, que figuran en las vitrinas de la exposición del IVAM. Muchos de los títulos remiten a las inquietudes del artista y los sectores progresistas de la época. “El dolor universal”, de Sebastián Faure (Biblioteca Estudios, 1933); “El Capital de Marx, al alcance de todos”, de Carlo Cafiero (Orto, 1933); “Jesuitismo y Masonería: Dos ideales opuestos”, de Matías Usero (Cuadernos de Cultura, 1932); “Lenin, J. Stalin” (Ediciones Europa-América); “El sindicalismo: historia, filosofía, economía”, de Marín Civera (Tipografía Pascual Quiles, 1931).

En otras ocasiones Renau ilustraba obras de relieve literario: “Gabriel Miró: el escritor y el hombre”, de Juan Gill Albert (Cuadernos de Cultura, 1931). Y también textos que apuntaban contra las ideas más retardatarias: “Paternidad voluntaria. Profilaxis anticoncepcional”, de Hildegart (Orto, 1931); “La cópula. Antología de la felicidad conyugal”, de Van de Velde (Biblioteca de Estudios); o “Las religiones del mundo desenmascaradas”, de Matías Usero (Orto, 1933). En el número cinco de la revista “Orto” Josep Renau estampó uno de sus primeros fotomontajes políticos a doble página. Para esta publicación anarquista también diseñó portadas, al igual que en la revista “Estudios” y en otra de sociología, arte y economía de título elocuente: “Tiempos Nuevos”.

Un Decreto con fecha del nueve de septiembre de 1936 designó al artista valenciano Director General de Bellas Artes. El titular del Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes era en aquel momento Jesús Hernández, del PCE. Durante los dos años que permaneció en el cargo, el fotógrafo e ilustrador se centró en dos fines: la protección y difusión del patrimonio histórico-artístico español; y la propaganda cultural y política. La exposición del IVAM recuerda que Renau nombró director del Museo del Prado a Pablo Picasso, así como “el valor otorgado a publicaciones, folletos y otros medios gráficos para comunicar los avances de la República”. Otro hito del periodo fue la participación de España en la Exposición Universal de París (verano de 1937) o el II Congreso de Escritores Antifascistas celebrado en Valencia. Unos meses antes, Renau había publicado un montaje a dos planas en sendos números de la revista “Nueva Cultura”, con un gran titular que apelaba a la batalla contra el fascismo: “Testigo negro de nuestros tiempos”. En las ilustraciones aparecían calaveras y símbolos de la muerte, junto a un texto en el que se reproducían palabras de Hitler en “Mein Kampf”.

“Todo aquel que desee sinceramente la victoria de la idea pacifista en el mundo, debe comenzar por poner toda su energía al servicio de la dominación del mundo por los alemanes”, decía el dirigente nazi. Pero no sólo se trataba de advertir ante la llegada de la bestia. Del contenido, la denuncia y la movilización en un contexto de guerra. Renau fue un innovador. En el número 127 de la revista “Estudios” (mayo de 1934) publicó uno de los fotomontajes de la serie “Diez Mandamientos”, de los primeros en los que introdujo el color. “No tomarás en vano a Dios por testigo”, invoca la composición. La imagen es la de un hombre que acaba de ser decapitado con un hacha; un telón entreabierto con Jesús de Nazaret crucificado anticipa el remate de la obra: una esvástica superpuesta al cristo. Unos años antes, en el número siete de la revista “Orto” (septiembre de 1932) anticipaba posteriores fotomontajes de denuncia social. “¿...? El Amor Humano” es como titula esta obra que atisba el amor del mañana: “Esa sangre –sangre oprimida, reprimida hoy- capaz de amar hasta extremos infinitos, debe derramarse aún a raudales para conquistar su derecho a amar”.

Al frente de la Dirección General de Bellas Artes, el artista y militante comunista puso empeñó en la promoción internacional de la República. La muestra resalta la presentación, en el verano de 1937, del Pabellón Español en la “Exposition Internationale des Arts et Techniques pur la Use Moderne” de París. Los visitantes tuvieron la oportunidad de mirar el “Guernica”. Pero tampoco tuvo una importancia menor el edificio diseñado por Sert y Lacasa. Ni el papel que asumió Renau, “quien fue capaz de convencer a destacados artistas españoles residentes en París, como Picasso, Julio González o Miró para participar y significarse en la causa republicana”. Además diseñó algunos de los fotomontajes expuestos en el pabellón, que pretendían loar el avance en plena guerra del bando republicano. En el archivo personal de Josep Renau, que se halla en el IVAM, los investigadores han encontrado las imágenes empleadas por el autor para montajes sobre la agricultura o la orfandad.

En el apartado de la muestra sobre el pabellón de París, se informa del proceso de realización del “Guernica”, “probablemente uno de los mejor documentados de la Historia del Arte”. Las fotografías de Dora Maar entre mayo y junio de 1937 recogen la evolución en la factura del cuadro, según Picasso avanzaba. En la exposición del museo valenciano puede apreciarse también el “Fotomontaje sobre papel Guernica-Picasso” de Renau (1979), así como el aguafuerte sobre papel “Sueño y mentira de Franco”, realizado en 1937 por el pintor malagueño.

El pequeño recorrido por la obra de Renau termina destacando su labor en la protección del patrimonio artístico del Museo del Prado, entre otras pinacotecas, archivos y bibliotecas, antes de las primeras bombas aéreas sobre Madrid (noviembre de 1936). “Renau declaró que era lo más positivo que había hecho en su vida”, recuerda la comisaria de la exposición, Irene Bonilla. En “Arte en peligro- 1936-1939”, el ilustrador explica que en enero de 1939 “salí por los pelos de Barcelona. El Gobierno de la República y el de la Generalitat estaban ya en Girona (...) La totalidad de las cajas conteniendo las obras de arte cruzaron la línea fronteriza de los Pirineos antes de que ésta fuera totalmente ocupada (10 de febrero de 1939) por el ejército enemigo”. A continuación, relata las razones de la salvaguarda final del patrimonio: “No fue ninguna cadena de azares: se debió a la tensa solicitud que los sucesivos gobiernos de la República mantuvieron para la suerte de nuestro Patrimonio artístico y tesoro nacional”. El espectador puede acercarse a las fotografías sobre los efectos de las bombas en la Sala Velázquez del Museo del Prado, al poco de la evacuación; del bombardeo de Madrid; o del lienzo de El Greco “El martirio de San Mauricio”, que procedía de El Escorial y estaba presto para el control de llegada y evaluación.

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=225694

sábado, 22 de abril de 2017

Discusiones y verdulerismo

Bianchi

El mago en que se está convirtiendo el factótum de este blog, Juan Manuel Olarieta, pues qué otra cosa es un mago sino aquel que descubre y revela lo que no vemos a primera vista, a diferencia de los prestímanos, trileros y echadores de cartas cuya función es ocultar y engañar con sus habilidades los sentidos (la vista, sobre todo) de las personas, de la gente, del personal, de las masas, siempre estuvo (los que le conocemos algo, un poco o lo suficiente) preocupado -y ocupado- por todo aquello que tiene que ver con la dialéctica, máxima expresión de la filosofía o amor al saber. No un saber por saber, como los grandes clásicos griegos, sino un saber transformador, revolucionario, paradigmático.

Hay saberes revolucionarios de 360 grados, esto es, volver al punto de partida, con lo cual poco se avanza, y los hay de 180 grados, o sea, los giros copernicanos, los verdaderamente revolucionarios. Los que agitan la historia e impulsan la lucha de clases, la agudizan y no la concilian hasta llegar a una -que no veremos algunos, pero eso qué- sociedad sin clases, al comunismo. Preferimos que nos tilden de "utópicos" a ser "atópicos" dizque los que no encuentran acomodo "en ningún lugar" salvo la entropía permanente. Se podría, incluso, acusarnos a los dialécticos, a los materialistas dialécticos, de serlo malgrè lui, a pesar nuestro. Y, sin embargo, eppur si muove, otrosí: análisis de la situación concreta en su complejidad que incluye las contradicciones internas y externas, la unidad y lucha de los contrarios hasta llegar al segundo principio de la termodinámica o neguentropía que jamás se va a dar, eso sí que es una utopía donde todos insuflemos "soma" huxleyano en la tierra como los elegidos en el paraíso cristiano o mahometano o el nirvana nihilista budista, esa religión pagana. Sabemos, como decía el poeta comunista Paul Eluard (antes fue surrealista), que hay muchos mundos, pero todos están en este.

De las discusiones siempre se saca algo en limpio con la condición de que quienes discuten tengan un objetivo claro y una meta a conquistar que, hoy por hoy, sólo están en condiciones de establecer los comunistas sinceros y no los de pacotilla y/o postizos. Discutir por discutir es propio de verduleros por ver quien vende en el mercado -nosotros- la mercancía más averiada sin que lo parezca. Que es lo que ocurre en la farsa del parlamentarismo donde se simula un contraste que, en realidad, es un tácito acuerdo en las reglas del juego que "otros" han establecido para que nosotros las "ritualicemos" -legitimemos- cada cuatro años eligiendo a quienes nos van a seguir explotando, mintiendo y engañando. ¿Es que estamos en contra de la "democracia", del parlamentarismo ("charlamentarismo", le llamaba Blasco Ibáñez a principios del siglo XX)?, nos dirán lacayos intelectualoides y plumillas áulicos pagados por sus amos burgueses. No. Nosotros estamos por la dictadura del proletariado, es decir, por las mayorías trabajadoras, y no por las minorías parasitarias. No hay mayor democracia, que sepamos.

Los "ilusionistas", como los encantadores de serpientes, tratan de engañar al público -ya no somos "pueblo", somos "público" en la "sociedad del espectáculo" situacionista, un "espectáculotariado"- con sus juegos de manos -prestímanos, ya se dijo- buscando lucro personal mediante el engaño más o menos sibilino, estoy pensando en "Podemos", aquí no hay dobleces, mientras que el "mago" Olarieta nos "desilusiona", nos quita la "ilusión", en otras palabras: nos "desengaña", no nos engaña. De ahí que vaya de "duro" y hasta de aguafiestas para las almas bellas: no engaña a nadie porque empezö por no engañarse a sí mismo. Ni sus principios -y menos traicionarlos- comunistas. Estamos delante de un hombre a la griega manera, no de un sofista, que es lo que se estila. Y ello para medrar. Son los que hacen de la mentira una bella arte, como el gran Thomas de Quincey lo hacía del asesinato o de los fumaderos de opio (en el siglo XIX). Ahora el lerdismo rampante dirá que hacemos apología...

Pongamos un ejemplo. Nuestros miles y miles y cientos de miles de lectores -y lectoras, que no se moleste nadie, usamos el pangenérico, para hacernos entender, eso es todo- se habrán topado, velis nolis, nolens volens, con algunas tertulias radiotelevisivas. Allí, el moderador, suele decir a los contertulios que no hablen todos a la vez "porque no se les entiende", el espectador no capta lo que quieren decir. Pasa otro tanto en el Parlamentillo español donde el Presidente -o Presidenta, como ocurre a la sazón con la esfinge actual- da el turno de palabra a los señores parlamentarios. Incluso el tiempo de intervención avisándoles cuando se pasan del mismo. Todo en orden. Eso es lo (políticamente) correcto, aparentemente. Eso es lo "dialogante". Pues bien, para mí tengo que el "diálogo" consiste en justamente lo contrario, esto es, en quitarse la palabra: esto es el diálogo. Esto es la discusión; lo demás, es un diálogo de besugos donde los besugos fingen dialogar. Se "dialoga" más en una taberna que en las Cortes españolas (y cuando nos dan imágenes de parlamentarios llegando a las manos lo pintan como algo "exótico", que pasa por ahí fuera, en países incivilizados o poco habituados a las reglas de las democracias "avanzadas", como la nuestra, por supuesto). En el siglo XIX hubo parlamentarios españoles que se desafiaron a duelo con pistola para lavar supuestos agravios. Hoy esto es impensable, se dirá. Es el "progreso", se dirá. Es un bluff, digo yo. Un teatrillo.

Quitarse la palabra no es síntoma de mala educación ni mal versallismo, lo mismo en un bar que en un parlamento (de hecho así ocurría en la II República y nadie se escandalizaba. Las crónicas parlamentarias se hacían con acotaciones donde se ponía "aplausos", "pitos", "rumores", etc.). Lo vital de una discusión, insisto, es, no negar la palabra, sino quitarla -un diputado a otro desde los escaños- en pos del avance en la misma. Hay una excrecencia que son las "clases discutidoras", que eso es la burguesía actual donde te pongo de chupa de dómine y luego, cuando no nos ven, nos tomamos una birra en alegre camaradería y compadreo. Repito: un bluff.

Pero, ¿qué esperábais en un país donde al general Sanjurjo -por cierto, antimonárquico como casi todos los generales golpistas de la guerra civil- se le rinden honores de general invicto en Melilla anteayer? No es demagogia: nos sobran ejemplos.

Arrivederci.

Lenin yace en el fondo de las aguas del Mar Negro

Cuando una persona camina a orillas del Mar Negro disfrutando de las vistas que ofrece la costa de Crimea, no se imagina la cantidad de secretos que esconden esas aguas. Barcos y cazas soviéticos perecieron en sus aguas y sus restos siguen sumergidos ahí, así como una colección de estatuas soviéticas en el lecho marino.

En la Península de Crimea, se encuentra un cabo denominado “Bolshoi Atlesh” desde el que parten aficionados al submarinismo para contemplar la belleza de este museo subacuático. A unos 100 metros de la costa y a una profundidad de 12 metros se encuentran 50 estatuas de la época soviética.

Lo primero que se viene a la mente al contemplar este espectáculo es la pregunta ¿cómo habrán llegado ahí? Aquí viene la historia. Tras la destrucción de la Unión Soviética y la independencia de Ucrania, se procedieron a quitar las esculturas en homenaje a líderes soviéticos. El nacionalismo ucraniano quería borrar todo rastro soviético de los pueblos y ciudades de Ucrania.

Vladimir Borumensky, era residente en Donetsk e instructor en un club local de submarinismo. En 1991, trasladó la primera estatua a Crimea. Se trataba de un busto de Lenin que instaló en una punta rocosa del cabo. Los vándalos lo habían destrozado y Vladimir decidió poner remedio a esto. Decidió trasladar la escultura mar adentro, lejos de las manos de bandidos y fascistas. Sólo a un amante de la escultura, del socialismo y del submarinismo se le hubiera ocurrido tal cosa.

Cada año se organizaba un campamento para amantes del submarinismo y de las esculturas soviéticas, y fue así como poco a poco fueron llegando bustos de diversos lugares de lo que fue la Unión Soviética. Cada año los buceadores limpian los bustos y realizan un mantenimiento para que las esculturas estén en las mejores condiciones.

http://www.culturabolchevique.com/2016/10/las-esculturas-sovieticas-bajo-las.html

 Stalin también descansa bajo las mismas aguas

Contradicciones internas, contradicciones externas

Juan Manuel Olarieta

La ley de la contradicción es la más importante de la dialéctica, decía Lenin, porque explica el movimiento, el cambio, el desarrollo y las metamofosis de todos los fenómenos naturales, sociales y culturales. Una contradicción es una manera moderna de aludir a los viejos principios clásicos del pensamiento “unitas complex” o “pluribus unum” o, lo que es lo mismo, uno se divide en dos y dos forman uno.

Las contradicciones ponen de manifiesto la complejidad de aquello que, a primera vista, parece simple o sencillo. La unidad no es uniformidad ni homogeneidad; un análisis más profundo de cualquier unidad siempre acaba encontrando que se compone de elementos diversos, complejos e incluso opuestos.

La burguesía habla de la existencia de una “clase media” que es una proyección de sí misma y de su mediocridad. Quiere dar a entender que la sociedad es una masa homogénea de personas, como si no hubiera contradicciones ni antagonismos entre ellas. A lo sumo, sólo es capaz de establecer diferencias sociales por una escala progresiva de ingresos.

En ocasiones la ley de la contradicción se concreta aludiendo a “la unidad y la lucha de contrarios”, en donde la lucha se considera más importante que la unidad. Esta concepción procede de que hoy los marxistas son casi los únicos herederos de aquel tipo de concepciones científicas y las aplican a la lucha de clases como si fuera un continuo enfrentamiento entre dos sectores de la sociedad que no tienen nada que ver entre sí.

Nuestro adversario siempre nos parece algo exterior, extraño o ajeno a nosotros mismos. De ahí que hablemos también de contradicciones “internas” y “externas” para conceder más importancia a las primeras que a las segundas. Sin embargo, si las contradicciones fueran “externas” no formarían parte de ninguna unidad o no estarían unidas entre sí.

A veces esa exposición deficiente de las contradicciones conduce a sostener que la lucha de clases enfrenta a dos partes de la sociedad “desde fuera”. Por eso se suele hablar de contradicciones interburguesas o en el interior mismo de la burguesía.

Esa concepción opone la lucha a la unidad como si ambas cosas fueran diferentes. Parece que algo que está unido no se puede enfrentar, cuando sucede justamente al revés: los opuestos se pueden enfrentar precisamente porque están unidos, porque forman una unidad.

En ese sentido todas las contradicciones son internas, lo cual exige aclarar, además, que cuando la dialéctica habla de lo interno no se refiere a lo que está “dentro”. Por ejemplo, una manzana no madura sólo por su propio desarrollo interior sino que está indisolublemente unida al árbol, que —a su vez— está unido a la tierra tanto como al aire y al sol. La manzana y el árbol forman una unidad indisoluble con la tierra, el aire y el sol.

El proceso de oxidación de una viga de hierro tampoco es consecuencia de algo que está en su interior sino en el exterior: del contacto con el oxígeno ambiental que hay fuera de ella. Por lo tanto, a ciertos efectos, una viga no se puede analizar aisladamente, ya que también forma parte (una unidad) con lo que le rodea.

Se pueden poner múltiples ejemplos de lo mismo. En casi todos los países el Ministerio de Asuntos Exteriores se llama así porque consideran que las relaciones internacionales son externas al propio país. Pero, ¿cómo calificar a la base naval de Rota? Suena extraño considerar como “externos” a la ONU, la Unión Europea, la OTAN o el Fondo Monetario Internacional.

En cualquier análisis, las ciencias (y por lo tanto los marxistas) padecen una tensión que está perfectamente explicada por los oximorones que antes he mencionado: “unitas complex” y “pluribus unum”. Por un lado, ninguna ciencia es capaz de poner encima de la mesa todos los factores y condicionantes que influyen sobre un determinado fenómeno porque, como decía Engels, “todo influye y es influenciado por todo”. Pero las ciencias no pueden trabajar con “todo”, por lo que escogen un resumen de la realidad y de los hechos. En los laboratorios los experimentos son un esquema simplificado de la realidad, no la realidad misma.

La tendencia heredada del siglo XIX, que algunos científicos califican erróneamente como la “navaja de Occam”, es un deslizamiento hacia la simplicidad y, a veces, hacia el simplismo típico de las ideologías anglosajonas.

El otro polo son ese cúmulo de concepciones llamadas a veces “holísticas” y —más recientemente— defensoras del “pensamiento complejo” que ponen de manifiesto las limitaciones de ciertos modelos o concepciones excesivamente lacónicas, cayendo muchas veces, por su parte, en abstracciones vacías, de esas que lo dicen todo y no dicen nada.

En cualquier caso, toda teoría se fundamenta en una simplificación de la realidad, en modelos y sistemas, de tal manera que las contradicciones que toma en consideración las considera como “internas”, mientras se olvida de las demás o las considera “externas” o menos importantes que las anteriores.

Así es muy corriente creer que en un país lo realmente relevante son los “asuntos internos” o domésticos, mientras que las relaciones “exteriores” desempeñan un papel subordinado o no influyen tanto como las otras. La historia ha demostrado mil veces que esa concepción también es errónea. Cuando en los años noventa Yugoeslavia desapareció del mapa político, no fue sólo por factores “internos”.

Ese tipo de exposiciones que divide las contradicciones en internas y externas es bastante artificiosa, sobre todo si no se maneja con cuidado porque a unos efectos, en función de lo que se pretenda analizar, unas contradicciones serán internas, mientras que serán externas a otros.

Es algo que provoca numerosas y estériles discusiones porque algunos no se dan cuenta de que están simplificando los hechos, mientras que otros seleccionan determinados hechos, cuando quizá tendrían que haber seleccionado otros más relevantes.

El análisis de las contradicciones sirve para profundizar en el conocimiento de cualquier fenómeno, no sólo los sociales y culturales, sino también los naturales. Debe mostrar la complejidad que hay en ellos, aún cuando a simple vista parezca que se trata de cosas simples y sencillas. Pero sobre todo debe servir para estudiar su movimiento y su evolución, que es siempre —necesariamente— algo complejo. A la humanidad no sólo le interesa constatar el hecho de que las cosas cambian sino —sobre todo— saber hacia dónde cambian, para lo cual hay que averiguar primero por qué cambian.

Muchas veces oímos eso de que no se debe simplificar, que las cosas son más complejas de lo que decimos. Es verdad. Cualquier análisis siempre se puede matizar y estirar tanto como se quiera. Pero el proceso inverso es igualmente cierto. Los marxistas lo llaman “la contradicción principal”. En todos los fenómenos hay determinadas contradicciones que son más relevantes que otras, las influyen y las condicionan. Por lo tanto, la complejidad no sólo se puede sino que se debe resumir en sus aspectos más importantes, como ese de que toda la historia de la humanidad no es más que la historia de las clases sociales y de la lucha entre ellas.

Se acabaron los sondeos electorales, comienza el ‘big data’

Una empresa canadiense, Filteris, ya trabaja con las redes sociales y no con sondeos para realizar pronósticos electorales. En Estados Unidos les fue bien, acertaron con la victoria de Trump y ahora apuestan en Francia por François Fillon, al menos en la primera vuelta.

“¡Oh tempora, oh mores!”, escribió Cicerón en su primera Catilinaria. Pero no sólo las costumbres cambian con el tiempo, sino incluso la manera de hacer la estadísticas.

Lo más importante de todo es destacar —una vez más— la influencia de lo virtual sobre lo real (sobre las elecciones) porque eso da un punto de vista muy diferente sobre la gran piedra basal (“primarii lapidis”) de la democracia: las votaciones no son la causa sino la consecuencia.

El postulado del que parten los canadienses es que los resultados electorales dependen de la presencia del candidato en las redes sociales. No importante que hablen bien o mal; lo importante es que hablen. “Ladran luego cabalgamos”, dice el poema de Goethe.

Naturalmente esto tiene una relación inmediata con ese famoso aumento del voto fascista en Europa. Los medios de comunicción critican e incluso desprecian a la “ultraderecha” pero la han convertido en la comidilla. Todo el mundo habla de ello, aunque sea mal, porque es la mejor manera en que se les puede apoyar.

Los canadienses utilizan los mecanismos del “big data”, el tratamiento informatizado del tráfico de contenidos que circulan por las redes sociales, para evaluar el peso cuantitativo de cada candidato. Tratan de medir el volumen de comentarios que circulan sobre cada uno de ellos.

Ya no hay sondeos ni preguntas a “la ciudadanía”. Eso es pasado. De ahí hemos pasado a la ciencia del cotilleo, al análisis minucioso de la charlatanería, de lo que en la jerga moderna se llama “trolls”, ese típico sujeto que pone en internet lo primero que le viene a la cabeza (si es que tiene cabeza).

El “big data” necesita tipos así, gente como Inda y Marhuenda, provocadores que lancen polémicas interminables para que luego salten a la palestra, siempre a la defensiva, sus simétricos, los cabecillas de Podemos y sus secuaces. Unos y otros se retroalimentan mutuamente, algo que forma parte del mismo método de la telebasura. ¡Qué sería de Podemos sin esos apocalípticos ataques de Inda!

Una vez que los millones de cotilleos están sobre la mesa de análisis, todo es cuestión de afinar el algoritmo y tener potentes ordenadores para procesar la (des)información.

Pues bien, el cotilleo digital predice que Le Pen, la famosa “ultraderechista”, no estará en la segunda vuelta; luego, a pesar de las sobredosis (des)informativa, el fascismo no crece tanto como dicen. El duelo final, según los canadienses, será entre Fillon (“la derecha”) y Mélenchon (“la izquierda”). El candidato del Partido Socialista, Benoît Hamon, sacará un 7,5 por ciento y la del PCF, Nathalie Arthaud, un 0,7.

viernes, 21 de abril de 2017

120 empresas explotan a miles de presos privados de derechos laborales

Álvaro (nombre ficticio) trabajaba mientras cumplía condena en una prisión española. Su traslado a otro centro penitenciario le supuso la pérdida de su empleo y de su escaso salario, y no le generó derecho a indemnización, todo a pesar de que la empresa para la que trabajaba seguía prestando servicio en su anterior prisión. A ojos de la legislación, su caso no era un despido porque, a pesar de que trabajaba, no se trataba de una relación laboral ordinaria.

Él es uno de los 12.404 reclusos de los 60.000 que hay en España que trabajaron para la Administración o para empresas privadas en 2015 y que apenas tienen derechos laborales.

De esas 12.000 personas reclusas trabajadoras, una media de 3.500 lo hacen para empresas. En total, unas 120 empresas de diferentes sectores y comunidades autónomas: desde lavanderías a pelado de ajos, montaje de piezas, iluminación, sistemas para trenes, fabricación de pelotas de frontón o bolsas de plástico.

La empresa Teknia cuenta con cuatro talleres en cuatro prisiones diferentes en las que se dedica a la automoción y los plásticos. Prendas Industriales Juanju elabora ropa de trabajo en dos cárceles. Top Candy envasa caramelos en la cárcel de Badajoz. Novadelta Comercio de Cafés España hace reparaciones en dos prisiones. Plásticos Erum y Plásticos Industriales Geca hacen perchas en cárceles de Alicante y Madrid. Lavandería Solidaria S.L encarga las labores previas a la lavandería a los reclusos de Madrid VI.

Valentin Aguilar, coordinador general de la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía, asegura que los presos que trabajan sufren una "carencia de acceso a los principales derechos de los trabajadores". "Formalmente no es un contrato, es una adjudicación de empleo. No te dicen las horas que trabajarás o el horario, ni hay un registro diario de lo que haces", apunta.

El trabajo de los presos es considerado una "relación especial de los internos en los centros penitenciarios": no se les aplica el Estatuto de los Trabajadores, sino un Real Decreto lleno de lagunas. El único contrato posible es el de obra y servicio, y la inmensa mayoría son a tiempo parcial. La jornada, horario o salario no son negociables. Es el director de prisión el que fija el calendario laboral y el que puede modificar unilateralmente la jornada o el horario, según denuncia la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía.

En el caso del trabajo para empresas privadas, las cárceles ponen sus instalaciones a disposición de las compañías, asumen los gastos corrientes y facilitan la mano de obra "en condiciones casi esclavistas", según denuncia CCOO, que reclama una regulación más garantista.

Los presos tampoco tienen derecho al salario mínimo. "Se dice que se tomarán como referencia pero ya está, eso deja lugar a todo tipo de interpretaciones. A pesar de que hemos hecho preguntas parlamentarias con diferentes grupos nunca nos dan la información concreta de lo que cobran", denuncia Aguilar.

Los datos que maneja la Asociación muestran que los sueldos de estos empleos –que son parciales, al menos sobre el papel– están por debajo del salario mínimo (en 707 euros para 2017 para una jornada completa). El salario medio rondaría los 222 euros mensuales. Es decir, puede que haya presos que realicen un trabajo similar al de empleados externos, pero con un salario muy inferior.

Un informe de CCOO señala que, tal y como está regulado actualmente el empleo en las cárceles, corre el riesgo de convertirse en una "relación productiva donde el empresario intente obtener la máxima plusvalía posible". El sindicato defiende el pleno empleo en las cárceles pero denuncia que los cambios jurídicos refuerzan el "carácter mercantilista" que la Administración quiere dar al trabajo en las prisiones, "y convertir las mismas en un nicho de negocio para las diferentes empresas y la propia Entidad Estatal de Derecho Público".

"Estamos ante un caso claro de dumping social de competencia desleal, inasumible dentro del marco jurídico actual, que ha supuesto una precarización de las condiciones de los trabajadores y trabajadoras que compiten con las empresas instaladas en los Centros Penitenciarios", asegura CCOO, que pone el caso de empresas que aplicaban expedientes de regulación de empleo mientras contrataban presos.

http://www.eldiario.es/economia/presos-derechos-laborales_0_632037038.html